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BELDADES Y MENTIRAS DE GADAFI

Rodeado de sus beldades, vocifera, desafía, miente. Y la voz telúrica en la tribuna es el canto del cisne.

COLOMBIA: UN PAÍS MINADO POR EL DESPOJO MINERO

En un país en donde nunca estamos sentados a la mesa ni para lo nuestro, no hay otra opción: Terminamos haciendo parte del menú.

REMESAS Y POBREZA EN COLOMBIA: UNA RELACIÓN EVIDENTE

Según previsiones actuales, se recuperarán niveles anteriores de remesas desde el extranjero sólo a partir de 2012 o 2013.

COLOMBIA AFRONTA EL CRECIMIENTO DEL PARAMILITARISMO

La estructura del paramilitarismo se redujo en algunas regiones del país, pero en otras permaneció intacta o hasta creció. .

ENFERMEDADES 'LEVES' QUE MATAN EN COLOMBIA

Los pacientes con diagnóstico de alguna enfermedad prevenible terminan en una gran tragedia personal y familiar, requiriendo cuidados médicos que las entidades designadas no prestan efectivamente.

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miércoles, 21 de noviembre de 2012

Gaza, sexto día de masacre israelí: 33 muertos, los bombardeos se intensifican

Agencia Ma'an
Traducción: Patricia Rivas.


El lunes se cierra con 115 muertos y más de 900 heridos en Gaza.


Un ataque israelí contra una vivienda en el norte de la franja de Gaza mató a una familia de cuatro miembros el lunes por la noche, mientras Israel bombardeaba el enclave costero por sexto día consecutivo.

Los gemelos de cuatro años Suhaib y Muhammad murieron instantáneamente cuando su hogar en Beit Lahiya fue alcanzado por un ataque aéreo. Sus padres Foad Hijazi y Amna Hijazi murieron en el hospital. En el ataque se reportaron 18 personas heridas.

Vecinos declararon a Reuters que Hejazi no pertenecía a ningún grupo militante, ni ninguna organización lo ha reclamado.

Dos bomberos y un paramédico también resultaron heridos cuando una pared de la casa les cayó encima.

Otro ataque israelí a última hora del lunes alcanzó una vivienda en Rafah en el sur de Gaza, causando la muerte a dos hermanos adolescentes e hiriendo a otras 14 personas, dos de gravedad.

Los médicos identificaron a los hermanos como Ahmad Tawfiq al-Nasasra, 17 años, y Muhammad al-Nasasra, 15 años.

Treinta y tres palestinos fueron asesinados en Gaza este lunes y el bombardeo israelí se intensificó a lo largo y ancho del enclave por la noche.

El bombardeo del hogar de la familia Hijazi sucede un día después de que un ataque aéreo derribara una vivienda en Ciudad de Gaza, matando a 11 miembros de la familia al-Dalou y a dos vecinos.

Miles de personas se lanzaron a las calles de Gaza para honrar a cuatro niños y a cinco mujeres de la familia al-Dalou.

Los cuerpos fueron envueltos en banderas palestinas y de Hamas. Los ecos de las explosiones se mezclaban con los gritos de dolor y con cánticos de "Dios es grande."

Más temprano el lunes, las fuerzas israelíes bombardearon una torre que alberga diversas oficinas de medios de comunicación en Ciudad de Gaza, por segundo día. Un portavoz del ala militar de la Jihad Islámica y un civil de 53 años fueron asesinados en el ataque.

Los ataques israelíes sobre Gaza han asesinado a 115 personas y herido a más de 900 desde que la "Operación Columna de Nube" comenzó el miércoles 14 de noviembre.

Fuente: http://www.maannews.net/eng/ViewDetails.aspx?ID=539830

DIA 6: COBERTURA PORMENORIZADA DE LA AGENCIA MA'AN

23:53 El ministro de Asuntos Religiosos de Gaza Ismail Radwan afirma que 25 mezquitas han sufrido daños en la guerra de Israel contra Gaza.

"El ocupante (Israel) en su agresión no solamente ha cometido crímenes contra civiles, como ocurrió con las familias Salah, al-Dalou,y Azzam families, sino que ha atacado mezquitas, cementerios y casas sagradas", Radwan declaró en una conferencia de prensa fuera de la mezquita Al-Abbas.

23:36 Actualización: Médicos han identificado a las víctimas de un ataque contra Rafah como Ahmad Tawfiq al-Nasasra, 17 años, y su hermano de 15 años Muhammad al Nasasra.

23:32 Fatah, Hamas y otras facciones se reunieron en Gaza el lunes.

El funcionario de Fatah Nabil Shaath, en representación del Presidente Mahmoud Abbas, declaró: "Todos estamos con la resistencia contra el enemigo y con con el alto el fuego que detenga la agresión y levante el asedio sobre Gaza".

El portavoz de Hamas Sami Abu Zuhri afirmó que la reunión era "un mensaje para la comunidad internacional de que el pueblo palestino está unido contra la agresión".

23:25 Dos muertos en un ataque aéreo sobre Rafah en el sur de Gaza, 14 heridos.

23:20 El ejército de Israel afirma haber atacadi "más de 50 túneles de contrabando" en el sur de Gaza el domingo y "causado daños severos a docenas de objetivos, incluyendo lanzadoras subterráneas de misiles, una instalación de entrenamiento, almacenes de munición, estaciones de policía de Hamas y varios escuadrones terroristas responsables de haber lanzado misiles contra Israel".

Israel mató a 35 palestinos este domingo, incluyendo a una familia de 4 miembros.

23:12 Dos bomberos y un paramédico resultaron heridos cuando una pared de la casa de la familia Hijazi se derrumbó sobre ellos. Dos niños y sus padres fueron asesinados por un ataque aéreo contra su vivienda en Beit Lahiya al norte de la franja de Gaza.

23:07 Simpatizantes de Fatah y Hamas se unieron este lunes en Qalqiliya en el norte de Cisjordania en una multitudinaria manifestación para condenar los ataques de Israel sobre Gaza.

23:04 Actualización: 18 heridos en un ataque contra vivienda en Beit Lahiya que mató a dos niños y a sus padres.

22:59 Amnistía Internacional hace un llamamiento a un embargo internacional de armas y por el inmediato despliegue de observadores internacionales mientras la violencia escala en Gaza.

22:45 Cuatro heridos en bombardeo contra la vivienda de la familia Manasira en Rafah, incluyendo a una mujer y un niño.

22:38 Actualización: Amna Hijazi muere tras ataque aéreo contra la vivienda familiar en Beit Lahiya que mató a su marido Foad y a sus hijos Mohammad y Suhaib.
22:34 Las Brigadas al-Qassam de Hamas anuncian que han disparado 5 misiles grad en Beersheba.

22:33 Aviones de guerra israelíes bombardean locales de las Brigadas al-Qassam en Beit Lahiya; no se reportan heridos.
22:25 Se reportan víctimas mortales mientras Israel bombardea hogares al norte de Rafah (Sur de la Franja de Gaza).

22:19 El Ejército Israelí declara que soldados dispararon y mataron a un palestino en Hebrón. Los médicos identificaron a la víctima como Hamdi Mohammad Jawwad Al-Falah, y afirman que recibió cuatro disparos: dos en el pecho, dos en la cara y uno en la rodilla.

Una portavoz del Ejército israelí declara a Ma'an que un enmascarado asaltó a los soldados, quienes sintieron "un peligro inminente" para sus vidas y abrieron fuego, matando al hombre.

"El incidente se está investigando," afirma la portavoz del Ejército.

22:12 El líder de Hezbollah Sayyed Hassan Nasrallah afirma que Israel ha fracasado en el objetivo que buscaba al bombardear Gaza.

"El bombardeo está claramente y deliberadamente dirigido contra la población civil y asesinando a mujeres y niños", le dijo a sus seguidores vía video-conferencia.

"La operación militar ha fracasado en sus objetivos. La masacre pretende poner bajo presión al liderazgo de la resistencia en la Franja de Gaza para que ceda en sus condiciones (para una tregua)".

22:11 Fuertes bombardeos se reportan a través de la Franja de Gaza.

22:05 Gobiernos europeos llaman a un alto el fuego inmediato.

"La Unión Europea... llama a un urgente desescalado y cese de las hostilidades", dijeron los ministros de Exteriores de la UE en una declaración tras una reunión en Bruselas. "Apoya los esfuerzos de Egipto y otros actores para mediar por un rápido cese al fuego".

22:04 Actualización: Foad Hijazi, padre de dos niños asesinados en el ataque a Beit Lahiya, también muere.

22:00 Las fuerzas israelíes disparan y matan a un hombre palestino de 22 años durante enfrentamientos en la ciudad cisjordana de Hebrón. Los médicos identifican a la víctima como a Hamdi Mohammad Jawwad Al-Falahy afirman que recibió 4 disparos.

21:56 La portavoz del ejército israelí afirma que ha habido disparos en el checkpoint de Salem al noroeste de Jenin.

21:48 Actualización: Los médicos identifican a los niños asesinados en Beit Lahiya como a Suhaib y Mohammad Hijazi.

21:40 Dos niños asesinados en ataque israelí sobre Beit Lahiya, 12 heridos.

21:23 El Ejército israelí afirma que se han disparado 135 misiles contra Israel y que 42 de ellos han sido interceptados por el escudo antimisiles Iron Dome desde la medianoche, según una portavoz.

21:10 Doce heridos en un ataque contra la casa de la familia Hijazi en el norte de Gaza. .

21:06 El Presidente de EEUU Barack Obama llama a su homólogo egipcio Mohammad Mursi y subraya la necesidad de detener el lanzamiento de misiles desde Gaza.

20:51 Los médicos han identificado a las víctimas de un ataque contra el campo de refugiados de Nuseirat como Husam Shahadeh y su sobrino Khalil.

20:44 Faraj al-Sawafir, un hombre de 55 años cuyo hogar fue bombardeado por los israelíes, declara a Reuters que él apoya a la resistencia palestina.

"Nosotros, el pueblo de Gaza, nosotros somos la resistencia. Hamas y los otros, son nuestros hijos y nuestros hermanos, somos dedos en la misma mano. Ellos luchan por nosotros y son martirizados, ellos tienen pérdidas y nosotros también nos sacrificamos", afirmó al-Sawafir.

Al-Sawafir y su familia de 40 miembros fueron forzados a huir de la Ciudad de Gaza después de que su hogar, cerca de la frontera, fuera destruido.

20:33 Los médicos afirman que una mujer embarazada fue herida en el bombardeo sobre el barrio de Tuffah al este de Gaza. Describieron su estado como grave.

20:25 El Primer Ministro de Gaza Ismail Haniyeh ha telefoneado al jefe de Hamas Khalid Mashaal en El Cairo para conversar sobre los esfuerzos para un cese al fuego.

20:18 El Ejército de Israel afirma que un misil fue interceptado por el Iron Dome sobre Ashkelon.

20:11 Israel le dice a Egipto que no invadirá la Franja de Gaza si no se disparan misiles en las próximas 24h, informa la Tv israelí.

20:10 Ocho personas heridas, dos de gravedad, en un bombardeo contra la casa de la familia Salha cerca de la mezquita al-Tawba en el campo de refugiados de Jabaliya en el norte de Gaza.

20:09 Dos palestinos asesinados en recientes bombardeos en el campo de refugiados de al-Nuseirat en el centro de Gaza.

20:04 Una delegación diplomática de alto nivel procedente de Libia visitará Gaza el miércoles, declara el ministro de Exteriores en Gaza.

20:00 El Secretario General de NU se reunirá con el Primer Ministro Israelí Benjamin Netanyahu y con el Presidente Mahmoud Abbas tras su visita al Cairo.

19:50 ¿Considera Israel las vidas de los periodistas extranjeros más valiosas que las de los periodistas palestinos locales? En Al-Jazeera, el portavoz del Gobierno israelí Mark Regev pasa un mal rato tratando de responder.


Israel defends air strikes that hit media building. 


19:40 Una gran multitud de palestinos salieron a las calles de Ramallah para protestar por el asesinato de Rushdi Tamimi, quien murió dos días después de ser tiroteado por las fuerzas israelíes en una protesta en Nabi Saleh. Marcharon hasta el hospital de Ramallah para ofrecer sus condolencias.  

 19:37 El coche de un colono objetivo de cócteles molotov en Ramallah

 19:32 El secretario general de Naciones Unidas Ban Ki-moon, llegó a El Cairo para mantener conversaciones sobre Gaza.

 19:25 Ahmad Ismael, de 21 años, operado para extraer una bala de la cabeza disparada por las fuerzas israelíes durante una protesta en Belén, dijo un funcionario del hospital.

19:19 Arkan Abu Kmayel e Ibrahim Al-Hawajri, murieron en un ataque en el campamento Bureij, eran miembros de las brigadas Al-Nasser Salah al-Din, brazo armado de los Comités de Resistencia Popular.

19:15 Un vídeo muestra a soldados israelíes de pie sobre Rushdi Tamimi después de haber recibido un disparo en una manifestación en Nabi Saleh el sábado. Durante varios minutos, los soldados impiden a los palestinos ayudarlo, amenazando con disparar y ordenándoles ir a casa.


Tamimi murió el lunes en el hospital.

19:13 El funeral de Rushdi Tamimi, quien falleció el lunes dos días después de ser asesinado por las fuerzas israelíes, se llevará a cabo en Nabi Saleh el martes. El Comité Popular de Nabi Saleh dice que las fuerzas israelíes dispararon a Tamimi con fuego real en el muslo y en el estómago durante la protesta contra los ataques israelíes en Gaza. Tamimi, de 28 años, era oficial de policía. Tamimi fue la primera víctima mortal de las protestas en Cisjordania, pero cientos de palestinos han sido heridos en manifestaciones por toda Cisjordania desde que Israel lanzara su operación contra Gaza el miércoles.  

19:07 Los médicos del hospital estatal de Hebrón están operando en un manifestante de 21 años de edad, tiroteado por las fuerzas israelíes en una protesta en Hebrón. Un funcionario del hospital Basel al-Natsheh dijo a Ma'an que Wasim Nidal al-Saed recibió disparos en la espalda y en el pie. Su estado es crítico.

18:58 En otro ataque contra el campamento de refugiados de Nuseirat, Mohammad Zeidan es asesinado. Era minusválido.

18:48 Actualización: Víctimas del ataque contra el campo de refugiados de Bureij, identificadas como Abu Arkan Kmayel e Ibrahim Al-Hawajri.  18:42 Dos muertos en un ataque aéreo israelí contra el campamento de refugiados de Bureij, en el centro de Gaza.

 18:38 Un cámara de Ma'an captura imágenes de las secuelas de los bombardeos en la oficina de prensa Shurouqn, con muertos siendo evacuados.

 18:16 Un doctor del hospital de Ramallah confirma que Rushdi Tamimi ha muerto. Las fuerzas israelíes dispararon a Tamimi, un oficial de policía palestino, el sábado en una protesta en Nabi Saleh, cerca de Ramallah, contra el ataque de Israel a Gaza.

 18:08 Unidades de rescate continúan la búsqueda entre los escombros de la casa de la familia al-Dalou los cuerpos de los jóvenes Yara y Mohammad al-Dalou. Cinco mujeres y cuatro niños de la familia al-Dalou fueron enterrados hoy. Debido a la falta de espacio en el Cementerio de los Mártires los nueve cuerpos fueron amontonados en tres fosas. El padre de la familia estaba en una tienda de comestibles cuando un misil israelí impactó en su casa, al regresar encontró la mayor parte de su familia muerta. La familia llegó al hospital de Gaza para recoger a sus muertos, informa Reuters. "¿Es esta tu esposa?" pregunta a un médico dentro de la morgue. "Ahh, ¿qué le pasó a tu rostro cariño?" preguntó su marido, llorando y desplomándose en los brazos de su esposa. El rostro de la mujer estaba quemado imposible de reconocer.

17:50 Rushdi Tamimi, herido el sábado por disparos israelíes en una manifestación en Nabi Saleh, cerca de Ramallah, murió a consecuencia de sus heridas, según los datos ofrecidos por la organización israelí B'Tselem.

 Fuente: http://www.maannews.net/eng/ViewDetails.aspx?ID=539320 Artículo en Rebelion.org

lunes, 14 de mayo de 2012

La responsabilidad de los Estados Unidos y la OTAN en la inestabilidad de Afganistán


Entrevista del canal internacional de noticias HispanTV de Irán con Juan Alberto Sánchez Marín, acerca de la actual situación de inestabilidad en Afganistán.




jueves, 3 de mayo de 2012

El nuevo tire y afloje de los misiles en Europa - HispanTV

Entrevista de HispanTV a Juan Alberto Sánchez Marín, sobre la reacción de la Federación Rusa en cuanto a un posible despliegue de nuevos misiles en Europa, en respuesta al empecinamiento de los Estados Unidos para desplegar el escudo antimisiles, a través de la OTAN, a las puertas de Rusia.






viernes, 20 de enero de 2012

La inconsciencia militarista en Colombia

Por: Juan Alberto Sanchez Marin.
"Muy doloroso que luego de décadas y siglos de heroicidades infundadas a nuestros lugareños les sea tan difícil discernir si sienten miedo de que su Ejército se haya ido y ellos hayan quedado a merced de los bandidos, o si lo sienten porque los uniformados siguen ahí".

En la antigua Grecia, una polis, Esparta, fundamentó su vida y desarrollo en el poderío militar. Desde la infancia y casi hasta la tumba, todo espartano estaba vinculado con el estamento y su vida en el ejército activo superaba los cuarenta años. Lo castrense no era parte del ambiente: era el aire que se respiraba. La otra polis poderosa, Atenas, aun inmersa en un contexto de formación e impulso militar, por el contrario, basó su adelanto en alcanzar la plenitud intelectual. Sin el militarismo que distinguió a Esparta, Atenas fue la polis que llegó a ser el corazón de Grecia y el pilar de ese aglomerado amorfo de naciones que conocemos como la “Civilización Occidental”.

Esta es sólo la referencia de una historia plagada de naciones cuyo devenir se ha instituido en la hegemonía de la esfera militar, en contraste con otras que han apostado su futuro a propósitos menos afrentosos. Gracias a las armas se han extendido territorios, saqueado riquezas o sojuzgado pueblos, pero jamás avanzado en la lucidez o conquistado la perdurabilidad, esa acción del pensamiento y la memoria que inicia justo donde concluyen las trayectorias de las balas. Ni siquiera Napoleón, guerrero portador de las ideas libertarias de la Revolución Francesa, consiguió inculcárselas a sangre y fuego a los españoles. Un sueño de la razón que les produjo tantos monstruos, muchos de los cuales todavía amedrentan.

Desde los tiempos de los ejércitos Comunero y Libertador, las distintas Fuerzas Militares colombianas, con los nombres que se quiera, por la defensa del territorio no han actuado más que en dos guerras absurdas, ambas contra Perú, en 1828, en los tiempos de la efímera Gran Colombia, y poco más de cien años después, en 1932. Una guerra, la primera, se perdió, y la otra también, aunque en los papeles y las actas protocolarias figure lo contrario. Y eso que nos salvó el asesinato de Luis Miguel Sánchez Cerro, el controvertido presidente peruano de facto y de iure, ocurrido cuando pasaba revista a las cuantiosas tropas que iba a movilizar. También podrían nombrarse, claro está, las olvidadas escaramuzas de 1911, en La Pradera, un conflicto, también y por supuesto, con el Perú, en el que sólo ganó la selva.

El resto del tiempo, que es toda la vida republicana y todo el tiempo a la hora de la verdad, nuestras Fuerzas Armadas no han hecho otra cosa que participar sin tregua en la refriega interna y eterna que es este país, especializándose en el destripamiento de compatriotas e inventando maneras para disimularlo o negarlo.

O poniendo peones en el tablero de guerras ajenas y lejanas, como la de Corea, adonde Colombia fue el único país de habla hispana que acudió presto al estropicio aportando más de cuatro mil combatientes, con el obvio resultado de muchos caídos y dejando regados cientos de veteranos lunáticos que pocas veces fueron otra cosa que muertos en vida para la patria que los timó. Nada nuevo, la verdad: Un montón de cargabultos que apostaron las entrañas para no morirse de hambre en la propia tierra de nacimiento, cuyo sueño se volvió pesadilla (1).


La realidad dura e inmadura

Nuestro glorioso ejército contó con la mayor parte del siglo XIX para despellejarse a bayonetazos y a sablazo limpio. Y con el XX y lo que va del XXI para profesionalizarse y modernizarse, si por estos conceptos entendemos las zancadas en las zonas más limítrofes de la barbarie. O sea, la mayor capacidad para pulverizar con fuego tipo¬ Nintendo, aviones fantasma que esparcen racimos de bombas y obuses remolcados bajo el brazo a unas guerrillas conformadas por campesinos que, al igual que la prole de los sucesivos ejércitos nacionales, han sido proveídas no más que por almas compradas a huevo por el diablo gracias a la creciente pobreza patria.

El adversario no está en el corazón, de seguro, pero va metiéndose por los lemas mañaneros, las consignas que son órdenes, las bajas enemigas recompensadas, y por la propia imaginación menguada, adiestrada, que ya no da para mucho más.

Una tropa llena de venenos propios y ajenos, que entre sofismas y obsesiones extrañas encubre su auténtico cometido de muerte: Lucha contra las drogas, terrorismo. Delirios trazados afuera, sobre las mesas del Pentágono o el escritorio de Rumsfeld, en esquemas de expansión que nuestros dirigentes replican como suyos. Dueños de todo y todos: de las tierras, de las inversiones, de los ingentes recursos gracias a los cuales pueden darse el lujo de tener a los militares de este país como asalariados.

Los Estados Unidos aportan recursos para esa guerra y cooperan con dólares que pronto se llevan sus propios mercenarios, ahora llamados contratistas. No son ayudas, sino inversiones, útiles para el dominio económico y geopolítico de la región.


Declara el portal “Just the Facts” que “el auxilio” estadounidense a los militares y los policías colombianos llegó a US$6,893,876,034, entre los años 1996 y 2011 (2), y, según un grupo de congresistas demócratas estadounidenses, en carta al Presidente Obama, entre los años fiscos de 2000 y 2008, su país entregó más de $6 mil millones de dólares en asistencia militar y no militar a Colombia, como parte de Plan Colombia, un caudal que se usó para todo menos para los propósitos divulgados de la lucha contra las drogas (3).

El gringo de a pie, “the average man” de Whitman, abulta con sus tributaciones los bolsillos de sus compatriotas corporativos. El resultado de su plata se vuelve hambre a miles de kilómetros de sus fronteras, asperjándose como glifosato si hay suerte o hundiéndose como munición en cuerpos que no atañen. Y todos ganan, por lo menos los que importan: Dyncorp Aerospace Technologies, uno de los contratistas militares más grandes del mundo, nutrida de mercenarios de la Delta Force y veteranos de todas las guerras de saqueo; Lockheed Martin Corporation, otro de los contratistas militares más grandes del mundo, con sus artilugios de guerra global; o Raytheon Corporation, el mayor productor de misiles guiados del mundo; o Telford Aviation, Arinc, DRS Tamsco, Bechtel, OLGOONIK, MAN TECH, ITT y un largo etcétera que a ratos dio el “salto estratégico” (un contrato quizás por disimulo después rebautizado como Plan Nacional de Consolidación) a firmas de ex militares y mercenarios israelís, entre ellas Global CST, del amigo del presidente Santos, el general retirado Yisrael Ziv, como lo certifican los cables diplomáticos filtrados por Wikileaks (4).

En una sociedad famélica, los militares cuentan con la gracia cuasi divina de prerrogativas superiores y perpetuas. A cambio, hay que defender al mejor postor, poner el pecho por el cabecilla, escoltar al pujante. Hacerlo supone creerse el cuento del “intercambio de inteligencia” con los superiores gringos o asumir sin empacho el papel de correveidile e informante febril, cuestión de la que mucho sabe el Mayor General Óscar Adolfo Naranjo Trujillo, por algo el mejor policía del mundo y no de gratis vicepresidente para las Américas de Interpol, esa Santa Hermandad instituida no por las Cortes de Madrigal sino por Washington. A veces, exige marchar al compás de los “remosados” colegas israelíes del Mosad, de pronto aliarse incluso con delincuentes muy menos glamurosos. Y muy menos temidos que rogados, diría Quevedo (5).

Entonces, en el abominable empeño de aniquilar y en el aún más execrable de ganar, la vida, que por humanidad y mandato constitucional se debería defender, se hace cada vez más ligera y ambigua. Hasta que el enemigo está en todas partes y la existencia de cualquier conciudadano del montón empieza a significar para el soldado lo mismo que vale para la honorable institución y sus mentores extranjeros: Nada.


Ni falsos ni positivos: Asesinatos y ejecuciones

Los militares, de tal modo, sin fronteras que defender y sin los tantos enemigos anunciados cruzando por las miras de los fusiles, en el contexto de farsas y sainetes que es la cotidianidad nativa, optan por la eliminación de indigentes, muchachos, agricultores, desempleados, menesterosos de todas partes, y los presentan como trofeos de guerra arrebatados a las guerrillas de las FARC o el ELN. Sus cabezas cuelgan en la trastienda de una sociedad que no quiere saber nada de nada de los suyos (ni de sí misma, por lo tanto), crasamente seducida por la voracidad mediática y apropiadamente regida por ciertas perversidades oficiales, gubernamentales.

Los asesinatos cobardes y premeditados que fueron llevados a cabo por los militares, muestra un informe reciente del CINEP, alcanzan las 1742 víctimas en 27 años (6), pero, según la propia Fiscalía, se aproximan a tres mil, con 3963 uniformados sindicados. Otras investigaciones documentan una cifra mayor de víctimas y hay quienes sostienen que los crímenes rondan los cinco mil. Sea el dato que sea, por menor que hubiera sido, aunque no lo fue, la materia no es sólo de cantidades. Jamás fueron números: eran personas, colombianos con las sublimes culpas de ser anónimos o de querer dejar de serlo.


Fueron cazados en los campos o embaucados en los cinturones de miseria de las ciudades, en una serie de maniobras desarrolladas en tantas guarniciones de distintos municipios de varios departamentos, que a fuerza de repetirse y afinarse terminó siendo una operación sistemática, corrompidamente exquisita. Es cierto que el invento no inició con el gobierno de Álvaro Uribe Vélez, como lo han dado a conocer las distintas investigaciones, pero fue durante esos ocho años infernales que la práctica alcanzó mayor apogeo.

Y que la impunidad también se consolidó en niveles alarmantes, casi absolutos. Según un informe de 2010 del relator especial de la ONU para las ejecuciones arbitrarias, Philip Alston, la impunidad en el país abarcaba en la fecha el 98,5 por ciento de los casos (7 y 8).

Desde aquellos días, los talantes han cambiado, pero pareciera que sólo para que lo restante siga intacto o peor. Puede ser verdad que las ejecuciones extrajudiciales han disminuido. Pero no lo es que se acabaron, como aseguró Juan Manuel Santos con jactancia en los tiempos de candidato a los cándidos electores: “Los acabé yo con el apoyo del presidente Uribe y del Comandante General de las Fuerzas Militares. Desde octubre de 2008 no ha vuelto a haber un solo falso positivo” (9). Claro que no ha habido un solitario falso positivo. Hubo nueve, y apenas en su primer año, entre noviembre de 2008 y el 31 de diciembre de 2009 (10).

Pudiera ser que fuera cierto lo sostenido por el Centro de Seguridad Democrática de la Universidad Sergio Arboleda, que lidera el frenético uribista Alfredo Rangel, en el sentido de que los militares sientan que hay “inseguridad jurídica”, o que hayan terminado creyéndose su propia patraña de que “falta un marco jurídico definido para afrontar este conflicto político-militar”, como lo opinó el general Alejandro Navas, comandante de las FFMM (11). Pero no lo es ni de broma que la impunidad haya cedido.

Por el contrario, lo que se advierte es la tentativa del gobierno para garantizarla, moviendo en el Congreso proyectos como el de “Marco para la paz” (12), una calza a la medida del senador Roy Barreras, que semeja un coladero de crímenes fabricado con la excusa de que se avecina la paz y que habla de guerrilleros pero apunta a militares. El proyecto de “Defensa Técnica” (13), producto de la paranoia jurídica de Uribe, gracias al cual seremos los contribuyentes quienes financiemos los abogados defensores de militares, en instancias nacionales e insólitamente en las internacionales, y el de la “Reforma a la Justicia” (14), algunos de cuyos acápites y “micos” no aspiran sino a fortificar la Justicia Penal Militar, en detrimento de la Ordinaria, para la cual no hay plata ni ganas.

Ya un paso grande, en este sentido, se dio con la reforma del Código Penal Militar, que crea una estructura burocrática que es un armazón paralelo de la Justicia, con figuras nuevas como el Fiscal General Militar, los Jueces Penales Militares de Control de Garantías, de Ejecución de Penas y el Cuerpo Técnico de Investigación Judicial, y el reforzamiento de otras, como el Tribunal Penal Militar.

Otro desagüe de recursos a favor del estamento, con los militares investigados en mente. Ad portas de que muchos se sazonen en la salsa agria de sus actos, la meta es lograr la presunción constitucional de que las violaciones a los Derechos Humanos son un acto de servicio y obedecen a una orden de operaciones. No es otra cosa la reforma al artículo 221 de la Constitución, radicada por el ministro de Justicia Juan Carlos Esguerra, cuando rezonga que “en todo caso, se presume la relación con el servicio de las operaciones y procedimientos de la Fuerza Pública”. Y no se queda ahí: “Cuando en estas situaciones haya lugar al ejercicio de la acción penal, la misma se adelantará por la justicia penal militar y policial” (15). Dicho de otro modo, un naciente ardid para que las familias de las víctimas acaben de joderse y los militares condenados salgan de los casinos de oficiales de los Cantones o del club Tolemaida Resort (Centro de Reclusión Militar) hacia sus casas, o, peor aún, para que se remocen en la simulada condición de héroes vilipendiados.

Aunque se infrinjan de frente los tratados internacionales que el país ha firmado y ratificado y que lo comprometen con la investigación seria de las graves violaciones a los Derechos Humanos. Porque, en el discurso imperante, ¿qué pueden ser las jurisprudencias de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y del Comité de Derechos Civiles y Políticos, o del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, si no el producto de la oscura maquinación de ONG’s y de terroristas?



Nueva cúpula militar. De izquierda a derecha, Juan Carlos Pinzón, ministro de Defensa; Juan Manuel Santos, presidente de Colombia; general Oscar Naranjo, Director de la Policía Nacional, y general Alejandro Navas, comandante de las Fuerzas Militares. 


La ampliación del desafuero militar

Es que no pueden estar satisfechos los militares con tal impunidad reinante. Fuerza es que sea completa y para ello resta aquel azaroso 1,5%, que hoy tiene presos a generales como Jesús Armando Arias Cabrales, condenado a 35 años de cárcel por su responsabilidad en las desapariciones de once personas durante la toma del Palacio de Justicia; coroneles como Plazas Vega, sentenciado a 30 años de prisión por el delito de desaparición forzada agravada también en los hechos del Palacio de Justicia, y enredados a otros, como el general Jorge Enrique Mora Rangel por sus nexos de vieja data con los paramilitares. Y muchos otros.

La comisión de delitos de lesa humanidad no es, pues, suficiente para justificar la reprensión a los militares, ni siquiera bajo el impúdico sistema de privilegios que los escuda. Más bien pareciera que tales acciones atroces ameritan estímulos, para que la moral del estamento no se debilite ni su avidez tambalee. Porque, al decir de algunos más cínicos, las tropas “llevan un buen tiempo sintiéndose maniatadas para obrar frente al enemigo” (16).

1.5% que viene a suplir la ampliación del fuero militar, objetivo hacia el que los militares han enfocado sus recientes esfuerzos, su maquinaria, su influencia y su incuestionable capacidad de presión, coacción y chantaje. El Congreso vota a favor y rebota. El gobierno apuesta por las tropas del Averno. La Justicia se pifia. El ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, compensa a todos con encomios por los medios. Agradecerá y veremos.

Porque la pretendida ampliación del fuero militar es un mecanismo más en la desesperada búsqueda de sustraerse a la Justicia ordinaria: Es la exigencia de la justicia amañada. No porque los jueces puedan conocer los temas del intríngulis de las operaciones militares y policiales, que suena bien y es constitucionalmente válido, sino porque en instituciones como la militar o la policial el espíritu de cuerpo no es asunto de menor cuantía. Con tal poder y tan requerida y experimentada complicidad, fácil pasa el fuero del servicio y las acciones para cumplirlo al miembro en sí mismo considerado.

Como en el caso del subteniente Raúl Muñoz, acusado de la violación de dos niñas y el asesinato de tres en Tame, Arauca, proceso donde la institución ha puesto en marcha o avalado toda clase de entorpecimientos, inventado testigos dudosos, desmovilizados o integrantes del propio Ejército, que bien pueden ser cómplices, y que el espíritu de cuerpo ni siquiera dejó bajo custodia de la Fiscalía, sino a buen recaudo de la Brigada 18 del Ejército. Otro inocente cuyo ADN fue hallado por Medicina Legal en una de las víctimas (17).

Aunque el crimen va más allá del imputado y de lo aceptado, pues resulta obvia la participación de más uniformados en los hechos, como alegan los familiares de las víctimas, más de un año después la estrategia ha funcionado y las maniobras dilatorias tienen riendo a los malhechores y aterrorizada a la comunidad. ¡Y eso sin siquiera ampliar el fuero militar!

Apenas con el manto de la Defensoría Militar Integral, DEMIL, una ONG que agrupa a la misma cúpula militar y que asusta más que cualquiera de las tantas mafias que tenemos por doquier, experta en lograr preclusiones por vencimiento de términos o buscar la anulación de procedimientos que benefician las investigaciones corrientes (18). A Demil le fastidia la Justicia, pero aboga por la ley: La ley de los más fuertes.

Este es un caso depravado, que tiene encima amenazados y desplazados, y la muerte de la jueza Gloria Constanza Gaona, una mujer que se negó a poner la balanza de la Justicia del lado de los asesinos. La misma jueza que unos días antes se atrevió a expresar que la defensa llevada a cabo por la abogada de Demil fue "temeraria, desleal e irrespetuosa" con las víctimas y con el aparato judicial (El Espectador, 24-03-11), como citó la periodista Laura Gil (19).

En un país en el que todo límite es borroso, alterable e interpretable por el leguleyo al antojo del poderoso, ¿dónde iniciarán o terminarán los casos típicos de las llamadas operaciones legítimas de carácter militar o policial? Lo sabemos de sobra: en cualquier parte, siempre y cuando las coordenadas impidan el mínimo castigo. Ni actuaciones ni procesos remitidos, ni más altos mandos embrollados. Las alteraciones a la Justicia no son un recurso para que los abusos de la Fuerza Pública no se repitan, sino para que prosigan sin alharaca ni tropiezos.

En el fondo, una abolición más de los preceptos esenciales de la Constitución de 1991. De modo parecido al que avanza el socio Obama en la revocación de la Constitución estadounidense, que tiene más de doscientos años, con iniciativas que ya no tienen vuelta atrás, como la Ley de Autorización de la Seguridad Nacional, quiere Santos deshacer la nuestra, que apenas tiene veinte, a través de una retórica que viste de oveja al lobo.


Los héroes desheredados

“Nuestros militares no saben qué normas son las que se utilizan en el contexto de la guerra. A ellos les enseñaron a combatir a las guerrillas más antiguas, más peligrosas y que más se reinventan, como si estuvieran combatiendo en Suecia" (20). Este coronel (r) Torres Dávila pronuncia lo que otros militares menos brutos callan, pero comparten, y que otros aún más cerriles camuflan con eufemismos pavosos y pavorosa oratoria. Sobre Derechos que no se entienden, Humanos que para qué se atienden. Son así nuestros heroicos forjadores de héroes, qué se le va a hacer.

A raíz del asesinato de los jóvenes de la localidad de Soacha, cerca de Bogotá, y ante la gravedad de los hechos, el Ministerio de Defensa y el Comando General de las Fuerzas Militares expidieron una providencia que se conoció como las “15 Medidas”, a fines de 2008, elaboradas para fortalecer la protección de los Derechos Humanos (21).

Se trató de una serie de inservibles mecanismos de escritorio, de engominado ministro en confabulación con generales. Antes que beneficiar el respeto de los Derechos Humanos, estas medidas, junto a otras normas y directivas impuestas por las circunstancias y con idéntica excusa, como las directivas permanentes Nos. 10 y 19 de 2007 (22 y 23), no tienen otra pretensión que la de dejar en manos militares la determinación de cuáles casos van a la justicia ordinaria y cuáles no deben salir de la jurisdicción penal militar.

Las medidas no dieron ni dan risa, pero sí causa tristeza el hecho de que hombres con tanto mando mediante grageas tan espurias hubieran querido paliar tanta muerte. Así son los comandantes y su saga de ministros de arlequín: buenos para los comunicados de prensa, inigualables para otorgarle medallas y honores a nuestros héroes, qué se le va a hacer.


Exaltados héroes que, en medio del descompuesto conflicto colombiano, son los idiotas útiles, casi todos difuntos, más útiles entre más difuntos. Pequeños seres beligerantes a quienes su institución pretende hacer grandes mediante sacrificios vanos. Bagazos humanos que un sistema atroz desecha como si nada en medio de preces y discursos y órdenes al mérito.

Héroes que no son ni han sido tales. No lo fue nunca el férvido general Santander. Tampoco el coronel Aureliano Buendía, ni su arquetipo, el general Rafael Uribe Uribe, incapaces ambos de librar a sus estirpes de la condena a cien años de soledad, ni “empleando los fusiles destructores” en la práctica, ni “con las herramientas fecundas del trabajo” en la teoría.

Pudo ser héroe el general Bolívar. De ahí que, mientras por dentro crecía, sus contemporáneos lo asfixiaran y la historia se empeñara en desfigurarlo. O el “Chispero” capitán Ricaurte, que por eso en átomos volando voló en San Mateo. Los actuales héroes lo son de pacotilla, prefabricados por su ignorancia y consumados en la bestialidad.

Combatientes que actúan encabritados sobre un tablero peligroso en el que muchos terminan vinculados con desapariciones, desplazamiento de campesinos colombianos, afrocolombianos y de los pueblos indígenas. O con torturas. O con el asesinato de sindicalistas. O con puestas en escena tramposas, como la falsa desmovilización de la compañía Cacica La Gaitana. O mangoneados con paramilitares para delinquir, adelantando u omitiendo procedimientos según la conveniencia, brindando apoyo e información, haciéndoles el favor o dejándoselo hacer.

Muy doloroso, en todo caso, que luego de décadas y siglos de heroicidades infundadas a nuestros lugareños les sea tan difícil discernir si sienten miedo de que su Ejército se haya ido y ellos hayan quedado a merced de los bandidos, o si lo sienten porque los uniformados siguen ahí.


Cara de plomo

Donde la guerra es consuetudinaria, la presencia de las armas se hace habitual y la de los guerreros necesaria. De ese modo es normal que nos zarandeen los huevos en alguna esquina o nos pongan patas arriba en cualquier parque. Los subfusiles Galil de pura cepa israelí apuntan con fiereza mientras el dragoneante de humilde origen esboza una fingida sonrisa en la cara de plomo.

El Ejército lleva brigadas de salud a indígenas y campesinos, remendadas con donaciones de ropa, sazonadas con mercados, acicaladas con espejitos, en Saravena, Catatumbo o Puerto Gaitán, o en Tolima, Huila, Boyacá, que abren paso a multinacionales voraces de petróleo, carbón u oro, y que son el preámbulo de desalojos, destierros y del desplazamiento de quienes incurren en la fechoría de estar asentados hace siglos o ser pequeños dueños hace años de tierras por donde cruza la tronante y tunante locomotora de los hidrocarburos y la minería.

Que no se absuelven el ralentí ni las trabas a la confianza inversionista, ese nombre técnico provincial para convalidar el saqueo transnacional. Nuestra democracia y su punta de lanza, nuestro Ejército y sus sabidos asociados, desalojan comunidades y poblaciones enteras y cobran con la vida la defensa de la identidad territorial indígena o de la pequeña propiedad privada campesina, que no han sido o no son menester a la propiedad privada de los grandes, las petroleras de todas partes: Cepsa, Arco, Petrobras, Pacific Rubiales Energy, Exxon, Shell, Chevron, BP - Amoco, Elf Aquitaine, Oxy, Maxus, Nomeco, Conoco, L.L. & E., Santa Fe Energy, Triton, Harken, Total, Repsol, Lasmo, PetroCanada, Canadian Petroleum, Sipetrol, San Jorge, Teikoku y Ampolex. O las carboneras europeas Xstrata plc, BHP Billiton y Anglo American, la estadounidense Drummond, la suiza Glencore, las brasileras Vale Coal S.A. y EBX Brasil. O la descomunal anglo-australiana BHP Billinton, que da cuenta del ferroníquel. O la dueña de Acerías Paz del Río, la Votoratim Metais, también de Brasil. O las auríferas canadienses asociadas, Medoro Resources (con Juan Carlos Santos, el que todo lo compra con dinero, primo del presidente, como director corporativo) y Gran Colombia Gold. O sus compatriotas, la Barrick Gold y la Ventana Gold. O la sudafricana Anglo Gold Ashanti y su socia B2- Gold, entre muchísimas más.

Otros soldados, mano tiesa, pulgar alzado, saludan de manera mecánica en las carreteras a los conductores de los vehículos particulares, mientras metros adentro del monte sus compañeros de armas reparten metralla o culatazos a los paisanos pobres. Mensajes institucionales: Hasta la infamia tiene su lado afable y la conciencia se conduce más tranquila en la hipocresía.


La sociedad descansa en paz

Hay militares nobles, correctos. Haberlos… Húbolos, haylos, habralos. Pero esos no importan, ¿quién los precisa? Sin las culatas llenas de muescas, ¿qué eran los pistoleros del Far West gringo? Sin los costados de los Messerschmitt llenos de cruces, ¿quién fue el aviador de la Luftwaffe? Si el guerrero no nos mata, si no viola ni despelleja, ¿quién podrá defendernos?

Negarse a hacer parte de este macabro juego del sistema no es potestativo de ningún recluta. No hay cabida para las piezas sueltas. El albedrío se circunscribe a ultimar al primero que se oponga a lo que sea que se apuntó que no corresponde. Un galimatías que puede ser vital para penar en vida y más allá de la muerte.

Por ejemplo, el caso del cabo Raúl Antonio Carvajal Londoño (24), cuyo cuerpo padeció el fuego amigo cuando vivo y cuyo cadáver vivió en carne seca y propia el olvido y la impostura oficiales. Su padre, Raúl Antonio Carvajal Pérez, lleva más de cinco años clamando una respuesta. Encaró a Uribe en barrios y plazas y se le plantó frente al Ubérrimo. Confrontó cara a cara a un Santos que no le dio la cara. Hubo de llegar al centro mismo del país, a la Plaza de Bolívar de Bogotá (25), frente al Congreso, al lado de la Casa de Nariño, junto al Palacio de Justicia, con el hijo muerto a bordo del viejo camión y todo el peso de sus denuncias desesperadas a cuestas: Que a su hijo militar lo mataron los militares porque se negó a matar. La versión oficial no da el brazo a torcer: el cabo murió en la Operación Serpiente, supuestamente desarrollada en los municipios de Tibú y El Tarra, Norte de Santander, en enfrentamientos con las FARC. ¿El ofidio se mordió la cola?



Raúl Carvajal con el cadáver del hijo a bordo de su viejo camión, en la Plaza de Bolívar de Bogotá, pidiendo explicaciones y justicia. 

Y ha habido operaciones triunfantes. Como Jaque, una operación de negocios y cantidades de pesos antes que de ajedrez e inteligencia, según algunos (26), en la que fueron liberados Índrid Betancourt, tres mercenarios estadounidenses y varios miembros del Ejército y la Policía. Fénix o bombardeo de Angostura, un ataque a las FARC para matar al comandante guerrillero Raúl Reyes, en el que se violó la soberanía territorial ecuatoriana. Camaleón, en la que se rescataron cuatro militares, una operación tan rigurosamente colombiana que contó con la consabida participación de los Estados Unidos en planos y en pleno. "Una operación totalmente colombiana, por tropas e inteligencia colombianas”, al decir del entonces ministro de Defensa Gabriel Silva (27), y con el apoyo de Estados Unidos, según declaraciones del embajador de ese país, William Brownfield "Nosotros pudimos brindar un mínimo de apoyo en inteligencia a la operación…” (28) Sodoma, en el que mataron al guerrillero conocido como “el mono Jojoy”, un bombardeo de dimensiones colosales, que dejó un tramo de La Macarena tan arrasado como la ciudad bíblica luego de la rabieta divina. Odiseo, operación garrafal donde murió el máximo líder de las FARC, Alfonso Cano, nunca se sabrá si producto del despliegue de casi mil hombres y 18 aviones de guerra reconocidos, o por el tiro de gracia de “tres servidores del estado” sin reconocer.

U operación Orión, desarrollada en la comuna 13 en plena ciudad de Medellín, en la que hubo una ejecución extrajudicial, decenas de heridos, varios desaparecidos, muchísimos desplazados, 355 detenciones, muchas de ellas arbitrarias, y 170 judicializaciones que no condujeron a lo mucho que se aseguró (29). Una maniobra que de acuerdo con algunas versiones se valió de avanzadas paramilitares en los barrios La Palomera y La Arenera, que tiene al general Mario Montoya, ex comandante del Ejército, dando explicaciones acerca de su responsabilidad, un añadido a las investigaciones que le cursan en relación con las “falsas desmovilizaciones” y los “falsos positivos”.

Batallas vengativas, llenas de saña, en las que se festeja la muerte con risas, parranda y medios. Triunfos que recuerdan otros tiempos de salvajismo, no de los lejanos hunos o demás bárbaros según Roma, sino de acá mismo y de similares figurantes, cuando levantábamos monumentos con las calaveras de los liberales muertos por el glorioso ejército conservador de los tiempos de la Guerra de los Mil Días, no para que la perversa historia no se repitiera, sino para amedrentar al que osara sublevarse o llevar la contraria. Tiempos recientes los remotos, de encono contra civiles, ferocidad contra campesinos y crueldades que son signadas por el deber.

Con la Fuerza Pública que nos protege; con la Seguridad Democrática que acecha por doquier gracias al miedo que nos espanta; con el recelo de todo y todos que nos lleva a disparar por si acaso y a matar por prevención: Todos tan contentos.

Procuramos entonces ignorar que es un asunto sujeto a una directa proporcionalidad: de la misma manera que no puede ser buena una sociedad que descuida la educación, la ciencia o la cultura en sus prioridades, tampoco puede serlo aquella que pontifica lo castrense y lo consagra con un presupuesto de miedo conseguido a costa de demacrar y masacrar a buena parte de los propios amparados.


La pequeña muerte

Colombia es el país de América Latina que destina más dinero al gasto militar con respecto a su Producto Interior Bruto (PIB). Entre 1998 y 2007, el promedio se ubicó en el 3,9%, por encima de Chile y muy lejos de países como Brasil, Ecuador, Venezuela, Argentina o México (30).

Con la puesta en marcha de la Política de Defensa y Seguridad Democrática (PDSD), entre los años 2002 y 2006, se incrementó el número de las unidades militares y policiales y aumentó el pie de fuerza al menos en un 30%. Se indica como un atenuante del dato el hecho de que estas estadísticas incluyan a la Policía, lo que no ocurre en algunos otros países. Algo irrelevante toda vez que, al igual que en tantas otras situaciones, en este país pocas cosas son como se dicen o deben ser, y las Fuerzas Militares cumplen funciones y parecen policías, y éstos se creen militares. Un sino que no es fortuito, sino, muchas veces, fatídico.


El gobierno de Álvaro Uribe Vélez, por increíble que parezca, consiguió amnistiar el triple de los paramilitares reales, los sacó como conejos de su sombrero cordobés y de los doce mil existentes amnistió 36 mil . Los pocos reincidentes descarriados, Águilas Negras que nadie vio, Urabeños de broma (Autodefensas Gaitanistas de Colombia, bien aclara Caballero (31)), si acaso, coincidieron en bandas criminales espontáneas, con indulgencia denominadas BACRIM, a las que mortifica, aduce el establecimiento, el chiste de todo el peso de la ley. Aquel gobierno, incluso, mantuvo con desvergüenza la idea de que no había conflicto. Y los informes, de Uribe a Santos, alegan que las guerrillas están disminuidas, acabadas. Sin embargo, al tiempo, en contrasentido, no son suficientes las aumentadas prebendas de los oficiales. Ni el ya magnánimo fuero. Ni todas las exenciones. Y no basta el presupuesto duplicado.

A los colombianos siempre han querido hacernos creer que el oneroso gasto en defensa sienta “las bases para la reconciliación y la paz”. Las bases gringas, tal vez. Como lo afirmó alguna vez Juan Manuel Santos, entonces ministro de Defensa, la Seguridad Democrática potencializó “el desarrollo económico y social de los últimos años, y el de los años por venir” (32). Un sarcasmo grande que llega a sostener que el altísimo volumen de recursos utilizado para dotar y mantener en funcionamiento las instituciones armadas “termina reflejándose en una mayor satisfacción de las necesidades básicas de la población tales como educación, salud y vivienda, entre otros y por lo tanto en un mayor bienestar social” (33).

En otras palabras, que quitarle presupuesto a la educación, la salud, la vivienda y los rubros básicos, y feriarlo en armamento y canonjías para los militares, es lo indicado. Así, “el bien público” de la seguridad reduce la pobreza y el desempleo, y, quién lo duda, florecen la paz y la armonía. Con razón estamos como estamos, inmersos en un mar de mentiras que embusteros expertos quieren hacernos creer que son piadosas.

Apunta el escritor uruguayo Eduardo Galeano: “Pequeña muerte llaman en Francia a la culminación del abrazo, que rompiéndonos nos junta y perdiéndonos nos encuentra y acabándonos nos empieza. Pequeña muerte, la llaman; pero grande, muy grande ha de ser, si matándonos nos nace “(34). Es la contradicción inadmisible que nos hacen tragar y de la que además debemos estar agradecidos. Y, sobre todo, callados.


NOTAS:

1. García Márquez, Gabriel. Obra Periodística 2: Entre cachacos. “De Corea a la realidad”. Ed. Sudamericana. Buenos Aires, 1989. Pág. 286.

2. Justs the Facts. A project of the Latin America Working Group Education Fund in cooperation with the Center for International Policy and the Washington Office on Latin America. http://justf.org/

3. Carta de congresistas demócratas al presidente Obama. Lunes 28 de septiembre de 2009. Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo. http://www.colectivodeabogados.org/Mayor-participacion-militar)

4. Google Documents. Wikileaks_Israelies in Colombia. http://bit.ly/yBwvDU

5. Obras de don Francisco Quevedo y Villegas. Tomo VII. “Exequias á una Tórtola, que se quejaba viuda, y después se halló muerta”. Madrid, 1794. Pág. 240.

6. Deuda con la humanidad II. 23 años de falsos positivos (1988-2011). Centro de Investigación y Educación Popular / Programa por la Paz, CINEP/PPP. Colombia, 2011.

7. International Peace Observatory. La ONU denuncia "un patrón de ejecuciones extrajudiciales" y una impunidad del 98,5%. http://bit.ly/hmiU5a

8. Naciones Unidas, Asamblea General. Informe del Relator Especial sobre las ejecuciones extrajudiciales, sumarias o arbitrarias, Philip Alston. 31 de marzo de 2010. http://www2.ohchr.org/english/bodies/hrcouncil/docs/14session/A.HRC.14.24.Add.2_en.pdf (documento original en inglés) - http://www.acnur.org/pais/docs/2791.pdf?view=1 (traducción al español).

9. Revista Semana. Cinep a Santos: "falsos positivos no han dejado de ser un problema". 25 de marzo de 2010. http://bit.ly/yhFBOH

10. Comunicado del CINEP/PPP ante afirmación de Juan Manuel Santos. “Falsos positivos no han desaparecido”. http://bit.ly/w2GTl7

11. El Tiempo. “Falta marco jurídico para afrontar este conflicto político-militar”. 16 de noviembre de 2011. http://bit.ly/xEW6of

12. El Espectador. Marco para la paz no beneficiará a guerrilleros secuestradores. 12 de diciembre de 2011. http://bit.ly/ypqhby

13. “Por medio del cual se deroga la Ley 1224 de 2008 y se dictan otras disposiciones” [Defensoría para los miembros de la Fuerza Pública]”. Radicación: 23 de marzo de 2011. http://bit.ly/xQYqVY

14. Congreso de la República. Proyecto de Acto Legislativo N° 07 de 2011 de Senado. “Por medio del cual se reforman artículos de la Constitución Política con relación a la administración de Justicia y se dictan otras disposiciones”. http://www.mij.gov.co/Ministerio/Library/Resource/Documents/ProyectosAgendaLegistaliva/ReformaJusticia422.pdf

15. Idem.

16. Coronel (r) del Ejército Bernardo Torres Dávila, en el diario El Colombiano: “Fuero militar, motor para subir moral a las tropas”. Medellín, 3 de noviembre de 2011. http://bit.ly/yj6Cho

17. Noticias UNO. Informe en Youtube: Desmovilizado testificará a favor del Teniente Raúl Muñoz. Subido: 15/10/2011. http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=GKUq-DoZ2M4

18. DEMIL buscó anular hace un tiempo el convenio interinstitucional entre el Ministerio de Defensa y la Fiscalía, que facultaba a la Fiscalía para efectuar las primeras diligencias en el caso de las presuntas muertes en combate.

19. El Tiempo. Opinión. Laura Gil. http://bit.ly/ztIMEU

20. El Colombiano. Medellín, 3 de noviembre de 2011. Artículo citado.

21. La Directiva Permanente No. 208, del 20 de noviembre de 2008, impartió instrucciones particulares a las Fuerzas Militares para implementar las 15 Medidas. Ver el documento: “Avances caso Soacha. Noviembre 2008 – Abril 2010”, en: http://bit.ly/zIZsm9

22. Ministerio de Defensa Nacional. Directivas Derechos Humanos. Directiva Permanente No. 10 de 2007. Reiteración de obligaciones para autoridades encargadas de hacer cumplir la ley y evitar homicidios en persona protegida. Pág. 62. http://web.presidencia.gov.co/especial/ddhh_2009/Directivas_ddhh.pdf

23. Ministerio de Defensa. Directiva Permanente No. 19 de 2007. Complemento Directiva 10 de 2007. Reiteración obligaciones para autoridades encargadas de hacer cumplir la ley y evitar homicidios en persona protegida. http://www.mindefensa.gov.co/irj/go/km/docs/Mindefensa/Documentos/descargas/Documentos_Home2/dir_19_07.pdf

24. Noticias UNO. “Raúl Carvajal denunció la presunta muerte de su hijo ante el presidente Santos”. 14 de enero de 2012. http://bit.ly/yUCjV2

25. El Tiempo. “Un hombre dejó el cadáver de su hijo en la Plaza de Bolívar de Bogotá”. 20 de febrero de 2011. http://bit.ly/em7s0R

26. “Operación Jaque. Una jugada no tan maestra”. Documental. Dir. Gonzalo Guillén. Prod. Teleamazonas. http://www.youtube.com/watch?v=Fnlgq1-GpKo

27. Revista Semana. Detalles de la 'Operación Camaleón', la misión que rescató a los uniformados. 13 de junio de 2010. http://bit.ly/AcLNc9

28. El Colombiano. “E.U. apoyó operación Camaleón”. 17 de junio de 2010. http://bit.ly/wDgit9

29. dhColombia. Red de Defensores No Institucionalizados. “Cinco años de la Operación Orión: No más mentiras”, documento de organizaciones de DDHH. 14 de octubre de 2007. http://bit.ly/wtmtmy

30. Gasto en Defensa y Seguridad – 1998 – 2011. Imprenta Nacional de Colombia, 2009. Según fuente: Gasto Militar. SIPRI Yearbook 2008; Tasa de crecimiento del PIB: World Bank World Development Indicators. Pág. 15. Ver documento: http://www.mindefensa.gov.co/irj/go/km/docs/Mindefensa/Documentos/descargas/estudios%20sectoriales/Serie%20Prospectiva/Gasto%20en%20defensa%20y%20Seguridad%201998-2011.pdf

31. Antonio Caballero. “Otra vez la farsa”. Revista Semana. 14 de enero de 2012. http://bit.ly/xBEFKt

32. Documento citado: Gasto en Defensa y Seguridad – 1998 – 2011. Presentación del ministro de Defensa, Juan Manuel Santos.

33. La mala puntuación es textual del documento original. Qué se va a hacer, así es.

34. Galeano, Eduardo. El libro de los abrazos. Siglo XXI Editores - Edit. Catálogos, Bs. As. Primera edición, 1989. Pág. 71.


Artículo disponible en:

Rebelión
Question
Agencia Latinoamericana de Información - ALAI
Kaos en la Red
APORREA (Venezuela)
Sur y Sur
Alba TV (Venezuela)
Diario Universal (España)
ARGENPRESS - Prensa argentina
La Haine - España

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martes, 27 de diciembre de 2011

Colombia: La guerra como identidad y la muerte alrededor

Por: Juan Alberto Sanchez Marin.
La muerte en Colombia no es un mal necesario, es un bien planeado, ejecutado y bendecido por los mismos héroes, patriarcas y patriotas que forjamos y ahora se pasean desesperados en busca de pedestal.
Osario de la batalla de Palonegro, Guerra de los Mil Días, 1900. Un monumento a la infamia que fue exhibido sin rubor durante más de una década, en el siglo XIX.

Colombia ha vivido en guerra desde antes de ser tal. Una realidad que no pasa en vano y se ha insertado de lleno en los imaginarios y en las estructuras mentales de los habitantes. Gran Colombia, Nueva Granada, Confederación Granadina, Estados Unidos de Colombia o República de Colombia, de presidentes a peones, la guerra está presente en el lenguaje, el deseo, la memoria, el miedo, la obsesión. Unos u otros generados o granjeados según la orilla que toque: los poderosos, en la mixtura y manipulación de los elementos; los humillados y ofendidos, en el padecimiento del brebaje.

El presidente Juan Manuel Santos, encarnación cachaca del eufemismo, habla de la paz como de algo querible y posible (1). Todos sus antecesores lo han hecho. Desde antes de la Patria Boba, hasta ahora, durante la prosperidad más inundada y absurda que padecemos, apenas por breves lapsos se ha hecho otra cosa. Colombia es un país lleno de guerreros que se creen pacíficos y de malosos que lo son por la gracia de Dios. Nadie acepta lo que es, todos negamos lo que sabemos que somos.

En el jardín cruzado por tres cordilleras y bañado por dos océanos, el odio crece fértil. Retoña siempre la venganza. Y no dejan de renovarse a diario las razones para mantener el ciclo de muerte.

Un difícil panorama, que se sobrelleva mejor a punta de mentiras, condonaciones, contriciones, trueques celestiales. Justificaciones y absoluciones para seguir la matanza sin que duela la cabeza ni tiemblen las manos. El sino fatal que nos confiere la tranquilidad del deber cumplido.

Cuando cualquiera habla en serio se sabe que es un taimado traidor. Se puede ser prosopopéyico, redundante, arrevesado, mas no decente y nunca sincero. El que ríe pronto yacerá tieso: el contento es burletero, causa envidia. Es un cuento el mamagallismo y una certeza la ambigüedad. Caletre de pistoleros amargados.

Los generales quieren y requieren la guerra para hacer carrera y sentirse útiles. El fuero militar les condona cualquier irresponsabilidad; el estado camufla así sus asesinos a sueldo en la institucionalidad, las ejecuciones extrajudiciales se vuelven embustes de opositores.

Monseñores, conservadores y adalides de la derecha católica profanan, a estas alturas, los cuerpos, templos de Dios de los simplones creyentes: Niegan el aborto, prohíben el uso de anticonceptivos: siguen condenando la mujer al vituperio y la hoguera. La Inquisición se añora, pero se esfuerzan para que las leyes purguen como el fuego. Sus cruzadas santas no dejan de ser violencias oprobiosas.

Una sociedad descompuesta que ve como enfermos a quienes tienen gustos diferentes, lúdicos, sexuales, o de quienes la media amorfa se ve o siente distinta.

Opciones de la personalidad que no corresponden a sus latinajos excluyentes. Y quienes acusan son los mismos que se pudren alma adentro, eunucos de la psiquis, pederastas, violadores, a los que protege el ecclesiale espíritu de cuerpo.

Los niños, que siempre han sido víctimas en zonas rurales, tugurios o comunas, ahora caen también en calles céntricas o dentro de la casa, menos por las balas al azar que por los disparos adrede. Porque no hay balas perdidas ni fondo en esta guerra sin cuartel que es la cotidianidad de un país sangriento, sediento de cadáveres y entierros.

El ángel de la guarda no protege a nadie. Y los ángeles caídos no se perdonan ni olvidan, aunque siempre sostengan lo contrario. Sin honestidad, sin verdad, sólo hay rencores impotentes y crecientes. La memoria no es tábula rasa, menos aún con los verdugos carcajeando enfrente.

La Seguridad Democrática, otro nombre de la guerra acuñado por el Pablo Morillo criollo y tardío que quiso ser El Pacificador Álvaro Uribe Vélez, fue en realidad un mar de inseguridad siniestro, declaradamente fascista, durante el cual se persiguió y asesinó a quienes obstaculizaran las metas perfiladas.

La guerra guerrísima está en todas partes y en todo. Cada sector, cada estrato, cada colombiano, aporta lo que puede: el pudiente sopla el fuego, el militar apunta y dispara y da porrazos, el periodista atiza, la madre maleduca en la obediencia, el necesitado vota a cambio del ladrillo, el santurrón pregona la paciencia, el banquero atraca en cada cajero, el ratero cree robar al atracado, el matón mata y remata, el juez da casa o calle por cárcel.

Los legisladores violan sus curules y los que no lo hacen aran de sol a sol en el desierto. Los magistrados van ciegos y en venta, y los que no pocas veces ven vivos la mañana siguiente. Los partidos políticos, sin excepción, se muerden la cola de rabia cuando pierden, y los que no, se destrozan de envidia las entrañas cuando ganan. Los gobernantes, nacionales, regionales o locales, desbarajustan para desmontar lo público, y los que no, no existen.

El terror transita por las cosas estúpidas que nos emocionan, como el fútbol, o por la mala música que tarareamos, como el vallenato o la guascarrilera, sin dejar aparte los amores maltratados y los amigos delatados.

Unos volvieron el secuestro una manera irónica de persistir. Otros decidieron descabezar al país a punta de motosierras, con la anuencia y las palmaditas en el hombro indicadas. Todos fuimos trepando el futuro sobre el lomo de machetes y fusiles.

En un lugar donde la guerra seduce y la paz desordena, ¿cómo no ha de ser infame aquel que pregona la conciliación o indolente quien habla de justicia social? La inequidad es necesaria, el hambre es procedente. La desregulación del estado regula la convivencia en el desastre.

Y es linda y espectacular la guerra por la tele o la radio. Sonriente, aséptica, extraña, lejana. Si hay guerra, no se siente; si hay conflicto, no es nuestro. La cámara o el micrófono enfrían una masacre cada que quieren, pero calientan el resentimiento cuando conviene. Porque, como la de aquel escultor de La Fontaine, el alma colombiana es de hielo para la verdad y de fuego para la mentira (2).

Fascinados por el engaño, queremos creer que la guerra es buena, necesaria, y conduce a la paz. Pero la esperanza de esta última nos importa apenas porque mantiene incólume el escenario de la guerra. Un blanco por suerte móvil, etéreo, que abulta presupuestos, perpetúa el poder, elige mandatarios, mantiene las cosas como están: arriba los gozosos, abajo los dolorosos, al medio los misteriosos hilos de la dominación.

Aquí espanta la paz cierta. Estado, gobiernos, dirigentes, industriales, grandes empresarios, banqueros y demás poderosos sólo anhelan que excluidos, pobres e inútiles al sistema descansen en paz cuanto antes. Para que apropiadamente pasen a mejor vida cuentan con la salud que no se presta, el auxilio que no se entrega, las viviendas que se deshacen o no se hacen, el hambre que irradian, la ignorancia que fomentan. Y, desde luego, por si resisten el tramacazo, están las armas y los arsenales israelíes o gringos, y sus usuarios acuciosos, como los SMAD (3), el DAS o su sucedánea, la DNI (4), los grupos GAULA (5), por mencionar algunos.

La guerra es noble. ¿Cómo no va a serlo, si sobre las bombas renace el país y ahí convalidamos la identidad de nación que nos distingue? ¡Si sobre la muerte de miles sin nombre se fundamentan tantos apellidos seculares y los delfines sin fin! La muerte en Colombia no es un mal necesario, es un bien planeado, ejecutado y bendecido por los mismos héroes, patriarcas y patriotas que forjamos y ahora se pasean desesperados en busca de pedestal. Frankensteins con galones, pigmaliones con corbata, narcos patrón, sicarios con rosarios de plomo.

Un modelo a escala que replican la historia, los medios, las clases y las élites que nos tumban, la educación de la cuna para la tumba. Hay que dar migajas como limosnas. O marchar contra nosotros mismos, para ser salvos y resarcirnos del hijo corrupto, el hermano criminal, el padre mafioso, el amigo político, el Ello uribista, el Yo santista o el Superyó con un Ordóñez atravesado (6). Un desahogo en lágrimas de los violentos, porque no puede ser pacífico ni desinteresado algo en contra de alguien, menos aún cuando los gritos son rabiosos, pagos, fingidos.

Si hay luna, más lunáticos; si hay sol, solapados. Dementes guerreadores con la sangre hirviendo adentro y las arterias que ya estallan. Como en “La Casa del Juicio”, de Wilde, nunca podrán mandarnos al infierno porque ya vivimos en él. Y el único cielo imaginado es la venganza dulce (7).

Los desplazados, sin voz ni voto, huyen de las tierras despojadas y acampan a la espera del desalojo oficial. Las encuestas tergiversan. Los titulares confunden. Las estadísticas atacan. El coro es unánime, mientras las autoridades exhuman viejas víctimas y los dolientes despiden las recientes.

Dice Silvio Rodríguez, el cantautor cubano, que la muerte anda en secreto (8). Eso será en otra parte. Aquí la muerte grita, su ronquido estremece de punta a punta y su rostro asoma en cualquier campo o esquina, a toda hora. Aunque el resultado es el mismo: Nadie la oye, nadie la ve, nadie la mira a la cara hasta que pasa lo que tenía que pasar y cae acuchillado. Porque todos vamos reventando para que los dueños de uno de los países mas inicuos y desgraciados del planeta puedan seguir existiendo en su impudicia. Y nadie nos rescata d'entre les morts (9).


NOTAS:

(1) Palabras del Presidente Juan Manuel Santos en la marcha por la libertad de los secuestrados. Villeta, Cundinamarca, 6 de diciembre de 2011. Portal de la Presidencia de la República. http://bit.ly/sRQasO

(2) “El escultor y la estatua de Júpiter”, en “Fábulas” de Jean de La Fontaine.

(3) Escuadrón Móvil Antidisturbios de la Policía Nacional colombiana.

(4) Departamento Administrativo de Seguridad, organismo de inteligencia dependiente de la Presidencia de la República. Por su vinculación con el espionaje y la persecución de opositores y de magistrados, el organismo ha sido reemplazado por la Dirección Nacional de Inteligencia.

(5) Grupos de Acción Unificada por la Libertad Personal, pertenecientes al Ejército.

(6) Alejandro Ordóñez Maldonado, Procurador General de la Nación, adalid de la extrema derecha colombiana y distinguido por sus cruzadas católicas y moralistas.

(7) “Poemas en Prosa”, de Oscar Wilde. Ed. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Madrid, 1999.

(8) Canción: “Testamento”, álbum: “Rabo de nube”, de Silvio Rodríguez.

(9) Referencia a “Sueurs froides: d'entre les morts” (“Vértigo” o “De entre los muertos”), de Aldred Hitchcock, basada en la novela del mismo nombre, de Pierre Boileau y Thomas Narcejac (1954).


ARTÍCULO DISPONIBLE EN:

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Kaos en la Red  (España)
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Sur y Sur  (Venezuela)
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InformatEcuador
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lunes, 28 de noviembre de 2011

LA MUERTE DE INTEGRANTES DE LA FUERZA PÚBLICA ES UN DOLOROSO HECHO QUE NOS EXIGE CONVOCAR A UNA FUERZA ÉTICA POR LA PAZ Y CARTA ABIERTA DE LAS FARC

Colombianas y Colombianos por la Paz expresa nuestra solidaridad a la
familia del coronel, Edgar Yesid Duarte Valero; del mayor, Elkín Hernández Rivas; del sargento, José Libio Martínez Estrada y del intendente Álvaro Moreno, que se encontraban en poder de la guerrilla de las FARC.

Queremos arroparlos en un gran abrazo de hermanos y hermanas en estos momentos de dolor y de pérdida de la esperanza. La muerte de sus seres queridos, nuestros compatriotas, no puede ser una muerte más. Los hechos de guerra no abren ninguna puerta de la paz.

Colombianas y Colombianos por la Paz recibe con mucha tristeza esta noticia y comparte a Colombia y el mundo, que el pasado jueves 24 de noviembre, al finalizar la tarde, conocimos que venía en camino la carta de respuesta de las FARC, a la misiva que mujeres del mundo hicieran pública meses atrás solicitando la liberación unilateral. Para tales efectos, algunos integrantes de Colombianas y Colombianos por la Paz, nos reunimos en el apartamento de la lideresa, Piedad Córdoba, antes de su viaje a Europa, para preparar la presentación pública cuando llegara dicho mensaje.


Efectivamente, en la noche de ayer se recibió la
carta con la respuesta de las FARC, que se adjunta, y de la cual se empezó a informar a las mujeres firmantes de varios países, tal como ellas dan fe, y a convocarlas para estar presentes en Bogotá en los próximos días y compartirla con las familias de ASFAMIPAZ.

Estas muertes violentas y la de Guillermo León Sáenz, "Alfonso Cano", y los dolorosos hechos que vivimos día a día,
muchos de ellos silenciados, los que vive la población y millares de personas combatientes de ambos bandos, nos motivan desde la conmoción que generan, a insistir en la necesidad urgente de abrir espacios humanitarios y el diálogo político.

El conflicto armado interno debe parar !!! ya!!!.
Los esfuerzos de todas y todos nos exigen convocar de inmediato a la
construcción de una fuerza ética para poner fin a este desangre.

Nos sumamos a las voces de familiares de las personas que aún se encuentran en poder de la guerrilla de las FARC, para que el gobierno acepte la posibilidad de cese de operaciones militares que permitan la salvaguarda de su vida, habilitando así un espacio para la puesta en libertad del resto de policías y militares, sanos y salvos.

Llamamos a todos los sectores de la sociedad para que generemos con
compromiso, imaginación y creatividad una fuerza ética pro activa,deliberan y pluralista, que haga posible la
democracia con justicia social e impensable la guerra. Nos merecemos un presente y un futuro en paz. La llave de la paz la tiene el pueblo.

Con dolor de humanidad

COLOMBIANAS Y COLOMBIANOS POR LA PAZ

Bogotá, D.C. noviembre 26 de 2011.


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CARTA ABIERTA DE LAS FARC

Piedad Córdoba
Colombianas y colombianos por la paz
Lucia Topolanski
Senadora de Uruguay
Jody Williams
Premio Nobel de la Paz 1997
Elena Poniatowska Amor
Escritora mexicana
Alice Williams
Escritora afroamericana y feminista. Premio Pulitzer a la obra de ficción en 1983 por la novela El color púrpura
Mirta Baravalle
Presidenta de las Madres de la Plaza de Mayo
Isabel Allende
Escritora y Senadora Chilena
Danielle Miterrand
Francia
Rigoberta Menchú
Premio Nobel de Paz
Socorro Gómez
Presidenta del Consejo mundial por la Paz
Hermana Elsie Mongue
Ecuador
Nidia Díaz
Dirigente FMLN
Margarita Zapata
Embajadora Nicaragua
Xiomara Castro de Zelaya
Vocera Frente de Resistencia Hondureño

A nombre del Secretariado de las FARC-EP, a ustedes amigas de la paz y de la solución política de los conflictos, nuestro saludo cordial.
Aferrados a la esperanza de que la liberación de prisioneros de guerra, como resultado de un acuerdo entre las partes contendientes, puede encausar la nación hacia el raudal de la solución política, respondemos hoy su misiva de agosto.

De acuerdo. El conflicto armado colombiano tiene profundas causas sociales, económicas y políticas, que deben ser temas de discusión para su superación definitiva. Compartimos igualmente que la paz de Colombia está ligada a la paz de la región y que, además, es anhelo universal. No permitiremos que se nos escape esta oportunidad para reiterar a través de ustedes, nuestra disposición de dialogar con el estado, de cara al país, con miras a un futuro de paz. Desde luego, aceptamos la disposición y concurso de ustedes para contribuir en la búsqueda del noble propósito.

Nos solicitan en su carta un nuevo gesto de liberación unilateral de prisioneros de guerra. Está bien. Pero quisiéramos compartir algunas reflexiones sobre el tema:

Sería justo que apelando al ejercicio de la razón, el derecho y la ética en el tratamiento del problema, no se invisibilizara a los guerrilleros presos. Son alrededor de 800. El dolor no es solamente de los familiares de los prisioneros en nuestro poder. El humanitarismo debe mirar, siempre, con sus dos ojos.

Durante el gobierno de Ernesto Samper liberamos unilateralmente en Cartagena del Chairá a 80 prisioneros de guerra. En el cuatrienio de Andrés Pastrana, luego de la firma de un acuerdo humanitario, liberamos a 47 militares y policías y en cambio recibimos 13 guerrilleros. Inmediatamente, con la esperanza de generar un medio ambiente propicio para el abordaje del canje, dejamos en libertad en la Macarena, sin ninguna contraprestación, a 305 soldados y policías que habían sido capturados en combate. Más recientemente, durante el gobierno de Álvaro Uribe, gracias a la gestión humanitaria del presidente de Venezuela Hugo Chávez y de la senadora Piedad Córdoba, liberamos, también de manera unilateral, a algunos senadores, representantes, diputados y concejales, y a otro grupo de militares y policías. La verdad es que nunca hubo reciprocidad por parte del gobierno de Colombia. La disposición de las FARC en este sentido ha sido diáfana. No admite discusión ni cuestionamiento. Seguimos a la espera del momento propicio para pactar con el Estado colombiano un canje de prisioneros de guerra.

La realidad es dura. Cuando en Medio Oriente el Estado sionista de Israel libera a más de 1.000 prisioneros palestinos a cambio de uno sólo de sus soldados, el gobierno de Colombia le ha dado la espalda, por 13 años, a los suyos. Aquí hay una indolencia infinita con el sentimiento de los familiares de los soldados prisioneros, pero también un desprecio por la suerte de unos hombres que arriesgando como nadie su vida, cayeron en el campo de combate defendiendo los intereses de quienes hoy los olvidan.

En sana lógica, un acuerdo de paz en Colombia debiera estar antecedido por un canje de prisioneros entre las partes contendientes porque, sin duda, un evento tal allanaría la senda del entendimiento y el fin de la guerra, del conflicto social y armado que se prolonga por seis décadas por la intransigencia estéril de los gobiernos. Se debe poner punto final a una larga historia de violencia institucional, de despojo, de paramilitarismo, desapariciones forzadas, masacres, “falsos positivos”, fosas comunes, exclusión, imposiciones neoliberales y manipulación de la opinión. A las mujeres pacifistas del mundo representadas en ustedes les pedimos actuar y extender sus manos solidarias hacia el pueblo de Colombia.

Les sugerimos dirigir su mirada sobre la situación que afrontan centenares de guerrilleros presos y unos 7.500 ciudadanos encarcelados por sus ideas, como resultado de la criminalización de la oposición política y la protesta social; la mayoría de ellos acusados de terrorismo y de otros delitos que tratan de ocultar el carácter político de su causa y sometidos a condiciones infrahumanas de reclusión, irrespeto a la dignidad, violación de sus derechos humanos, hacinamiento y torturas, políticas acentuadas por la injerencia del buró federal de prisiones de los Estados Unidos. Les pedimos analizar la posibilidad de constituirse en comisión, o gestionar la conformación de una comisión humanitaria que visite las cárceles de Colombia y constate en el terreno la veracidad de la denuncia. Intercedemos, igualmente, por los presos sociales, por los que casi nadie habla, para protestar por las condiciones degradantes de su reclusión.

Les solicitamos considerar, como asunto crucial para aclimatar la convivencia, el estudio de fórmulas que permitan la repatriación y liberación de Simón Trinidad, Sonia e Iván Vargas, guerrilleros de las FARC prisioneros del imperio, extraditados a los Estados Unidos por el rencor y la retaliación de un ex presidente desquiciado. Su extradición, sustentada en montajes jurídicos urdidos por Uribe Vélez, la inteligencia militar y el ex Fiscal Osorio, fue una flagrante violación de claras disposiciones constitucionales. Simón Trinidad ha sido condenado a 60 años de prisión por una causa ajena a la que fue extraditado. Vaya nuestra voz de aliento a los tres rebeldes farianos, ante su infame y largo cautiverio neocolonial.
Permítannos reiterarles, distinguidas ciudadanas del mundo, nuestro mensaje de irrenunciable decisión de continuar y elevar a nuevos niveles la brega por la libertad de los prisioneros de guerra y de los presos políticos.

Como un nuevo acto humanitario que respalda esta carta, anunciamos la liberación de 6 prisioneros de los que permanecen en nuestro poder, los cuales serán entregados a las firmantes de la misiva que hoy respondemos, encabezadas por la insigne dirigente política colombiana, la senadora Piedad Córdoba, previa precisión de los protocolos de seguridad. Esta fue la determinación del comandante Alfonso Cano días antes de ser asesinado por el régimen guerrerista y sanguinario de Juan Manuel Santos.

¡Viva la memoria del comandante Alfonso Cano!
Con sentimientos de respeto y admiración,
Secretariado del Estado Mayor Central de las FARC-EP.

Montañas de Colombia, noviembre de 2011.


jueves, 24 de diciembre de 2009

Las hipótesis detrás del asesinato del Gobernador del Caquetá

En el portal: "La Silla Vacía"

Fueron las FARC. Esta es la única hipótesis que el Gobierno ha planteado desde que conoció el secuestro y, posteriormente, el asesinato del gobernador del Caquetá Luis Francisco Cuéllar. El presidente Álvaro Uribe dijo en una alocución [1], el martes a las nueve de la noche, que las Farc tenían todas las garantías para liberar al cabo Pablo Emilio Moncayo y los demás secuestrados, pero en cambio habían perpetrado este crimen. Y reiteró la recompensa de mil millones de pesos “a los ciudadanos que con su información nos facilite la captura de terroristas, integrantes de la columna Teófilo Forero de las Farc, responsables de este secuestro y de este asesinato”.

El Presidente dijo que al Gobernador lo habían degollado para evitar hacer ruido porque ya "intuían el operativo envolvente de las Fuerzas Armadas". Diez helicópteros y más de cien policías y soldados le seguían el rastro a los secuestradores.

Esa es una de las interpretaciones de por qué lo mataron a pesar de que el Gobernador le 'servía' más al grupo guerrillero vivo, como un trofeo de guerra y como un secuestrado más para engrosar el grupo de los oficiales que llevan más de diez años secuestrados. El seguimiento por parte de las Fuerzas Militares mientras la guerrilla escapaba por la zona rural de Florencia, habría propiciado la quema del vehículo y el posterior asesinato de Cuéllar. Ante un eventual rescate, las Farc no habrían dudado en ejecutar a su víctima.

La otra hipótesis

La hipótesis del Gobierno tiene sentido, pero no es la única. La Silla Vacía entrevistó personas en Bogotá y en el Caquetá que conocen la dinámica del conflicto en la zona y que también creen que las Farc están detrás del asesinato, pero que barajan otra hipótesis sobre los móviles: que el crimen habría sido motivado más por una venganza relacionada con asuntos de política local que por un objetivo claro de atacar la política nacional de Seguridad Democrática.

Después de que los atacantes sacaron al Gobernador de su casa en el barrio Paulo Sexto, en el nororiente de Florencia, el secretario de Gobierno de Caquetá, Edilberto Ramón Eldo, dijo a los medios que en la zona "no opera sino el grupo de las Farc, muy posiblemente son quiénes se lo llevaron". Pero lo cierto es que los paramilitares también tienen una presencia importante en el Caquetá desde hace varios años.

El Caquetá ha sido la cuna y principal refugio de las Farc, pero entre 2001 y 2006, hombres del Bloque Central Bolívar (BCB) de los paramilitares se asentaron en varios municipios del sur de Caquetá como Florencia, Morelia, Albania, Curillo, Valparaíso y Solita, con el fin de controlar el negocio del narcotráfico. Y desde su llegada comenzaron a hacer alianzas con miembros de la élite política del departamento.

Según lo reveló el portal Verdadabierta.com [2], la Unidad de Justicia y Paz de la Fiscalía entregó en junio de este año las primeras evidencias sobre la parapolítica en el Caquetá que comprometen directamente al ex representante a la Cámara Luis Fernando Almario y al ex gobernador Juan Carlos Claros, quien fue sucedido en el cargo por el gobernador asesinado ayer y con quien este último mantenía una rivalidad.

Almario fue llamado a juicio y detenido por la Corte Suprema en febrero de 2008 acusado de ser el determinador del crimen de su principal adversario político en el Caquetá Diego Turbay Cote, su mamá y cinco acompañantes. Pero un juez de descongestión judicial determinó que había fallas en la indagatoria y dictaminó su libertad provisional, mientras se le llamaba nuevamente a rendir indagatoria.

Verdadabierta.com explica que uno de los ex jefes políticos del frente Héroes de Andaquíes aseguró, en versión libre el 17 de marzo de 2009, que Almario se reunió con alias ‘Chiqui’ en un apartamento en Bogotá para pactar la colaboración de las autodefensas con su ahijado político, Juan Carlos Claros, para las elecciones a la Gobernación del Caquetá en 2004. A cambio de entregarles parte del presupuesto de la Gobernación, ‘Chiqui’ habría entregado a Claros 20 millones de pesos para su campaña y se habría comprometido a intimidar a la población para que votara por él.

“Según este ex jefe paramilitar que está colaborando con la justicia, dijo que la presión se hizo más fuerte en el municipio de Morelia, también en veredas como La Liberia, Fuente Hermosa, Puerto México, y la Rochela en el corregimiento de Bolivia donde Luis Francisco Cuéllar, candidato opositor de Claros para las elecciones, tenía gran acogida”, continúa el portal. Finalmente, Claros venció en las elecciones a Cuéllar.

La segunda mención que relaciona a Claros con el gobernador Luis Francisco Cuéllar es de otro desmovilizado del Bloque Héroes de los Andaquíes, quien confesó en versión libre el 12 de junio de 2009 que alias ‘Quini’ y ‘Tiberio’ dejaron 300 uniformes camuflados en una finca del gobernador Cuéllar en octubre de 2005. “La idea del crimen, que fue presuntamente ordenado por Juan Carlos Claros, era enlodar el nombre de Cuéllar para que la opinión pública lo relacionara con grupos de autodefensa”, dice Verdadabierta.com.

A comienzos de noviembre, el gobernador Cuéllar rindió versión libre ante la Fiscalía 11 de Bogotá sobre sus presuntos vínculos con las AUC. Él solicitó personalmente ser escuchado después de que el ex jefe paramilitar Luis Alberto Medina Salazar, alias 'Cristo Malo' lo acusara de haber financiado la expansión de los paramilitares en el sur del departamento. El gobernador dijo que se trataba de una persecución política y negó todos los cargos. Pero la investigación seguía abierta.

Independientemente de las motivaciones para asesinar a Cuéllar, este hecho probaría que si las Farc cometieron el asesinato, estarían lejos de estar totalmente derrotadas en el Caquetá, uno de los epicentros de la ambiciosa operación militar Plan Patriotas. Haber entrado en el corazón de la ciudad y sacar a un gobernador de su casa rememora hechos de otra época, como el asalto al edificio Miraflores en 2001 en Neiva.

Artículo también disponible en:
Rebelión

martes, 22 de diciembre de 2009

El año en que las FARC quisieron liberar a Pablo Emilio Moncayo y el Gobierno colombiano no lo permitió

Por: Patricia Rivas de Bufalá


El profesor Gustavo Moncayo, padre del cabo Pablo Emilio, ha sido un constante luchador por la liberación de su hijo.

El presidente Álvaro Uribe Vélez afirmó este lunes en un acto de donaciones a soldados y policías heridos en combate que el Gobierno Nacional ha cumplido con las exigencias hechas por las FARC para liberar al cabo del Ejército Pablo Emilio Moncayo y al soldado Libio José Martínez y entregar los restos del mayor Julián Ernesto Guevara, muerto en cautiverio. El mandatario colombiano responsabilizó a la guerrilla por la demora en la entrega de los uniformados, el mismo día en que se cumplen 12 años de la captura de Moncayo, mientras custodiaba una base de comunicaciones del Ejército que fue asaltada por las FARC en el departamento de Nariño, al Sur del país.

“Estamos en mora de que los liberen. Ustedes saben que el Gobierno ha atendido todas las exigencias. No los han liberado. ¿Por qué? Estamos en mora de que los liberen”, dijo el presidente colombiano ante las familias de los uniformados, entre quienes se encontraba el padre de Pablo Emilio, el profesor Gustavo Moncayo, también conocido como “el caminante por la paz”, por haber caminado durante 46 días desde Nariño a Bogotá para exigir la liberación de su hijo y el acuerdo humanitario.

La pregunta retórica del presidente Uribe ha debido de ser como una bofetada en el rostro de este padre incansable y valiente, que después de 11 años de lucha, vio cumplido su sueño cuando las FARC anunciaron su disposición de liberar unilateralmente –esto es, sin exigir ninguna contraprestación o canje de prisioneros- a su hijo. Esto ocurría el 16 de abril de 2009.


El comunicado del Secretariado de las FARC declaraba su disposición de entregar al prisionero personalmente a su padre y a la senadora Piedad Córdoba:

“(...) Ante la reiterada solicitud de la senadora Piedad Córdoba, de Colombianas y Colombianos por la Paz, del profesor Moncayo y de los presidentes Rafael Correa y Hugo Chávez, anunciamos nuestra decisión de liberar unilateralmente al cabo Pablo Emilio Moncayo y entregarlo personalmente a una comisión encabezada por la senadora Córdoba y el profesor Moncayo una vez se organicen los mecanismos que garanticen la seguridad de la operación.

Así evidenciamos una vez más nuestra decisión irreversible de alcanzar el acuerdo humanitario sin más dilación y sembrar con certezas los caminos que lleven a la solución política del conflicto.

Secretariado del Estado Mayor Central de las FARC-EP

Montañas de Colombia, abril 16 de 2009"

Poco después, las FARC se ofrecieron a entregar también al soldado Josué Daniel Calvo y los restos del capitán Julián Guevara, muerto en la selva en 2006 tras ocho años de cautiverio.

El presidente Álvaro Uribe no podía soportar la idea de otra imagen de reencuentro protagonizada por quienes más han abogado por el intercambio humanitario –es decir, por el canje de prisioneros de guerra- como un primer paso hacia una solución política del conflicto armado, de modo que vetó a la senadora Piedad Córdoba como mediadora para garantizar la entrega, acusándola de querer sacar “rédito político”.

Así dejaron pasar casi 3 meses más de la vida de Pablo Emilio Moncayo en las selvas de Colombia. Hasta que el 8 de julio, el presidente Uribe lanzó un escueto y calculado ultimátum, que venía a decir que su gobierno autorizaba la participación de la senadora Piedad Córdoba "en el acto de liberación", pero debían “ser liberados los 24 secuestrados en forma simultánea, y devueltos los cuerpos de los tres rehenes fallecidos en cautiverio".

En suma, el Gobierno colombiano rechazaba la liberación de Moncayo y Calvo Marín bajo el argumento de: “o todos o ninguno”.Sus palabras textuales fueron:

"El gobierno nacional autoriza a la senadora Piedad Córdoba para que, con la Cruz Roja Internacional y con la Iglesia Católica, participe en el acto de liberación de los secuestrados que están en poder de las FARC. Deben ser liberados los 24 secuestrados en forma simultánea, y deben ser devueltos los cuerpos de los tres compatriotas secuestrados que murieron en el asesinato del cautiverio. El tema de logística para efectuar esta liberación de manera discreta, lo coordinará el doctor Frank Pearl (el Alto Comisionado para la Paz del gobierno colombiano), con la Cruz Roja Internacional y las Fuerzas Armadas. Yo rogaría toda la paciencia y la comprensión de ustedes, apreciados comunicadores, y les rogaría simplemente transmitir este texto en las exactas palabras, que se ha estudiado con mucho juicio".

Efectivamente, la escueta comunicación había sido fríamente calculada. Parecía una concesión, pero en la práctica era un obstáculo insalvable para viabilizar la entrega de los dos rehenes.

Pablo Emilio Moncayo tuvo que desperdiciar otros dos meses más de su vida hasta que el Gobierno colombiano se avino a aceptar la liberación unilateral de los dos uniformados y la participación, en calidad de “acompañante” y no de “mediadora” de la senadora Piedad Córdoba, que en ese lapso de tiempo presentó ante la sociedad colombiana nuevas pruebas de vida y luchó pertinazmente por abrir la posibilidad de la liberación unilateral decidida por las FARC.

Córdoba, que conforma junto con el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) y la Iglesia católica la misión humanitaria que debe recoger a los liberados, ya ha anunciado que las liberaciones tardarán al menos un mes más, ya que apenas se han empezado a dar los pasos que permitirán materializar la entrega de ambos retenidos.

Durante estos 8 meses de “ñapa” que el Gobierno colombiano ha prolongado deliberadamente el presidio de Pablo Emilio Moncayo, es difícil calcular los peligros que han amenazado su vida, y no es descabellado pensar que lo peor esté por venir. El fantasma de una operación militar de rescate a sangre y fuego pende sobre las vidas de los retenidos y es un riesgo real, en la medida en que al presidente Álvaro Uribe, hablando en términos de “rédito político”, como le gusta a él, le rinden más dos muertos que poder achacar a las FARC que dos ciudadanos que recuperen la libertad gracias a una acción unilateral de la guerrilla, encaminada a posibilitar un acuerdo humanitario. Eso implica tanto como reconocer que hay guerra, y que su naturaleza, y por tanto su solución, son políticas y no militares.

Artículo también disponible en:
Rebelión
Kaos en la Red

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