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BELDADES Y MENTIRAS DE GADAFI

Rodeado de sus beldades, vocifera, desafía, miente. Y la voz telúrica en la tribuna es el canto del cisne.

COLOMBIA: UN PAÍS MINADO POR EL DESPOJO MINERO

En un país en donde nunca estamos sentados a la mesa ni para lo nuestro, no hay otra opción: Terminamos haciendo parte del menú.

REMESAS Y POBREZA EN COLOMBIA: UNA RELACIÓN EVIDENTE

Según previsiones actuales, se recuperarán niveles anteriores de remesas desde el extranjero sólo a partir de 2012 o 2013.

COLOMBIA AFRONTA EL CRECIMIENTO DEL PARAMILITARISMO

La estructura del paramilitarismo se redujo en algunas regiones del país, pero en otras permaneció intacta o hasta creció. .

ENFERMEDADES 'LEVES' QUE MATAN EN COLOMBIA

Los pacientes con diagnóstico de alguna enfermedad prevenible terminan en una gran tragedia personal y familiar, requiriendo cuidados médicos que las entidades designadas no prestan efectivamente.

lunes, 5 de diciembre de 2011

Piedad Córdoba, Enrique Santiago y José Manuel Martín Meden acompañaron en Madrid a Remedios García y Leyla Ordóñez, víctimas de la guerra jurídica

Defensores de la paz y de los derechos humanos son perseguidos en España con montajes judiciales.

Por: Patricia Rivas.


La Plataforma de Solidaridad con Remedios García convocó el pasado 1 de diciembre un acto público de denuncia y desagravio por la injusta persecución judicial que padece esta mediadora por la paz desde hace más de tres años.

La ex senadora y representante de Colombianos y Colombianas por la Paz, Piedad Córdoba Ruiz; el abogado defensor de Remedios, Enrique Santiago Romero, y el periodista José Manuel Martín Medem fueron los encargados de levantar la voz y recordar a la opinión pública que quien fue linchada repetidas veces en los medios de comunicación masivos como "terrorista" y utilizada incluso en una campaña propagandística contra el Gobierno de Venezuela, con el silencio cómplice del Gobierno español, es en realidad una víctima de una estrategia de guerra jurídica y propagandística contra los defensores de derechos humanos y quienes trabajan en favor de un proceso de paz que termine con el conflicto armado interno que desangra a Colombia desde hace más de medio siglo.


La guerra en Colombia, impulsada por el establishment económico y político del país con la cobertura de la "lucha contra el terrorismo" se deriva de la lucha por el control de la tierra y de los recursos naturales estratégicos que codician las transnacionales. Por eso, más allá de los choques armados entre la fuerza pública y la insurgencia, la guerra se extiende en forma de desplazamiento forzado de millones de campesinos y miembros de comunidades originarias, empujados por el terrorismo de Estado promovido desde elementos estatales y narco-paramilitares, en una estrategia que cuenta con cobertura y apoyo por parte de Estados Unidos a través del Plan Colombia y el Plan Patriota. Una pequeña muestra de las cotas de impunidad y depravación que ha alcanzado el Estado colombiano en la aplicación de esa estrategia son los miles de asesinatos de civiles a manos de la Fuerza Pública (llamados "falsos positivos"), en las que personas de las zonas pobres son captados con engaños por miembros de la fuerza pública, asesinados y presentados posteriormente como guerrilleros "dados de baja" en combate. Hay más de dos mil casos documentados.

En Colombia a los miembros de la fuerza pública en manos de la insurgencia se les llama "secuestrados", en lugar de presos de guerra, que es lo que son en aplicación del Derecho Internacional Humanitario que regula los mínimos de la guerra. En cambio, a los 800 miembros de la insurgencia presos de guerra en las cárceles colombianas se les llama "terroristas", pero no se habla de ellos ni los medios de comunicación se acuerdan nunca del sufrimiento de sus familiares. Tampoco cuentan que son sistemáticamente torturados, psicológica y corporalmente, y que se les deja morir en silencio, sin las mínimas condiciones sanitarias y de asistencia médica.

Pero además de los soldados, policías y guerrilleros presos, la guerra y su lógica de exterminio y criminalización, se traduce en más de siete mil quinientos presos políticos, de los que solamente unos ochocientos son miembros de la insurgencia. La inmensa mayoría son civiles, encerradas en las cárceles del Estado colombiano bajo acusación de "rebelión" y "terrorismo", sencillamente por su condición de líderes campesinos, sindicales, estudiantiles, indígenas o afro-descendientes; por ser incómodos y denunciar el terrorismo de Estado en cualquiera de sus formas. La herramienta utilizada es un montaje judicial, con falsos testigos y pruebas fabricadas ad hoc.

El Gobierno colombiano ha exportado esta estrategia a Europa, y gracias a la colaboración de la fiscalía y las autoridades españolas, hay dos ciudadanas en España sometidas a un linchamiento mediático y a un calvario judicial, a las que se ha puesto en la picota, destrozando su buen nombre: Remedios García, desde julio de 2008 y Leyla Ordóñez, desde febrero de 2011.


Piedad Córdoba: "Participaré en todos los espacios de reconocimiento a Remedios: todo lo que le sucede proviene de haber tratado de ponerle remedio a la guerra"


Piedad Córdoba Ruíz y Remedios García Albert

Me complace mucho reencontrarme con Remedios, quien ha tenido que padecer cualquier cantidad de sucesos, todos provenientes del simple y claro hecho de haber apoyado a un país que busca la paz desde hace mucho tiempo y que, sobre todo, el hecho de haber sido una figura de procurar aliviar la vida tan difícil y la postración de derechos humanos que vive el país, se ha visto sometida a este torbellino de cosas que parecen no tener fin, incluso a pesar de que en el país se han tomado decisiones por parte de la Corte Suprema que la deberían tener ya fuera de todo tipo de investigación.

En segundo lugar, me parece muy interesante que sea en la Junta de Vecinos donde se pueda hacer esto, donde haya interés por lo que pasa en un país como Colombia y por hacer reconocimiento a una mujer que, sin lugar a duda, ha tratado de ponerle remedio a la guerra y el conflicto que vive el país, aportando un granito de arena.

Yo siempre pienso que los momentos de mayor dificultad están relacionados con la posibilidad real de que se arreglen cosas. Porque esta no es una pelea de ángeles y arcángeles. Esta es una pelea del establishment económico del país y del mundo por lograr hacerse con un país, sus recursos y sus gentes, y no ile importan las cifras de miseria, de pobreza, de exclusión, o una democracia tan frágil como la que se da en Colombia. Precisamente ese afán, ese interés, se ve reflejado en la nula voluntad política que tienen los estamentos de poder en el país de que realmente se pueda avanzar.


Cómo se solazan con la muerte

A pesar de todas las críticas y de todas las voces agoreras de mala suerte, pienso que hemos avanzado muchísimo, al menos en visibilizar la precariedad democrática que hay en el país, en mirar de todas maneras cómo se degrada cada vez más la situación de derechos humanos en el país, cómo se prefiguran unas leyes y se configuran unos escenarios que en la práctica realmente ni se pueden aplicar, ni son ciertos. Y una de las cosas que inclusive más me llama la atención y de las cuales creo que es importante procurar hablar en todos los espacios es cómo se solazan con la muerte. Como decía el Presidente de la República, el doctor Santos, cuando le da la noticia al país, cualquiera estaría pensando que encontraron otro pozo petrolero, así sea para robárselo, o que encontraron la vacuna contra el cáncer, por la forma en que se presentaron los noticieros. Y ver uno la sonrisa del Presidente de la nación diciendo: “Mi esposa es testigo de que lloré de la emoción cuando me dijeron que habían matado a Cano”.

Yo creo que eso no amerita la preocupación de nadie ni la discusión, pero sí amerita que yo haya dicho que asesinaron al comandante Cano, que lo rechazamos, que nos parece indignante que hayan asesinado a 4 soldados de la patria. 4 personas que por lo general son campesinos o personas de cualquier barrio popular de cualquier ciudad de Colombia, que al Gobierno no le importan absolutamente nada, porque lo que es importante ahí es cómo seguir sosteniendo en el país que la salida militar es la que es importante y no el diálogo, ni el debate, ni la discusión, ni la repolitización de la sociedad, ni el instrumento de la política para avanzar en los temas que requiere el país.


Colombia en cifras: 20 millones de pobres

Yo quisiera traer a colación las últimas cifras. Porque creo que lo que hay que mostrar no es “Colombia es pasión”, sino Colombia en cifras. Colombia en cifras son 8 millones de indigentes; 20 millones de pobres; 1,5 % de personas que tienen el 51% del territorio productivo del país; 4 millones de hectáreas reconvertidas al cultivo de palma de aceite, o a cultivo de caña o de agrocombustibles. O que el 6% del PIB del país se dedica a la guerra, y que solamente el 0,4% se dedica a educación. O decir que un estudiante de educación superior al país le cuesta 3 millones de pesos, cuando un guerrillero en la cárcel le cuesta 14 millones de pesos al Estado, o que le cuesta 13 millones de pesos un soldado en la guerra.

Lo que más me impresiona y me da la sensación de que incluso se está tratando de reconocer de antemano que están fracasando, y no es que están fracasando porque a mí me parezca bueno que maten o que no maten, sino porque cuando el Director de Planeación reconoce que somos un país muy desigual, que realmente los indicadores de pobreza son alarmantes, que el país no está ganando la lucha contra la pobreza. Que somos el segundo país más desigual de América después de Haití o el tercero después del Congo y Haití en el mundo... Uno se pone a pensar: pero si saben eso, y acaban de votar un Proyecto de Presupuesto, un Plan de Desarrollo de 4 años, donde los porcentajes más altos se dedican precisamente a la guerra. Y yo creo que todo eso es precisamente para decir: a pesar de que no somos capaces de construir la miseria, la desigualdad, la exclusión, pues vamos a seguir con la guerra. Es decir, de lo poquito que quede, de todas maneras necesitamos que ustedes se despojen para poder continuar en una guerra.


Pedimos una tregua de la insurgencia y del Gobierno

Cuando realmente, si existiera la voluntad política, podríamos tranquila y llanamente avanzar en declarar una tregua, que es lo que venimos proponiendo: que se declare una tregua tanto de parte de la insurgencia como del Gobierno, o generar escenarios donde se pueda conversar. Pero mientras que el Presidente va a Inglaterra y dice que tiene la llave, y llega al país y con la llave se dedica a dispararle a todo el mundo y a generar lo que se ha venido generando. De una absoluta pobreza en la argumentación y de una absoluta precariedad, sobre todo en la posibilidad de que los mismos medios de comunicación le permitan a la gente opinar.

El próximo 6 de diciembre hay una marcha, y no es solamente contra las FARC. La marcha es contra todos los que no estamos de acuerdo con lo que está sucediendo en el país. Contra los que nos levantamos y somos capaces de decir: hay que escuchar a las FARC, hay que escuchar al ELN. Así como a nadie le preguntaron que había que escuchar a los paramilitares, los escucharon, los colegiaron y sin embargo no se ha acabado el paramilitarismo. Sin embargo, a pesar de todas esas circunstancias, que son muy difíciles, reverdecen otras cosas, como el movimiento estudiantil.


Movilización estudiantil

El movimiento estudiantil no está donde está porque de la noche a la mañana a unos estudiantes les pareció que era importante salir a marchar. Es que se vienen organizando de tiempo atrás. Es que hace tres o cuatro años apareció la FEU y la FEU comienza a llamar a los estudiantes del país. Es que hace 4 meses hicimos un congreso de la FEU y asistieron 5 mil estudiantes. Nosotros participamos apoyando a los estudiantes con toda la logística para que lo pudieran convocar. De ese evento salieron cosas tan importantes como la unidad de las universidades públicas y privadas frente a la necesidad de hacerle oposición a una reforma de la educación que se aviene al Tratado de Libre Comercio que acabaron de firmar en Estados Unidos y que tiene que ratificar el Congreso de Colombia. Y donde lo que se da es la apertura total y se legaliza la presencia de muchas Universidades de los Estados Unidos, fundamentalmente, que han comprado universidades en el país, que requieren unas exigencias de orden jurídico que les permitan realmente recibir recursos del Estado. Es que ni siquiera es llevar plata para invertir en las universidades, sino recibir recursos del Estado para supuestamente ellos prestar la educación en el país. Una educación que debería ser, simplemente, un derecho, que es fundamental además, pero que hoy se somete a la oferta y la demanda del mercado.

Esa discusión que moviliza a los estudiantes, pero que viene de tiempo atrás, conecta con los padres de familia, con los sindicatos, que han empezado a reflexionar. Porque la verdad es que todo el mundo en los sindicatos no está dispuesto a irse de ministro ni de vicepresidente, ni de embajador, porque mientras una persona se coloca, el país queda en unas circunstancias sumamente delicadas.

Ahora viene una reforma laboral que legaliza la tercerización del empleo y que además acaba con el contrato de trabajo, y se supone que tiene que tener un gladiador en la Unión Europea para poderle meter a la gente que eso es lo que requiere el país, cuando eso no es cierto. Y esos requerimientos son de los tratados de libre comercio.


Conflicto minero

Hechos como el levantamiento que ha habido en los últimos días en el Meta, en Pacífico Rubiales en Puerto Gaitán, donde el 80% de la exploración del país la hace esta empresa, y por ahí derecho se ha quedado también con la explotación, con unas condiciones laborales de los trabajadores y las trabajadoras de ese sector petrolero impresionantes. Puerto Gaitán no tiene agua, no tiene luz; como no lo tiene la Alta Guajira, que tiene a la Drummond, de donde se saca el carbón; como no lo tienen muchas de las regiones que hoy han sido arrasadas para la siembra de palma africana y como no lo tienen muchas de las regiones que hoy, ante el anuncio de la “locomotora” que hizo el Presidente. La expectativa de la explotación minera a cielo abierto no solamente ha fortalecido el paramilitarismo, sino que también ha desplazado a los campesinos y campesinas. Pero también hay que agregar que se ha modificado una legislación minera, una modificación que hicieron las multinacionales de la mano de algunos apátridas. Y hoy, ¿qué está haciendo el Gobierno? Persiguiendo a los pequeños mineros, metiéndolos a la cárcel. En Caucasia hoy hay un levantamiento de toda la región minera de Antioquia, de esa zona del Bajo Cauca antioqueño, porque a los que están metiendo a la cárcel ya hoy con el nuevo Código Minero es a los mineros artesanales, que llevan años y años en todas esas regiones, porque “hay que procurar la seguridad”.

Yo los invito a que escuchen la última intervención del Presidente, diciendo cuáles eran las condiciones de seguridad para los inversionistas. Es muy importante, es uno de los hechos más significativos de los últimos días: se aumenta el pie de fuerza y ese pie de fuerza está ubicado coincidencialmente donde están las zonas mineras: noroccidente y Sur de Bolívar, Marmato en Caldas, Jiguamiandó y Curvaradó en el Chocó y Antioquia, toda la zona que está rodeada de oro en Buenaventura, es decir, todas las regiones de mucho interés.


Quieren acallar la movilización con amenazas

Tal vez lo que la gente no sabe y es desalentador es ver cómo el paramilitarismo está, inclusive, yo diría peor que en los años 90, peor que en la época de Pablo Escobar. Algo inaudito. Pero en medio de toda esa cosa –decía yo- reverdecen muchas esperanzas. Florece ese movimiento obrero en Puerto Gaitán, donde han obligado a la empresa a sentarse y hablar con los trabajadores. A pesar de que en Segovia un trabajador del Gobierno anterior prácticamente se robó la propiedad de la mina, que era de los trabajadores, miembros del Partido Comunista, la escritura se la habían dejado a ellos. Se quedaron con la mina, pero la gente no se ha amilanado, la gente se está organizando. En Colombia hay una movilización, que se pretende acallar hoy con las amenazas de que todos los que no estamos de acuerdo con eso somos terroristas, o pertenecemos a la insurgencia. Y yo creo que la gente ha empezado a hacer caso omiso de ese discurso, porque la gente está llegando a las movilizaciones; está participando, está fortaleciendo un movimiento desde la sociedad civil para buscar la paz.

Creo que la enseñanza que ha sido para nosotros el oprobio o la infamia pública a la que se ha sometido a Remedios es lo que nos ha fortalecido a muchos a pensar que en muchas oportunidades, por muchas razones, quienes han llevado la bandera en lo alto, quienes han avanzado terminan o yéndose del país o siendo asesinados, que es lo más común en Colombia. O termina desprestigiado y aislado, porque la pelea es muy dura y muy desigual.

A mí me parece tan vergonzoso que el Gobierno pueda decir que utilizaron veintitantos helicópteros, no sé cuántos aviones, no sé cuántas bombas de 500 y 800 libras para asesinar a una sola persona, a Alfonso Cano, que así a ellos no se lo parezca, era un colombiano que estaba buscando la paz. Y esa desproporción en el uso de la fuerza no les parece anormal.

Yo creo que a pesar de este suceso tan doloroso de la última semana del asesinato de los 4 policías, donde creo que lo ético es que se investigue en una comisión quién los asesinó realmente. Porque el único soldado que quedó vivo, lo primero que sale a decir es: “Yo pude seguir vivo porque me escondí y me pude separar del tiroteo que había entre el Ejército y las FARC”. Entonces, como él mismo dice, los pudo haber matado o un tiro de los unos o de los otros. Ya las noticias que se presentan después son otras. Obviamente, no sólo para confundir, sino para mantenerse en el argumento de que la salida no es la política ni la negociación, sino la guerra.

Yo creo que hay que tener muchísima paciencia, para ser capaces de continuar. Por eso es muy importante que europeos y europeas por la paz, que nos invitan acá, como nos invita Mundubat, realmente sigamos haciendo este trabajo para poder contar lo que está pasando. Porque a pesar de que hoy estamos en la era de la información, como dice Manuel Castells, a nosotros nos toca estar en la era del burro y de la mula, boca a boca, con volanticos y con cosas, porque son mucho más poderosos los medios de desinformación, que además defienden intereses muy claros de los medios de los dueños de los medios de producción, que no quieren dejar abierta la posibilidad de que se acabe la guerra en el país.


Prisioneros de guerra

Hemos pedido esa comisión de investigación y hemos pedido una comisión de verificación sobre las condiciones de los prisioneros de guerra, que es un imperativo ético de quienes estamos trabajando por la paz. Es una necesidad además de que se visualice que este no es un intercambio tuerto como dicen algunos, sino que aquí hay dos partes contendientes. Y si el mismo Gobierno reconoce que hay un conflicto, ese conflicto amerita y obliga a que se apliquen los protocolos y el derecho de guerra donde, efectivamente, hay unas limitaciones, hay unas prohibiciones que son los mínimos éticos que tiene la guerra. Hablar de humanizar la guerra, como decía el mismo comandante Manuel Marulanda en su momento, es eludir la capacidad de poder terminar la guerra. Ojalá la pudiéramos terminar y no tuviéramos que llegar a eso, pero todo el mundo no razona ni racionaliza de la misma manera, ni los intereses van a dejar que esto ocurra de tan fácil manera.

Mientras tanto, nosotros a partir del mes de enero, nos vamos a ir preparando para eso. A pesar de que ya se tenía convocada una reunión, porque se tenía noticia de que llegaba la carta con alguna de las mujeres que firmaron la carta, que, de todas maneras, van a llegar a Bogotá el próximo 4 de diciembre, nosotras vamos a plantear la creación de la comisión. Vamos a plantear la creación de otra comisión que revise los procesos por los cuales han sido condenados 7.500 presos políticos, de opinión, entre los que está los mismos combatientes guerrilleros, y que han sido condenados prácticamente sin fórmula de juicio.


Fui destituida y no me he podido defender

Yo pongo un ejemplo muy concreto, para no ir ni siquiera a los que están alzados en armas: yo misma. Yo fui destituida y no tengo derechos políticos en este momento, hasta dentro de 17 años, porque va a cumplirse ya un año desde que fui destituida. Y lo que la gente no sabe es que yo no me pude defender, porque el Procurador no dejó que agotara los recursos. Y cuando se iba a llegar a un recurso me montaba otro proceso, y mientras tanto, otro proceso. Hoy me abrió una investigación –sabiendo que ya no me puede investigar más- dizque porque yo tengo un apartamento en Barcelona y tengo cédula venezolana… y la única que no sabe eso soy yo.

Entonces, lo que uno ve claro es el afán y el interés por desdibujar el trabajo que muchos hacemos. Pero además de eso, de dejar sin una defensa ética, que es la defensa que tiene que hacer la sociedad, de quienes procuramos un orden político, social y económico totalmente diferente. Y sobre todo, en la manera como ellos dan las noticias, pero fundamentalmente, en que no puedan existir los recursos.

En otro país, la Corte Constitucional, y no me voy contra ella, ya hubiera definido mi tutela. Llevo ya casi un año y tampoco sé si el pronunciamiento va a ser a favor del Derecho, porque yo no estoy exigiendo nada más. El Consejo de Estado últimamente tomó la decisión de no estudiar la suspensión provisional, que fue lo que yo solicité. Bueno, perfecto, hay una demanda que está en curso. Pero lo pongo como ejemplo no para mostrarles a ustedes que yo soy una heroína o una mártir. No. Si a mí me pudo haber pasado eso, que se supone entre comillas que hago parte de un Partido, que hoy está totalmente entregado a la Unidad Nacional, menos yo, pues ¿qué no le podrá pasar a una pobre persona que muchas veces no sabe ni por qué la detuvieron? Y que asegura que no estuvo ahí pero aparece un señor que asegura que sí estuvo ahí. Además, hay una cosa que nosotros hemos visto en los procesos. Porque yo activé mi tarjeta profesional y estoy dedicada a defender muchísima gente que está presa, porque eso sí no me lo pueden quitar, por ahora. Y uno se da cuenta de cómo han logrado montar una estrategia tan perversa que hasta uno mismo termina por creerse sus mentiras.


Montajes judiciales

Cuando fuimos a asesorar a los muchachos que detuvieron después del Congreso de la FEU en el Caquetá, que detuvieron a un grupo como de cinco o seis, la presentación que hace la inteligencia es tan sofisticada, en medios magnéticos y toda esa cosa, que yo llegué a pensar que eso era verdad. Y además yo aparecía también ahí. Yo misma decía: ¿pero yo qué estoy haciendo ahí? Y los muchachos se pusieron a llorar, diciendo que eso no era verdad. E incluso las mismas familias terminan diciendo: “Acepte, mi hijo que le pongan rebelión, acepte mi hijo”. Y los muchachos decían: ¿Pero por qué vamos a aceptar eso, si no es verdad?

Es tan sofisticado lo que han venido haciendo, que es una forma de tortura psicológica, no solamente para quien está implicado, sino también para el resto, y han logrado que muchos abogados no los defiendan y no acepten llevar ningún tipo de procesos de estos. Y a todo ese tipo de cosas hay que ponerles fin. Pero no retrocediendo, sino manteniéndose.


No nos pueden arrodillar

Yo recurro mucho a una figura española, que es Pasionaria. Yo creo que su ejemplo de vida, el “No pasarán” sigue siendo absolutamente vital en este momento. Porque no pueden pasar; porque no pueden seguir. Porque no nos pueden arrodillar. Porque no pueden lograr que renunciemos a lo que enarbolamos, que es la defensa de la libertad, la búsqueda del mínimo ético, que es poder vivir con tranquilidad.

Por eso, yo quería decirle a Remedios que en todos los actos que haya, en todos los espacios de reconocimiento por lo que ha hecho por mi país, si yo estoy aquí lo haré, y si no, desde la distancia. Porque lo necesitamos. Porque estamos convencidos de que la muerte no puede vencer sobre la vida, y que las circunstancias tan difíciles no pueden ganar ante la esperanza de vivir en un país en paz.

Colombia es un país maravilloso, con todas sus gentes. Y batallar en esas circunstancias es muy difícil. Pero más difícil es no hacer nada. Más difícil es tranquilizarse a ver morir las esperanzas, a ver morir a tanta gente, y a negarse la posibilidad de haber tenido –lo digo con toda tranquilidad- a una persona que estaba luchando con tanta certeza y con tanta responsabilidad, como se había comprometido Alfonso Cano en sacar todo esto adelante. Qué tan bueno hubiera sido poder estar discutiendo un futuro próximo con ellos, con todos los que creemos que nuestro país tiene que salir adelante, inclusive con quienes nos odian a muerte, con los que creen que el derecho es solamente de ellos y no de todos nosotros y de todas nosotras.

Yo estoy segura de que vamos a salir adelante, Remedios, totalmente segura. Aunque nos duela mucho. Pero tengo la absoluta esperanza de que vienen otras cartas; que vienen muy buenas noticias y que esas noticias son la esperanza de que Colombia pueda vivir en paz. Mil gracias.


Enrique Santiago: "Todas las acusaciones contra Remedios y Leyla Ordóñez se sustentaban en pruebas supuestamente encontradas en los ordenadores mágicos de Raúl Reyes, invalidadas por la Corte Suprema colombiana"

José Manuel Martín Meden, Enrique Santiago, Piedad Córdoba y Remedios García.

Es obligación ofrecer una explicación aunque sea somera de la situación en la que se encuentra ahora mismo la compañera Remedios. Creo que también es bueno hablar de la situación en la que se encuentra ahora mismo la otra compañera colombiana que se encuentra también con un procedimiento abierto ante la Audiencia Nacional, la compañera Leyla Ordóñez, ambas por hechos muy parecidos, todos derivados de esta caja mágica que son los ordenadores de Raul Reyes.

El termómetro para medir la poca consistencia que estos procedimientos judiciales tienen ahora mismo es el mediático: ha desaparecido absolutamente de los medios de comunicación las noticias relativas a este procedimiento y los escándalos sistemáticos que la prensa viene organizando, especialmente entre julio de 2008, el momento de la detención de Remedios, y el último escándalo, coincidiendo con la detención de Leyla en este año 2011.

Después de eso han ocurrido cosas sumamente importantes, que la inmensa mayoría de las personas, incluso aquellas que han venido siguiendo la situación procesal de Remedios y de Leyla ignoran. La primera y más importante es que la Audiencia Nacional ha levantado el procesamiento y ha retirado absolutamente todos los cargos que había respecto a Remedios en el procedimiento que se sigue por la supuesta vinculación entre las FARC, ETA y el Gobierno de Venezuela.


Operación propagandística de difamación contra Remedios y el Gobierno de Venezuela

Fue el 1 de marzo de 2010 cuando, antes de que lo conociera Remedios o su defensa procesal los medios de comunicación, en primera página otra vez, dieron la noticia de que se procesaba nuevamente a Remedios en otro procedimiento judicial, esta vez nada más y nada menos que por ser ella el vínculo entre la organización ETA, las FARC y el Gobierno de Venezuela, en el Juzgado Central de Instrucción nº 6 de la Audiencia Nacional, que dirige un juez que fue Director General de Justicia en el Gobierno de la Comunidad Valenciana presidido por el Sr Eduardo Zaplana, cuando la Generalitat Valenciana en el año 2000 recibió con honores políticos a Raúl Reyes.

El procesamiento de Remedios fue primero conocido por los medios de comunicación y sólo después, por la propia Remedios y su defensa. Es más, un mes después de haber saltado a los medios de comunicación toda la información sobre el procesamiento de Remedios, ella todavía no había sido notificada en ese procedimiento; un mes después no había podido declarar y no había podido defenderse. A fecha de hoy todos los cargos han sido retirados, el procesamiento ha sido levantado porque ninguno de los más de 12 testigos que supuestamente presentaron las autoridades colombianas –unos, antiguos miembros de las FARC, según decían; y otros, taxistas venezolanos que, según declaraban, iban a los campamentos de las FARC a recoger a Remedios en taxi y luego la devolvían a gasolineras donde supuestamente Remedios entregaba pasaportes delante de generales del Ejército venezolano a todo tipo de miembros de ETA que aparecían por allá- después de que todas estas declaraciones resultaran absolutamente insostenibles (ciudadanos que se presentaban como venezolanos y que en las declaraciones judiciales reconocían que eran colombianos), lo cierto es que se levantó este procesamiento y ello no fue noticia, no se publicó en los medios de comunicación. Practicamente se desconoce no solamente que Remedios no tiene ninguna acusación en ese procedimiento, sino tampoco los propios funcionarios venezolanos que fueron acusados.


¿Lo que fue un favor político solicitado por el Gobierno de España ahora es un crimen?

No voy a hablar de la situación de los presuntos miembros de ETA acusados en ese procedimiento, la inmensa mayoría de los cuales se encuentran en Venezuela desde hace más de 20 años a petición del Gobierno español al Gobierno venezolano. Fue un favor político que realizó el Gobierno venezolano al Gobierno español a petición del entonces presidente del Gobierno, el señor Felipe González. Luego el juez se pregunta qué hacen estos miembros de ETA viviendo en Venezuela, que por qué tienen nacionalidad venezolana, que por qué están casados con ciudadanas venezolanas. La contestación es bien sencilla: llevan 20 años viviendo en Venezuela y el Gobierno venezolano además ha garantizado al Gobierno español como parte de ese acuerdo político, que estos señores, presuntos miembros de ETA –porque la inmensa mayoría no han sido nunca juzgados- no podrían regresar a España.

Lo que es un favor político del Gobierno venezolano, en principio, del Gobierno de Carlos Andrés Pérez, que luego mantiene el Gobierno del presidente Hugo Chávez, esto es elevado nada más y nada menos que a la categoría de crimen o complicidad, para el presunto sostenimiento, financiación y entrenamiento de ETA. Con el silencio absolutamente cómplice del Gobierno español, que en ningún momento ha tenido la entereza o la honradez de decir que la explicación por la cual estos señores están en Venezuela es porque nosotros lo pedimos y nosotros los enviamos, al igual que se lo hemos pedido al Gobierno de Argelia, al Gobierno de Cabo Verde, al Gobierno de México, al Gobierno de Uruguay o al Gobierno de Cuba. Y además debemos agradecer que estos presuntos miembros de ETA no hayan vuelto de Venezuela, porque eso significa que el Gobierno venezolano está cumpliendo el compromiso político que nosotros les pedimos. En ningún momento el Gobierno español ha levantado la voz para dar estas explicaciones que serían de mínima honradez, no ya por ser cabales, ajustadas a la realidad, sino por mínima honradez. El Gobierno español ha mirado para otro lado mientras se organizaba un auténtico escándalo mediático que ha supuesto incluso la criminalización del Gobierno de Venezuela, que era la cabeza que se buscaba con este procedimiento, ante la comunidad internacional y justificar las acusaciones de connivencia con el terrorismo, de financiación del terrorismo, por parte del Gobierno de los Estados Unidos y adláteres.

Y ni más ni menos que la pieza clave con la que la justicia española mantuvo un tiempo tal falacia, una construcción que en la practica resultaba propagandística, era la compañera Remedios, a la que posteriormente, como digo, le fueron retiradas las acusaciones. Una vez retiradas, ¿cuál es la situación de Remedios?


Pendiente de poder defenderse desde julio de 2008

La compañera Remedios sigue teniendo una acusación que deriva del primer procedimiento que se le abrió cuando fue detenida en julio de 2008. En principio se le acusa por colaboración, no por integración, con organización terrorista, concretamente por su colaboración con las FARC. Esa presunta colaboración se supone que la ha realizado Remedios mediante actividades de proselitismo, reclutamiento, adoctrinamiento y financiación o ayuda a todas estas cuestiones.

A fecha de hoy Remedios no ha vuelto a ser citada a declarar en la Audiencia Nacional en todo este procedimiento, desde julio del año 2008. Todas y cada una de las pruebas que se han presentado contra ella han sido no muy difícilmente contrarrestadas y desmentidas, y el núcleo de las pruebas que la fiscalía española a través de la fiscalía colombiana presentaba contra Remedios era el contenido de los famosos ordenadores de Raúl Reyes que en el pasado mes de mayo de 2011 la Corte Suprema declaró nulos de pleno Derecho por ser pruebas obtenidas –como veníamos diciendo aquí, en Colombia y en cualquier lugar del mundo donde se han intentado utilizar por los tribunales- con violación de innumerables normas de Derecho nacional interno colombiano e internacional. Concretamente, la Corte Suprema colombiana las anula por la primera de las alegaciones que presenta en este caso la defensa del representante a la Cámara Wilson Borja. Ese ha sido el procedimiento en el que se han anulado porque ha sido el primer procedimiento sustentado en las supuestas pruebas de los ordenadores que ha llegado a la Corte Suprema de Justicia colombiana.


Las únicas pruebas presentadas contra Remedios ya han sido invalidadas

Es decir, por primera vez, y a pesar de las presuntas mentiras reiteradamente mantenidas por los oficiales de policía colombianos que han declarado en el procedimiento en España –que han mantenido en todo momento que esas pruebas tenían plena validez ante los tribunales colombianos, cuando en ese momento ya esas pruebas habían sido anuladas por tribunales inferiores, que no las habían tenido en cuenta, y fueron los recursos de la fiscalía colombiana los que motivaron que llegara a la Corte suprema- la Corte Suprema las anuló por la primera causal alegada, que fue por haberse obtenido en contra de lo establecido en los Convenios Bilaterales y multilaterales de cooperacion jurídica, en violación de la soberanía territorial de Ecuador y haber sido obtenidas por agentes del Estado no investidos de autoridad judicial, concretamente por las fuerzas armadas colombianas, que intervenían sin ningún tipo de cobertura judicial para actuar en otro país distinto del suyo.

Y digo que es la primera causal, es la primera alegación la que admite la Corte, porque obviamente había muchas más. Si esa hubiera sido desestimada, la Corte tendría que haber examinado otras y, probablemente, esta primera causal es la que crea menos problemas políticos al Gobierno colombiano. Porque las otras eran ya de una índole mucho más seria, quizás no tanto en las relaciones bilaterales entre Ecuador y Colombia, pero sí respecto a la actuación y la falta absoluta de respeto que las autoridades colombianas tienen respecto a los derechos humanos. Porque el resto de causales hacían referencia a la perpetración de crímenes de lesa humanidad en la obtención de las presuntas pruebas.

Es decir, como está certificado por forenses ecuatorianos y por forenses franceses traídos por las autoridades ecuatorianas, todos los supuestos miembros de las FARC que quedaron en el campamento de Raúl Reyes después del bombardeo y de la operación militar en la que se obtuvieron esos ordenadores, todos aparecieron con tiros en la cabeza o acribillados por la espalda. Es decir, ejecutados, todos y cada uno de ellos.

O que el propio cuerpo de Raúl Reyes estuviera destrozado por un uso excesivo de la fuerza, que también es un crimen de lesa humanidad: esta persona había sido bombardeada sistemáticamente.


Computadores mágicos

O luego alegaciones ya de tipo mucho más doméstico, que no dejan de llamar la atención. ¿Cómo habiéndose acreditado por las Fuerzas Armadas Colombianas las toneladas de bombas arrojadas sobre ese campamento y sobre esos materiales informáticos, cómo es posible que ordenadores laptop de uso doméstico que en los certificados de instrucciones dicen que no resisten más de cien grados de temperatura, cómo es posible que ni uno solo de esos 15 ordenadores, 80 pen-drive, y veintitantos discos duros, ni uno solo, estuviera dañado por efecto del calor después de haber soportado toneladas de bombas que cayeron sobre ellos? No es que no hubiera ninguno roto físicamente, sino que ni siquiera se hubieran dañado. Es decir, que la temperatura supuestamente no superó los cien grados, después de toneladas de bombas que cayeron sobre estos instrumentos.

La Corte Suprema colombiana lo que ha hecho es acoger la primera de las causales alegadas porque probablemente es la que causa menos escándalo político. Una vez que anulamos estas pruebas por esta causal, nos evitamos tener que entrar en las siguientes. Nos evitamos tener que entrar en el análisis de si ha habido crímenes de lesa humanidad, o nos evitamos tener que entrar en el análisis de las muchas falacias vertidas, que no son sostenibles desde el punto de vista jurídico pero ni siquiera desde la lógica, como es este misterio de la naturaleza y la técnica de ordenadores que aguantan miles de grados.

Los mismos policías colombianos que no han reconocido ante la Audiencia Nacional que estas pruebas ya estaban siendo cuestionadas por los tribunales colombianos, ellos mismos reconocen que, efectivamente, las toneladas de bombas que cayeron provocan un equivalente a cientos de grados centígrados. Y no eran capaces de dar ningún tipo de explicación lógica. ¿Cómo es que ninguno, ni siquiera un maldito pen-drive había sido dañado y todos estaban absolutamente íntegros en sus materiales? Al igual que también reconocieron otras cosas sorprendentes.

Los ordenadores son incautados en una operación nocturna, tardan tres días en llegar a Bogotá, con todo un fin de semana de por medio. La operación es la noche de un viernes a un sábado, los ordenadores no llegan a la Policía en Bogotá hasta el lunes por la mañana y el sábado por la mañana, ya en varios periódicos de Colombia y de Ecuador, aparece en primera página el supuesto contenido de los ordenadores. Cuando la propia policía colombiana certifica que los ordenadores no han sido abiertos en sede policial hasta el lunes. Es decir, 36 horas antes de que esos ordenadores sean abiertos, según el informe pericial, ya aparece en medios de comunicación ecuatorianos y colombianos en primera página el contenido. Algo que tampoco han sabido explicar, no ya las autoridades colombianas, sino los propios agentes policiales responsables de esta operación que han intervenido ante la Audiencia Nacional.


Ignominiosa persecución en España contra una refugiada

El asunto es que, una vez presentada ante la Audiencia Nacional, tanto en el único procedimiento ya que se sigue contra Remedios como en el procedimiento de extradición que inician las autoridades colombianas contra la compañera Leyla Ordóñez que, obviamente, no fue ni tan siquiera mantenida en prisión, porque su estatus de refugiada política en España impide no solamente que sea sometida a un procedimiento de extradición, sino que impide ser devuelta a Colombia: la compañera Leyla podría ser enviada a cualquier país del mundo para ser juzgada salvo a Colombia, porque es el único país respecto al cual está absolutamente protegida de ser devuelta por la Convención de Ginebra, que dice taxativamente que un refugiado jamás, bajo ningún concepto, puede ser devuelto al país del que huyó buscando protección.

La compañera Leyla queda en libertad en el momento en que comparece ante la autoridad judicial, a pesar de que la fiscalía española solicitaba prisión incondicional sin fianza. Todas las pruebas que se presentan contra Leyla devienen de estos maravillosamente resistentes ordenadores y materiales informáticos de Raúl Reyes.

Al margen ya de fundamentaciones de supuesto vínculo con organizaciones o actividades terroristas de Leyla, que no dejan de herir el sentido común y la honorabilidad de las personas, una de las gravísimas acusaciones formuladas por el Gobierno colombiano era que del contenido de esos ordenadores se desprendía que Leyla había constituido una organización defensora de los derechos humanos para desprestigiar al Gobierno colombiano en España, dando incluso el nombre, efectivamente, de una asociación registrada, legal en España, que ha realizado innumerables actividades en defensa de los derechos humanos. Y esto era argumentado como una fehaciente prueba por parte de las autoridades colombianas de su vínculo con organizaciones terroristas, como parte de esa llamada guerra jurídica que lleva adelante el Gobierno colombiano respecto a los defensores de los derechos humanos.


La fiscalía española y colombiana llevan seis meses sin responder

Cuando esta sentencia de la Corte Suprema colombiana se emite en el mes de mayo, se presenta tanto en el procedimiento de Leyla como en el procedimiento de Remedios en dos juzgados distintos de la Audiencia Nacional y se piden dos cuestiones:

-En primer lugar, que el juez español acuerde remitir esa sentencia a Colombia para que las autoridades colombianas certifiquen que esa sentencia es auténtica. Y que además es firme y no recurrible.

-En segundo lugar, que la fiscalía española, en ambos procedimientos, explique si además de los contenidos de los ordenadores de Raúl Reyes tienen alguna otra prueba que permita, una vez anuladas las pruebas procedentes de los ordenadores, sustentar alguna acusación contra Remedios o contra Leyla.

A fecha de hoy, seis meses después de haberse presentado, las autoridades colombianas no han contestado esa comisión rogatoria. Ayer mismo el juez que instruye el procedimiento de extradición de Leyla la reiteró a Colombia, diciendo que qué ocurría: que cómo es que tardan dos semanas en enviar órdenes de detención desde que supuestamente detectan en Colombia elementos incriminatorios contra personas residentes en España, pero que seis meses después de enviarse una solicitud de certificación han sido incapaces de contestarla.


A paso de tortuga también en la causa contra Álvaro Uribe por las chuzadas en España

Una lentitud de las autoridades colombianas que se repite en otro procedimiento judicial, que no tiene que ver ni con la compañera Remedios ni con la compañera Leyla, que es el procedimiento que se sigue en los Juzgados de Madrid, entre otros funcionarios y autoridades colombianas, contra el señor Álvaro Uribe Vélez, que está imputado por la justicia española por delitos de intervención de comunicaciones y coacciones por los sucesos del DAS ocurridos en España. También la jueza que instruye estas actuaciones en el mes de junio remitió una comisión rogatoria a las autoridades colombianas para que informaran sobre si los hechos investigados en España estaban siendo investigados en Colombia, y a fecha de hoy las autoridades colombianas tampoco han tenido tiempo para contestar esa comisión rogatoria, al igual que otra similar que otro juez belga ha enviado a Colombia por los sucesos de las famosas “chuzadas”, que no sólo ocurrieron en Colombia y en España, también en Bélgica fueron chuzados, espiados, coaccionados tanto refugiados colombianos en Bélgica como políticos belgas, eurodiputados de distintos países que realizaban sus actividades en el Parlamento Europeo, y a fecha de hoy las autoridades colombianas no han tenido tiempo de contestar ninguna de esas cuatro comisiones rogatorias –las dos de los procedimientos de Leyla y Remedios, la de las chuzadas del DAS en España y la de las chuzadas del DAS en Bélgica- y tampoco han tenido tiempo de autorizar una petición de la policía judicial belga que en el mes de junio solicitó a la fiscalía colombiana desplazarse a examinar ellos directamente los expedientes del DAS incautados por la fiscalía colombiana en las oficinas del DAS.

Tampoco la fiscalía española en estos meses ha tenido tiempo de indicarnos si además de las pruebas supuestamente contenidas en esos ordenadores de Raúl Reyes, existe alguna otra prueba que ellos tengan que permita mantener el procedimiento y las acusaciones que se han formulado contra Remedios o que permitan mantener vivo el procedimiento de extradición que se sigue contra Leyla. A fecha de hoy tampoco hemos tenido contestación de la fiscalía española, muy diligente cuando se trata de ejecutar solicitudes de detención pedidas por Colombia respecto a ciudadanos refugiados en España. Porque si algo es indignante es que la Fiscalía española, cuando llega una solicitud de detención de una ciudadana cuya tarjeta de identidad en España es una tarjeta de refugiado, curse inmediatamente una solicitud de detención; y no solamente eso, sino que al pedir la prisión incondicional de Leyla obvie, nada más y nada menos, que las normas contenidas en la Ley de Extradición Pasiva, en la Ley Española de Asilo y en la Convención de Ginebra. Todas esas normas la fiscalía española las desconocía por lo visto y se permitió mantener la solicitud de prisión incondicional que fue, con muy buen criterio, rechazada por el juez instructor.

Como no sabemos si van a contestar o van a dejar de contestar, si esta situación se alarga, probablemente lo que haremos será intentar acreditar ante la justicia española que esto significa un reconocimiento de la ausencia absoluta de elementos de acusación contra ambas compañeras. y, por lo tanto, se justificaría el archivo del procedimiento de extradición y en el caso de Remedios, el absoluto sobreseimiento de la causa.


Indicios

A fecha de hoy ya hay indicios que nos permiten llegar a la conclusión de que las autoridades judiciales españolas son conscientes de que probablemente no van a tener muchos elementos para abordar un procedimiento de enjuiciamiento. El primero de ellos es que hace un mes solicitamos una autorización para que Remedios pudiera viajar fuera de España y se le devolviera el pasaporte, y la fiscalía española informó favorablemente y a la compañera Remedios se le devolvió su pasaporte y se le autorizó a abandonar España. Y la segunda es que hemos llegado a la conclusión de que a fecha de hoy no tiene mucho sentido que las medidas cautelares impuestas a Remedios le obliguen a presentarse semanalmente ante el juzgado, con lo cual también hemos pedido que se sustituyan estas medidas por la obligación de presentación mensual y la fiscalía española también ha tenido el buen criterio de no oponerse, con lo cual el juez español ya ha acordado la sustitución de la medida de presentación semanal por una medida de presentación mensual. Todo esto son indicios, pero que llevan a pensar que es imprescindible mantener la presión política. El escándalo mediático que a esta señora le ha destrozado su actividad profesional y personal desde hace tres años, escándalo que fue reiterado en marzo de 2010 con la nueva construcción fraudulenta del proceso en el cual supuestamente esta señora era el vínculo, nada más y nada menos que entre ETA, las FARC y el Gobierno venezolano, requeriría – si en los medios de comunicación españoles hubiera un mínimo de decencia- no solamente dar a conocer esta situación, por la que estos procedimientos se han caído, puesto que parece ser, cada día de una forma más clara, que no hay pruebas que permitan mantener estas acusaciones, una cierta rehabilitación mediática, igual que en su día se efectuó una clarísima condena mediática respecto a Remedios. Y también respecto a Leyla, porque en su caso, otra vulneración sistemática de la legislación nacional e internacional realizada por los medios de comunicación ha sido la publicación de datos, nombres, apellidos, lugares de trabajo y fotografías de una mujer que es refugiada en España. Es algo que la ley prohíbe absolutamente. Y eso se ha hecho sin que se sepa cómo, de dónde han salido esas fotografías que, curiosamente, en el caso de Leyla, al igual que en el caso de Remedios, coinciden con las fotografías de las fichas policiales. Son las que han sido publicadas por los medios de comunicación sin solución de continuidad y escasas horas después de que ambas fueran detenidas. Es decir, la filtración está claro que viene de archivos oficiales: o bien de archivos policiales o bien de archivos judiciales.

Entrar a discutir las causas del conflicto es, ni más ni menos, que hablar de las riquezas, de la posesión de la tierra y de la acumulación insultante en muy pocas manos frente a esos 20 millones de colombianos que, según las Naciones Unidas, viven en la absoluta pobreza.


Exterminar a la dirigencia política para evitar abordar las causas del conflicto

Otra vez toneladas de bombas caen sobre un hombre que iba en compañía de muy pocas personas, con un círculo de seguridad muy reducido, y después un operativo de más de mil hombres acordonan una zona en la que, como ha dicho no precisamente alguien sospechoso de terrorismo, sino como manifestó antesdeayer el arzobispo de Cali, ¿cómo es posible que Alfonso Cano no fuera detenido por las autoridades colombianas, cuando la zona estaba cercada y había mil militares sobre el terreno buscándolo? ¿Cómo es posible que cuando lo encuentren sea ejecutado, sea asesinado, estando rodeado de mil militares, una persona –en palabras del arzobispo- mayor de 60 años, herido, ciego, porque estaba sin sus gafas, y acorralado por el ejército? ¿Cómo es posible que haya sido acribillado a balazos y qué impedimento tuvieron las autoridades colombianas para detenerlo y haberlo llevado delante de la Justicia? Evidentemente, las autoridades colombianas no tenían ningún interés en someter a Alfonso Cano a ningún procedimiento judicial ni en mantenerlo vivo, porque esto pone de manifiesto que la dirigencia de la insurgencia colombiana es fundamentalmente política, con criterios políticos, que defiende mecanismos políticos para solucionar el conflicto y, obviamente, eso cuestiona la naturaleza del conflicto y los responsables del mismo. Porque hablar sobre las causas del conflicto en Colombia es sobrepasar el límite de lo que la oligarquía puede permitir.

Y además también conviene destacar, para poner de manifiesto la falta absoluta de voluntad política del Gobierno colombiano de avanzar en un escenario de paz, cómo la estrategia de combate a la insurgencia ya no es la estrategia de combate a las fuerzas guerrilleras o de expulsar a las fuerzas de la insurgencia de las zonas que controlan, sino cómo se dirige en una política selectiva de exterminio de sus dirigentes políticos. Es decir, aquellos que desde la comandancia de las insurgencias están defendiendo la negociación política y el fin del conflicto a través de la discusión política sobre sus causas. Es decir, aquellos que están accediendo a la liberación unilateral y sin esperar nada a cambio, pese al exterminio al que están siendo sometidos los presos políticos en general y en particular los prisioneros de guerra de la insurgencia en poder de las autoridades colombianas, están siendo exterminados estos dirigentes políticos mediante un uso excesivo de la fuerza que solamente puede ser calificado como ejecución extrajudicial. Y el caso de Alfonso Cano lo pone claramente de manifiesto.

14 años sin hacer nada por la liberación de los soldados y cuando se enteran de su inminente liberación, provocan su muerte con una operación militar a sangre y fuego

Pero además quiero poner de manifiesto lo que claramente han expresado las FARC. Yo tengo aquí el último comunicado de las FARC en el que explica la ignominia con la que ha actuado el Gobierno colombiano: 14 años sin intentar el rescate de los militares en poder de las FARC. 14 años. Y qué casualidad, que precisamente cuando se enteran de que se iba a producir en breve, de forma inmediata la liberación de seis de esos militares, entran a sangre y fuego y fuerzan una situación en la que mueren. Esto acredita la consideración que el Gobierno colombiano tiene a sus propios militares, aquellos que van a defender los privilegios de la oligarquía colombiana. No tienen el mínimo decoro de facilitar la liberación unilateral y sin condiciones que habían acordado en este caso las FARC, y fuerzan que estas personas sean exterminadas. Y, como decía Piedad, ya veremos cómo han acabado con las vidas de estas personas. Porque lo que no encaja es que si estas personas, como se ha dicho, estaban encadenadas y aparecieron encadenadas con un tiro en la cabeza, cómo es que ha habido uno que no estaba encadenado y que quitándose de en medio cuando empezó el tiroteo, se puso a salvo. Son cosas que no cuadran desde ningún punto de vista.


El Gobierno Santos: discurso suavizado, pero violaciones de derechos humanos igual de atroces

Yo quiero acabar señalando la necesidad de redoblar estos esfuerzos. Porque nos encontramos ante un Gobierno absolutamente ignominioso, que no es cierto que haya cambiado. Como bien dicen los movimientos populares colombianos y las organizaciones de defensa de los derechos humanos, apenas ha habido un desarme de la palabra. El señor Santos parece ser bastante más inteligente y, por lo tanto, también previsiblemente más peligroso que el señor Uribe, y ha adoptado un tipo de lenguaje y forma de relacionarse con los medios de comunicación no tan soez y grosero como el del señor Uribe, lo cual puede prestarle algo más de credibilidad de lo que tenía Uribe, que mantenía un discurso irracional y cegado por el odio. Sin embargo, el Gobierno del señor Santos mantiene otro tipo de discurso, con una cobertura supuestamente más democrática y apelando a los mismos argumentos utilizados por las autoridades estadounidenses en esa famosa “guerra contra el terrorismo”. Las cifras de la situación de los defensores de los derechos humanos, de los sindicalistas en Colombia en el año y tres meses de Gobierno del presidente Santos son tan atroces o peores que las del Gobierno del Señor Uribe. Los asesinatos de sindicalistas siguen produciéndose con la misma frecuencia o más; las detenciones arbitrarias, desapariciones y asesinatos de los defensores de derechos humanos siguen produciéndose con la misma frecuencia o más.


Urgencia de solidaridad con miles de presos políticos, sometidos a una política de exterminio

7.500 presos políticos en estos momentos en Colombia, y de ellos solamente entre 800 y 1000 son sindicados de pertenencia a organizaciones insurgentes: es decir, que estamos hablando de más de 6.500 líderes populares y defensores de derechos humanos que están acusados de terrorismo e internados en cárceles en Colombia, en una situación en la que se les está dejando morir, por la absoluta privación de derechos básicos de la persona: asistencia sanitaria, alimentación, incluso en lugares con altas temperaturas, el derecho a acceder al agua para beber, sufriendo atentados y agresiones dentro de las prisiones, de forma que se está produciendo una absoluta política de exterminio con estos prisioneros políticos, que sin duda alguna ameritan que sea uno de los objetivos esenciales del movimiento de solidaridad con Colombia en estos momentos.


José Manuel Martín Medem: "La solidaridad con Remedios es también en defensa propia"

Yo quiero hacer un pequeño comentario nada más, poniendo además un ejemplo de cómo la guerra jurídica hacia el exterior, organizada por el entonces presidente Álvaro Uribe, se está extendiendo por el continente latinoamericano. Voy a poner un ejemplo que viene de estos últimos días.

Antes contaba Piedad Córdoba de una manera muy rápida cómo fue el caso de la intervención contra ella: también bajo una acusación de pretendida colaboración con la guerrilla no había manera de proceder contra ella a través de los tribunales de justicia –o de injusticia, según sus actuaciones- y utilizaron el camino, que en Colombia es posible, contra funcionarios públicos, a través de la figura de la Procuraduría, que lo que hace es una intervención disciplinaria, que puede llegar incluso, como en el caso de Piedad se aplicó, al castigo de arrebatarle su condición de representante popular elegida a través de las urnas. Es el caso en la situación de Piedad y es, como ella contaba, lo que tiene ante el Consejo de Estado presentado como recurso, pero mientras tanto no puede ejercer el cargo para el que fue elegida libremente por los ciudadanos. Ese es el caso de una persona de mayor proyección nacional e internacional, como es Piedad Córdoba, pero también la demostración de que no han tenido, ni siquiera en esa oportunidad, pruebas para llevar a los tribunales esa causa y tuvieron que ir por la vía disciplinaria.


Exportando el modelo de guerra jurídica

El modelo de guerra jurídica del que hablaba Enrique es un modelo que se utiliza internamente para, bajo la acusación de complicidad de colaboración con la guerrilla, neutralizar, hostigar, perseguir, espiar y a ser posible, procesar, condenar y encarcelar a sindicalistas, defensores de los derechos humanos, miembros de la oposición política, representantes de comunidades indígenas … Es decir, todos aquellos a los que la presidencia de Uribe consideraba enemigos y cómplices de la guerrilla simplemente por dos cosas: o bien porque denunciaban tanto al interior del país como internacionalmente el terrorismo de Estado y las violaciones a los derechos humanos, o porque tanto dentro del país como internacionalmente, manifestaban su voluntad y llevaban a cabo sus intenciones con su trabajo diario, de facilitar el intercambio de conocimiento, la información, el abrir espacios de encuentro para poder hacer posible el diálogo, esa auténtica negociación para una solución política al conflicto armado, a la guerra civil colombiana.

Ese modelo se exportó -y antes Enrique también hablaba del procedimiento judicial que está en marcha-, se exportó a la Unión Europea y empezando por España, a través de la actuación del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), el organismo de inteligencia que depende de la presidencia de la República, pero en el caso de Uribe fue utilizada como una auténtica policía política. Fueron agentes de ese mismo organismo de inteligencia los que en la Unión Europea, empezando por España, espiaron, acosaron, difamaron, sobre todo a miembros del exilio colombiano y de organizaciones españolas de solidaridad con el pueblo de Colombia u organizaciones de defensa de los derechos humanos que desde aquí denunciaban.


Uribe consiguió criminalizar a las víctimas y a los defensores de derechos humanos

Esa táctica de la guerra jurídica se basaba en lo que durante las últimas presidencias ha sido una auténtica política de Estado que era revertir la situación anterior, cuando había al menos una ligera presión internacional sobre los gobiernos de Colombia con la acusación de que estaban violando los derechos humanos. El doble mandato presidencial de Uribe consiguió invertir la situación, y que fuera la acusación de terrorismo contra los insurgentes y sus supuestos aliados, los movimientos sociales y de defensa de los derechos humanos, la oposición política, los que internacionalmente fueran desprestigiados para que no tuvieran aceptación las denuncias que ellos hacían sobre la apariencia de democracia y la realidad de terrorismo de Estado, y que la comunidad internacional se pusiera del lado del Gobierno colombiano y no del lado de las víctimas de la represión. Esa ha sido la política que tanto daño ha hecho y que, como en el caso de Remedios, la mantiene en ese cepo en el que cada vez se va demostrando la falsedad de las supuestas pruebas contra ella pero sigue en una situación en la que la han estigmatizado ante la opinión pública, le han impedido continuar con su trabajo, le han hecho un bloqueo profesional, personal, político y social, haciendo que su vida esté bloqueada y pendiente de una espada de Damocles de un procesamiento dos, tres, cuatro años, con acusaciones tan graves como la de colaboración o complicidad con banda armada o ese de ser el centro de la conspiración perfecta entre el Gobierno venezolano, ETA y las FARC.

El cinismo y la hipocresía es que esa violencia institucional sea aceptada en los tribunales españoles, se mantenga la persecución contra Remedios o contra Leyla, sabiendo como saben que en Colombia el presidente Uribe está sometido a la investigación de la Comisión de Acusaciones en el Parlamento; que la marea de las complicidades en la utilización de la policía política para el acoso a la oposición ha llegado ya hasta su secretario personal; que una de las directoras del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) pidió asilo político en Panamá para no ser juzgada en Colombia, por recomendación del propio Álvaro Uribe. Es decir, un ex presidente que le recomienda a la jefa de su policía política que se asile en otro país porque no hay condiciones para ser juzgada con garantías en su propio país… cuando ya están procesados y, en algunos casos, condenados, media docena de altísimos mandos de ese mismo Departamento Administrativo de Seguridad, y donde todas las evidencias apuntan a que había una operación dirigida desde la jefatura del Estado, de quien depende esa policía política, con proyección interna y externa.


El caso de la acusación de "complicidad con el terrorismo" contra "La Jornada"

Termino porque quería explicar cómo ese modelo se está extendiendo y de qué manera tan peligrosa. Hace 7 años, en 2004, en México –donde también Uribe consiguió uno de sus objetivos al acusar de colaboración con la guerrilla a un profesor universitario que trabajaba en la UNAM y que fue directamente deportado por el Gobierno mexicano violando todas las normas del Derecho internacional y del procedimiento de extradición, llevado a Colombia y metido en una cárcel de alta seguridad, y al que han tenido también que poner en libertad después de tres años de un auténtico calvario: difamación pública, hostigamiento profesional, bloqueo político, personal, social y económico… le han destrozado la vida para luego tener que reconocer que la acusación era falsa, el procedimiento absolutamente exagerado, el tratamiento penal sin límite, etc. En México en 2004 hubo una polémica entre dos medios de comunicación: la revista “Letras Libres”, que dirige Enrique Krauze –discípulo querido de Octavio Paz e íntimo amigo de Mario Vargas Llosa- publicó un artículo escrito por el entonces subdirector de esa revista que se titulaba “Cómplices del terrorismo”, y que estaba dedicado con mucho cariño al periódico “La Jornada”, uno de los más importantes de México, al que acusaba de ser cómplice de ETA, con acusaciones tan documentadas como que tenía un convenio de intercambio de contenidos con el diario Gara; que no utilizaba la terminología “terrorista” para referirse a ETA (a lo que el diario “La Jornada” contestó explicando que es la misma doctrina que utilizan una agencia de noticias tan importante como Reuters o el servicio internacional de información de la BBC, donde no se califican a las organizaciones o a las personas sino los hechos; porque la denominación de “terrorista” es una denominación no establecida internacionalmente y por tanto sometida a interpretación subjetiva y arbitraria). Además lo consideraban cómplice del terrorismo porque utilizaba también una valoración que había hecho Savater sobre un reportaje que le parecía también apología del terrorismo… En fin, pruebas muy contundentes. Pero lo peor de esto es que una vez publicado ese artículo en el que, bajo el título de “cómplices del terrorismo” se especificaba directamente la acusación de que estaban al servicio de un grupo terrorista como ETA, el diario “La Jornada” interpuso una querella por calumnia que no fue admitida en la instancia del tribunal del Estado de México; recurrió al amparo de la Corte Suprema, y hace dos días la Corte Suprema no ha concedido el amparo con el argumento de que no se podía interpretar como una acusación de complicidad con el terrorismo porque en realidad era un ejercicio de la libertad de expresión en el escenario democrático del debate ideológico.

Que la Corte Suprema de un país diga que acusarte de cómplice del terrorismo no es una calumnia, el paso siguiente puede ser que te procesen por colaboración con banda armada. Es la manifestación más reciente de cómo esa doctrina se extiende. En resumidas cuentas, Estados Unidos, que tiene mucho más poder militar, utiliza los vuelos secretos de la CIA para secuestrar a quien luego va a torturar; o utiliza los aviones no tripulados para matar a los “terroristas” en Pakistán. El Gobierno de Álvaro Uribe lo que utilizaba eran aviones judiciales no tripulados para atacar allí donde se refugiaran sus supuestos enemigos, supuestos cómplices de la guerrilla, y desprestigiarlos, acosarlos y meterles en un cepo donde su vida se destrozaba.


Todos somos Remedios: solidaridad en defensa propia

Quería comentar esto para que entendamos la triple importancia que tiene un caso como el de Remedios, en el sentido de la injusticia que supone que le destrocen la vida con ese hostigamiento de violencia institucional utilizando los aparatos jurídicos de dos países, con la hostilidad del Gobierno de Colombia y el mirar para otro lado del Gobierno español; la importancia política que tiene la historia, en cuanto a una forma de actuar de un Gobierno que destroza la credibilidad de cualquiera, siempre que pueda, con el argumento de que eres terrorista y que eres cómplice de la guerrilla, y luego la situación de indefensión que en una democracia te puede colocar una acusación que no tiene ninguna base.

Como antes decía nuestro compañero abogado, el que se acojan las acusaciones de esa importancia, y se ejecuten detenciones, se abran procesos y se mantenga tres, cuatro, cinco años esa espada de Damocles, sin que haya nada sustancial, nos puede pasar a cualquiera. Es decir, la solidaridad con Remedios es una solidaridad en defensa propia también. Todos somos Remedios, pero también podemos serlo de verdad, es decir, nos puede pasar a cualquiera.


Remedios García Albert: "Si de algo se nos puede acusar es de haber trabajado para buscar la paz"

Quiero agradeceros a todos que hayáis venido hasta aquí, a mi abogado, que está siempre pendiente de todo, y a cada uno de vosotros.

Incluso si mi problema quedara totalmente sobreseido aquí, todo no se habría solucionado. Porque me han incluido también en una lista de terroristas internacional, y de ahí no sé cómo se puede salir. Me parece que es bastante difícil, y no sé qué consecuencias puede tener. El día que se me devuelva mi pasaporte y viaje a cualquier lugar, no sé qué me puedo encontrar, qué me puede suceder. Es una incógnita para la que no tengo respuesta. Se me ha bloqueado la cuenta corriente que tenía en un banco aquí. Un día me llamaron por teléfono y me dijeron que la iban a cerrar, sin mayor explicación. Pude abrir otra, por el momento no ha sucedido nada, pero en alguna ocasión se me ha intentado hacer una transferencia y no se ha podido, precisamente porque estoy en esas listas virtuales.

Creo que tanto el proceso de Piedad en su país, al que todavía no se ha terminado de dar respuesta, como los que hay aquí, pienso que no va a haber juicio ni respuesta, porque ellos saben que no tienen la razón, y eso sería muy evidente, y público, y creo que no les conviene. Por eso se están alargando, por eso no hay respuestas. A lo mejor me equivoco, pero tengo esa impresión. Porque además ese juicio daría lugar a que se hablara de otras muchas cosas, y sería una tribuna a la que no iban a tener más remedio que dar cobertura los medios.

Colombia es, de toda América Latina, en este momento el único país de donde nosotros estamos recibiendo refugiados. Es el único país latinoamericano que está exportando refugiados políticos a España. Entonces, lo que yo no entiendo muy bien es cómo se considera a un país con tantos refugiados políticos, que no son precisamente perseguidos por las organizaciones insurgentes. Algunos están aquí en esta sala: ¿quién los persigue? ¿por qué se han visto obligados a abandonar su país? ¿Quién los persigue? Y si es así, ¿cuál es la explicación de su Gobierno ante la comunidad internacional, un gobierno que es considerado por todo el mundo como un Gobierno democrático y ejemplar en el continente?

Yo no voy a hablar de Colombia. Mis preguntas son para este Estado nuestro, que se dice democrático, adalid de los derechos humanos y que está apoyando a un país del que hay pruebas evidentes para todo aquel que quiera verlas, de que se están violando permanentemente los derechos humanos. Creo que debemos exigir responsabilidades a nuestro país por esa connivencia. Y eso es lo que nosotros podemos hacer desde aquí por Colombia, por su pueblo. Creo que se lo merecen.

A nosotros si de algo se nos puede acusar -y yo tengo que decirlo aquí-, para lo único que hemos estado trabajando ha sido para buscar la paz. Porque no queremos guerras: ni esta de Colombia ni ninguna otra. Yo estoy convencida de que todos los que estamos en esta sala estamos en lo mismo. No queremos las guerras, estamos trabajando para que no haya guerras de ninguna clase. Para que se resuelvan los problemas por otras vías. Y esto se lo digo a los que quieran oirlo y a los que no lo quieran oir. Es lo único que hemos hecho.

E insisto, creo que desde aquí lo que tenemos que hacer es pedir responsabilidades a nuestro Gobierno por esta connivencia, porque nuestras empresas están trabajando allí parece ser que muy cómodamente, sacando muy buenos beneficios y eso posiblemente es lo que nos está llevando a que, para salvaguardar esos intereses, cerramos los ojos a todo lo que nos está sucediendo.



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Artículo en: Rebelion.org

lunes, 28 de noviembre de 2011

LA MUERTE DE INTEGRANTES DE LA FUERZA PÚBLICA ES UN DOLOROSO HECHO QUE NOS EXIGE CONVOCAR A UNA FUERZA ÉTICA POR LA PAZ Y CARTA ABIERTA DE LAS FARC

Colombianas y Colombianos por la Paz expresa nuestra solidaridad a la
familia del coronel, Edgar Yesid Duarte Valero; del mayor, Elkín Hernández Rivas; del sargento, José Libio Martínez Estrada y del intendente Álvaro Moreno, que se encontraban en poder de la guerrilla de las FARC.

Queremos arroparlos en un gran abrazo de hermanos y hermanas en estos momentos de dolor y de pérdida de la esperanza. La muerte de sus seres queridos, nuestros compatriotas, no puede ser una muerte más. Los hechos de guerra no abren ninguna puerta de la paz.

Colombianas y Colombianos por la Paz recibe con mucha tristeza esta noticia y comparte a Colombia y el mundo, que el pasado jueves 24 de noviembre, al finalizar la tarde, conocimos que venía en camino la carta de respuesta de las FARC, a la misiva que mujeres del mundo hicieran pública meses atrás solicitando la liberación unilateral. Para tales efectos, algunos integrantes de Colombianas y Colombianos por la Paz, nos reunimos en el apartamento de la lideresa, Piedad Córdoba, antes de su viaje a Europa, para preparar la presentación pública cuando llegara dicho mensaje.


Efectivamente, en la noche de ayer se recibió la
carta con la respuesta de las FARC, que se adjunta, y de la cual se empezó a informar a las mujeres firmantes de varios países, tal como ellas dan fe, y a convocarlas para estar presentes en Bogotá en los próximos días y compartirla con las familias de ASFAMIPAZ.

Estas muertes violentas y la de Guillermo León Sáenz, "Alfonso Cano", y los dolorosos hechos que vivimos día a día,
muchos de ellos silenciados, los que vive la población y millares de personas combatientes de ambos bandos, nos motivan desde la conmoción que generan, a insistir en la necesidad urgente de abrir espacios humanitarios y el diálogo político.

El conflicto armado interno debe parar !!! ya!!!.
Los esfuerzos de todas y todos nos exigen convocar de inmediato a la
construcción de una fuerza ética para poner fin a este desangre.

Nos sumamos a las voces de familiares de las personas que aún se encuentran en poder de la guerrilla de las FARC, para que el gobierno acepte la posibilidad de cese de operaciones militares que permitan la salvaguarda de su vida, habilitando así un espacio para la puesta en libertad del resto de policías y militares, sanos y salvos.

Llamamos a todos los sectores de la sociedad para que generemos con
compromiso, imaginación y creatividad una fuerza ética pro activa,deliberan y pluralista, que haga posible la
democracia con justicia social e impensable la guerra. Nos merecemos un presente y un futuro en paz. La llave de la paz la tiene el pueblo.

Con dolor de humanidad

COLOMBIANAS Y COLOMBIANOS POR LA PAZ

Bogotá, D.C. noviembre 26 de 2011.


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CARTA ABIERTA DE LAS FARC

Piedad Córdoba
Colombianas y colombianos por la paz
Lucia Topolanski
Senadora de Uruguay
Jody Williams
Premio Nobel de la Paz 1997
Elena Poniatowska Amor
Escritora mexicana
Alice Williams
Escritora afroamericana y feminista. Premio Pulitzer a la obra de ficción en 1983 por la novela El color púrpura
Mirta Baravalle
Presidenta de las Madres de la Plaza de Mayo
Isabel Allende
Escritora y Senadora Chilena
Danielle Miterrand
Francia
Rigoberta Menchú
Premio Nobel de Paz
Socorro Gómez
Presidenta del Consejo mundial por la Paz
Hermana Elsie Mongue
Ecuador
Nidia Díaz
Dirigente FMLN
Margarita Zapata
Embajadora Nicaragua
Xiomara Castro de Zelaya
Vocera Frente de Resistencia Hondureño

A nombre del Secretariado de las FARC-EP, a ustedes amigas de la paz y de la solución política de los conflictos, nuestro saludo cordial.
Aferrados a la esperanza de que la liberación de prisioneros de guerra, como resultado de un acuerdo entre las partes contendientes, puede encausar la nación hacia el raudal de la solución política, respondemos hoy su misiva de agosto.

De acuerdo. El conflicto armado colombiano tiene profundas causas sociales, económicas y políticas, que deben ser temas de discusión para su superación definitiva. Compartimos igualmente que la paz de Colombia está ligada a la paz de la región y que, además, es anhelo universal. No permitiremos que se nos escape esta oportunidad para reiterar a través de ustedes, nuestra disposición de dialogar con el estado, de cara al país, con miras a un futuro de paz. Desde luego, aceptamos la disposición y concurso de ustedes para contribuir en la búsqueda del noble propósito.

Nos solicitan en su carta un nuevo gesto de liberación unilateral de prisioneros de guerra. Está bien. Pero quisiéramos compartir algunas reflexiones sobre el tema:

Sería justo que apelando al ejercicio de la razón, el derecho y la ética en el tratamiento del problema, no se invisibilizara a los guerrilleros presos. Son alrededor de 800. El dolor no es solamente de los familiares de los prisioneros en nuestro poder. El humanitarismo debe mirar, siempre, con sus dos ojos.

Durante el gobierno de Ernesto Samper liberamos unilateralmente en Cartagena del Chairá a 80 prisioneros de guerra. En el cuatrienio de Andrés Pastrana, luego de la firma de un acuerdo humanitario, liberamos a 47 militares y policías y en cambio recibimos 13 guerrilleros. Inmediatamente, con la esperanza de generar un medio ambiente propicio para el abordaje del canje, dejamos en libertad en la Macarena, sin ninguna contraprestación, a 305 soldados y policías que habían sido capturados en combate. Más recientemente, durante el gobierno de Álvaro Uribe, gracias a la gestión humanitaria del presidente de Venezuela Hugo Chávez y de la senadora Piedad Córdoba, liberamos, también de manera unilateral, a algunos senadores, representantes, diputados y concejales, y a otro grupo de militares y policías. La verdad es que nunca hubo reciprocidad por parte del gobierno de Colombia. La disposición de las FARC en este sentido ha sido diáfana. No admite discusión ni cuestionamiento. Seguimos a la espera del momento propicio para pactar con el Estado colombiano un canje de prisioneros de guerra.

La realidad es dura. Cuando en Medio Oriente el Estado sionista de Israel libera a más de 1.000 prisioneros palestinos a cambio de uno sólo de sus soldados, el gobierno de Colombia le ha dado la espalda, por 13 años, a los suyos. Aquí hay una indolencia infinita con el sentimiento de los familiares de los soldados prisioneros, pero también un desprecio por la suerte de unos hombres que arriesgando como nadie su vida, cayeron en el campo de combate defendiendo los intereses de quienes hoy los olvidan.

En sana lógica, un acuerdo de paz en Colombia debiera estar antecedido por un canje de prisioneros entre las partes contendientes porque, sin duda, un evento tal allanaría la senda del entendimiento y el fin de la guerra, del conflicto social y armado que se prolonga por seis décadas por la intransigencia estéril de los gobiernos. Se debe poner punto final a una larga historia de violencia institucional, de despojo, de paramilitarismo, desapariciones forzadas, masacres, “falsos positivos”, fosas comunes, exclusión, imposiciones neoliberales y manipulación de la opinión. A las mujeres pacifistas del mundo representadas en ustedes les pedimos actuar y extender sus manos solidarias hacia el pueblo de Colombia.

Les sugerimos dirigir su mirada sobre la situación que afrontan centenares de guerrilleros presos y unos 7.500 ciudadanos encarcelados por sus ideas, como resultado de la criminalización de la oposición política y la protesta social; la mayoría de ellos acusados de terrorismo y de otros delitos que tratan de ocultar el carácter político de su causa y sometidos a condiciones infrahumanas de reclusión, irrespeto a la dignidad, violación de sus derechos humanos, hacinamiento y torturas, políticas acentuadas por la injerencia del buró federal de prisiones de los Estados Unidos. Les pedimos analizar la posibilidad de constituirse en comisión, o gestionar la conformación de una comisión humanitaria que visite las cárceles de Colombia y constate en el terreno la veracidad de la denuncia. Intercedemos, igualmente, por los presos sociales, por los que casi nadie habla, para protestar por las condiciones degradantes de su reclusión.

Les solicitamos considerar, como asunto crucial para aclimatar la convivencia, el estudio de fórmulas que permitan la repatriación y liberación de Simón Trinidad, Sonia e Iván Vargas, guerrilleros de las FARC prisioneros del imperio, extraditados a los Estados Unidos por el rencor y la retaliación de un ex presidente desquiciado. Su extradición, sustentada en montajes jurídicos urdidos por Uribe Vélez, la inteligencia militar y el ex Fiscal Osorio, fue una flagrante violación de claras disposiciones constitucionales. Simón Trinidad ha sido condenado a 60 años de prisión por una causa ajena a la que fue extraditado. Vaya nuestra voz de aliento a los tres rebeldes farianos, ante su infame y largo cautiverio neocolonial.
Permítannos reiterarles, distinguidas ciudadanas del mundo, nuestro mensaje de irrenunciable decisión de continuar y elevar a nuevos niveles la brega por la libertad de los prisioneros de guerra y de los presos políticos.

Como un nuevo acto humanitario que respalda esta carta, anunciamos la liberación de 6 prisioneros de los que permanecen en nuestro poder, los cuales serán entregados a las firmantes de la misiva que hoy respondemos, encabezadas por la insigne dirigente política colombiana, la senadora Piedad Córdoba, previa precisión de los protocolos de seguridad. Esta fue la determinación del comandante Alfonso Cano días antes de ser asesinado por el régimen guerrerista y sanguinario de Juan Manuel Santos.

¡Viva la memoria del comandante Alfonso Cano!
Con sentimientos de respeto y admiración,
Secretariado del Estado Mayor Central de las FARC-EP.

Montañas de Colombia, noviembre de 2011.


martes, 1 de noviembre de 2011

Violencia contra la mujer en Colombia

Reportaje en RT de Juan Alberto Sánchez M.


En Colombia más de 90% de las agresiones interfamiliares las sufren las mujeres, demuestran varios estudios. El Gobierno del país plantea que la implementación de la ley de víctimas tendrá un enfoque diferencial y de género.

Se estima que en Colombia cada día son asesinadas entre 3 y 4 mujeres, y que unas 130 sufren algún tipo de violencia.

Dioselina tiene 65 años. Es una mujer trabajadora, fuerte, y ha afrontado momentos difíciles tales como la muerte de su hijo militar en una emboscada.

Desde hace 30 años convive con su actual esposo. Ahora su relación es tranquila, pero no siempre fue así. Su pareja tuvo serias dificultades con el alcohol, lo que le generaba celos y mucha agresividad. En varias ocasiones llegó a golpear a Dioselina, quien debió recurrir a la ayuda legal.


“Sí, él tuvo problemas conmigo, me tiró, me agredió. Agredió a un señor que había en la casa de oficial, y él decía, no, vos estás con ese hombre, y yo le dije nunca, yo no soy capaz. Es que si yo fuera para dejarlo ya me habría abierto, me voy lejos. En fin, que llevábamos una vida amarga, pero, lastimosamente yo me la aguanté”, comenta María Dioselina Olaya, ama de casa.

EL caso de Dioselina no es el único. La violencia doméstica constituye un problema grave en la sociedad colombiana.

“En el discurso yo sí creo que ha habido avances. En materia de la condena sexual, por ejemplo, condena de la violencia intrafamiliar, reconocimiento de que al interior de las familias pueden darse situaciones de violencia. Y seguimos quedando debiendo cómo traducimos esa protección legal o ese reconocimiento de derechos formales a la vida real de las mujeres”, señala Mónica Roa, directora de programas de “Women's link”.

Factores económicos, y componentes culturales tales como el patriarcado y el machismo, dificultan que la legislación esté a la par de la realidad.

La imposición de pautas de control social, el reclutamiento y el desplazamiento forzados, también hacen parte de esta otra agresión que sufre la mujer.

“En el contexto colombiano creo que hay un tema de violencia sexual que está pendiente de ser evaluado y de darle el lugar que merece, la preocupación que merece, y es el tema de la violencia sexual como arma de guerra en el marco del conflicto colombiano. Sin ninguna duda, hay muchos reportes de cómo todos los actores armados piensan en el cuerpo de las mujeres como el territorio donde se da la batalla”, dice Mónica Roa, directora de programas de “Women's link”.

Esta situación afecta especialmente a las mujeres del entorno rural, a indígenas y al sector afrocolombiano. Ante este panorama algunas organizaciones feministas alegan que la ley de víctimas, que se tramita en el Congreso, no las tiene en cuenta.

viernes, 28 de octubre de 2011

Comunicado del Colectivo de Abogados "José Alvear Restrepo" sobre "Masacre de Mapiripán"

El Colectivo de Abogados “José Alvear Restrepo” -CCAJAR-, en relación a la información de prensa relativa a supuestos hechos revelados en el día de ayer, en el marco de una audiencia del procedimiento de “Justicia y Paz”, sobre la “Masacre de Mapiripán”, se permite poner en conocimiento de la opinión pública que:

1.En el marco de su labor de defensa de los derechos humanos, apoderó a nivel nacional e internacional a cinco grupos de personas que se identificaron como familiares de víctimas de ejecuciones extrajudiciales, desaparición forzada y desplazamiento forzado en los hechos ocurridos entre el 15 y 20 de julio de 1997, conocidos como la Masacre de Mapiripán. Entre las víctimas apoderadas se encuentra la señora Mariela Contreras y su familia, quien fue reconocida igualmente como víctima en las instancias nacionales, con posterioridad a que rindiera declaración ante la Fiscalía General de la Nación.


2.Nuestra actuación ante la Comisión y Corte Interamericana de Derechos Humanos, que culminó con sentencia contra el Estado de Colombia en septiembre de 2005, se basó en las declaraciones de las víctimas y las decisiones de tribunales nacionales a nivel penal, disciplinario y contencioso administrativo, que fueron tenidas en cuenta por el Estado de Colombia para reconocer el 4 de marzo de 2005, su responsabilidad internacional por la Masacre de Mapiripán en los siguientes términos:
“[…] con fundamento en las decisiones proferidas por las autoridades jurisdiccionales y disciplinarias internas, y por los hechos ocurridos en el municipio de Mapiripán entre el 15 y 20 de julio de 1997, manifiesta pública y expresamente lo siguiente: 2. Reconoce su responsabilidad internacional por los artículos 4(1), 5(1) y 5(2) y, 7(1) y 7 (2)

3.En su decisión la Corte Interamericana, consideró que, “La metodología empleada en la ejecución de la masacre y la destrucción de los cuerpos de las víctimas, sumados al terror sembrado entre los habitantes sobrevivientes de Mapiripán para causar su desplazamiento, han obstaculizado la plena identificación de las víctimas de la masacre, a pesar del hecho que existe certeza sobre el elevado número de personas torturadas y asesinadas durante esos días de julio de 1997 (párr.96.47)”.

4.En virtud de esta parcial indeterminación, el Tribunal Interamericano estableció la obligación de identificar plenamente a las víctimas, extendiendo este deber a personas que se mencionaron como posibles víctimas, pero respecto de las cuales solo se conocían sus apodos. La Corte reiteró que resulta, “indispensable que para efectos, de las reparaciones, el Estado individualice e identifique las víctimas ejecutadas y desaparecidas, así como sus familiares (…) El Estado deberá completar dichas labores, así como cualquier otra que resulte necesaria, para lo cual deberá emplear todos los medios técnicos y científicos posibles, tomando en cuenta las normas pertinentes en la materia, tales como las establecidas en el Manual de Naciones Unidas sobre la Prevención e Investigación Efectiva de Ejecuciones Extrajudiciales, Arbitrarias y Sumarias”. (párr.305)

5.En efecto, el número de víctimas mencionado en decisiones nacionales y establecido como número tentativo por el Tribunal Interamericano, se fundamenta en testimonios de una pluralidad de víctimas y en el reconocimiento que en su momento hiciese el cabecilla paramilitar Carlos Castaño Gil. Es necesario señalar que en el presente caso, el también paramilitar Gilberto Cuellar confesó su participación en los hechos y adujo que las personas asesinadas fueron más de veinte. El Juez de Mapiripán Leonardo Cortés, testigo de los hechos refirió ante instancias judiciales que fueron varias decenas las víctimas.
De acuerdo con la sentencia de la Corte Interamericana, 96.49 Al respecto, la propia Unidad Nacional de Derechos Humanos de la Fiscalía General de la Nación manifestó que:

[…] una vez consumada la masacre de Mapiripán [fue] el mismo Carlos Castaño Gil quien ante los medios de comunicación y como “parte de victoria” indic[ó] que fueron 49 las personas dadas de baja en la incursión paramilitar en Mapiripán, lo que permite establecer en forma tentativa un número estimado de víctimas, afirmación que apoyada en la del doctor Leonardo Iván Cortés Novoa al destacar éste que fueron aproximadamente 26 las personas asesinadas y desaparecidas, y que sumados a los informes de inteligencia realizados por miembros de la fuerza pública que se encontraban desarrollando labores encubierta en la zona, señalan que fueron 30 aproximadamente, además de lo sostenido por el mismo confeso paramilitar José Pastor Gaitán Ávila que refiere haber contado 23 personas asesinadas. Lo expresado permite así advertir que las víctimas fueron en gran número, que no pudo ser menos de veinte. […]

6.Con fundamento en la decisión internacional y el Mecanismo Oficial de Seguimiento MOS, establecido por la propia sentencia, el CCAJAR ha insistido en la identificación plena de las víctimas, obligación y atribución que corresponde exclusivamente a la Fiscalía General de la Nación, que no ha sido satisfecha plenamente, tal como lo ha señalado la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

7.El CCAJAR recuerda que en casos de graves violaciones de derechos humanos la obligación de investigar corresponde al Estado y no a las víctimas ni a sus representantes legales.

8.Los abogados y abogadas del CCAJAR, siempre hemos actuado de entera buena fe, y creemos y seguiremos creyendo en la buena fe de las víctimas. En consecuencia, para el presente caso, asumimos la representación judicial de aquellas personas que se declararon como afectadas por la Masacre de Mapiripán, rindieron voluntariamente sus declaraciones ante notario público, y dadas las circunstancias en que se enmarcaron los hechos, resultaron consistentes con lo establecido judicialmente y las diferentes narrativas acerca de lo ocurrido.

9.Si algún o algunos demandantes, solicitaron su reconocimiento como víctimas sin serlo, ello debe ser establecido por la autoridad judicial correspondiente, la cual determinará la respectiva responsabilidad penal. El CCAJAR se pone a total disposición de las autoridades judiciales para el esclarecimiento de estos hechos, respecto de los cuales ha tenido reciente conocimiento por los medios de comunicación.

10.Los hechos conocidos como la “Masacre de Mapiripán”, constituyen una grave violación a los derechos humanos, por su naturaleza, actores implicados, la sevicia con que se cometió y el terror que generó, no solo en Mapiripán, sino en el país entero. El CCAJAR insiste en la obligación estatal de esclarecer plenamente estos hechos, establecer todas las responsabilidades penales a que haya lugar, identificar plenamente a la totalidad de víctimas y repararlas adecuadamente.


Bogotá D.C, octubre 26 de 2011

viernes, 19 de agosto de 2011

Colombianas y colombianos por la paz expresa su apoyo y solidaridad con Piedad Córdoba Ruiz

COMUNICADO A LA OPINION PUBLICA

El miércoles 17 de agosto de 2011, en la noche integrantes de fuimos testigos de la información presentada por una fuente de alta confiabilidad quien
describió detalles de la ejecución de un plan para atentar contra la
vida e integridad personal de de la defensora de los derechos humanos y gestora de paz Piedad Córdoba Ruiz.

Ante la inminencia de la ejecución del plan se valoro la necesidad de
una salida inmediata del país, la que se realizo en noche del 18 de agosto, como una forma de proteger su vida y la de su familia.

Colombianas y colombianos por la paz demanda al Estado colombiano medidas de protección efectivas para Piedad Córdoba Ruiz, investigación y sanción para quienes pretenden atentar contra su vida su vida e integridad personal.

Agradecemos a las personas organizaciones, comunidades, periodistas e
instituciones que han expresado su solidaridad con Piedad y la labor
de Colombianas y colombianos por la paz.

Bogotá agosto 19 de 2011


lunes, 1 de agosto de 2011

Eliseo Alberto. Tres o cuatro cosas qué decir.

Mi sombra huyó por una bocacalle.
Entiérrenla en la Habana cuando muera.
ELISEO ALBERTO, LICHI.




Entrevista de UNAM TV, México.

domingo, 31 de julio de 2011

Los poetas no se mueren

Dijo Benedetti: "Dicen que Mario Benedetti ha muerto, no puede ser verdad, los poetas no mueren" ("El olvido está lleno de memoria"). Y tuvo razón Eliseo Alberto, Lichi, cuando dijo lo mismo sobre Roque Dalton, el hermano poeta asesinado por sus copartidarios en El Salvador. Y hoy la frase vuelve a tomar vuelo, en las honduras, la forma y el cuerpo grandes de Lichi, ahora mismo empezando a escribir vaya uno a saber qué cosas cuando en quién sabe qué cielo bebe sorbos de algún ron infernal. Mientras, acá tu epitafio más citado: "Acá yace Lichi, contra su voluntad".



LOS POETAS NO SE MUEREN


Por: Eliseo Alberto

Los poetas no se mueren nunca —y menos, si los matan: es ley de la
vida y también de la muerte. En todo caso se convierten en fantasmas
muy tenaces. Los verdugos lo saben en carne propia porque cada letra
del poeta, cada palabra suya, cada verso limpio, les pega como una
bofetada. La única eternidad posible será la que conceda la poesía. La
poesía es don del hombre. “País mío no existes/ sólo eres una mala
silueta mía/ una palabra que le creí al enemigo”, dijo mi querido
Roque Dalton meses antes de que sus jefes guerrilleros del Ejército
Revolucionario del Pueblo (ERP) le metieran un balazo a traición, el
Día de las Madres de 1975, a cuatro tardes de cumplir 40 años —hace ya
treinta y cinco.

Cuando conocí a Roque, en la colmena habanera de los setenta, él era
el poeta más simpático del mundo. Lo recuerdo vestido con una camisa
blanca de mangas cortas, pantalón cualquiera y unas botas altas, mal
acordonadas. Más delgado que su malicia, tenía buena fama de
polemista. No soportaba los caprichos del poder ni el poder de los
caprichosos, y se peleaba de palabras con sus superiores o
subordinados, de igual a igual. Había logrado una pronta consagración
con su libro El turno del ofendido e iba dejando a su paso por la
ciudad un rastro de anécdotas (casi siempre inverosímiles) más un
reguero de amores que se sumaban, en centroamericana fugacidad, al
libro de las leyendas urbanas. Para acreditar sus hazañas con pruebas
de rigor, El Flaco Roque hubiera necesitado ser El Gato Dalton y
consumir más de siete vidas; así y todo, creo que tendría que robarse
otras tantas en alguna barata de mercado. Cómo explicar, sin creer en
Dios, sus mil quinientas páginas de poemas, sus dos escapes de la
cárcel minutos antes de ser llevado ante un pelotón de fusilamiento,
sus andanzas por todas las callejuelas de Praga (persiguiendo la
escurridiza sombra de Franz Kafka), sus travesuras en la Corea sin
humor de Kim II Sung y, por último, la confianza que tuvo en sus
camaradas de guerrilla aún sabiendo que ellos envidiaban rabiosamente
su inteligencia, su carisma y sus cojones.


“¡Qué cosa tan jodida es descansar en paz!”, dijo el autor de Taberna
y otros lugares sin saber que él nunca tendría el privilegio del
reposo pues sus matadores siguen sin atreverse a decirnos por qué lo
acusaron de ser agente de la CIA si sabían bien que era una calumnia
—ni dónde rayos lo enterraron horas después, aquella noche de
primavera. Muy cerca de la casa donde le dispararon en la nuca, las
mujeres más lindas del continente desfilaban por la pasarela de un
concurso de belleza. No me extrañaría que lo primero que haya hecho el
espíritu de Roque fuera irse volando a verlas modelar: ni cadáver, un
hombre como él se perdería esos bikinis.

El presidente salvadoreño Mauricio Funes acaba de nombrar en un alto
cargo de su gobierno a Jorge Meléndez, el valiente comandante Jonás,
un hombre que lleva en el cuerpo varias heridas de guerra y, en el
alma, la inconfesada pena de haber sido uno de los ejecutores del
poeta y su compañero en la muerte, el obrero Armando Arteaga, alias
Pancho. Los otros comandantes implicados, aún vivos, son Alejandro
Rivas Mira y Joaquín Villalobos —según confesión pública del propio
Villalobos. “Fue un tremendo error”, reconoció entonces. En entrevista
reciente, un Jorge Meléndez acorralado dijo al periodista Tomás
Andréu: “Yo no recuerdo el asesinato de Roque Dalton, recuerdo un
proceso político en el cual salieron muertos varios compañeros (…) No
soy asesino de Roque Dalton. En ese proceso del ERP con mucho orgullo
yo soy partícipe. (…) Las guerras son situaciones excepcionales de
mucho dolor, de muchos muertos, de faltas de ley, de decisiones
siempre arbitrarias (…) Yo estuve ahí y sé lo que pasó”. Han corrido
treinta y cinco mayos y Jonás no la ha aclarado nada.

La familia Dalton, de la cual me siento parte por razones largas de
contar, sólo pide que se sepa la verdad. Juan José y Jorge, hijos de
Roque, quieren rescatar el cuerpo del poeta: esta semana, encabezan
una cruzada a favor de la justicia. “No sabemos a dónde fue a parar su
cadáver, no hemos tenido esa oportunidad de ponerle una flor (…) Los
responsables de las torturas sicológicas y físicas que mi padre y
Armando Arteaga sufrieron durante su cautiverio, tienen nombre y
apellido. El gobierno (del presidente Funes) tiene dos caminos:
rectificar y despedir a Jorge Meléndez o ser cómplice de uno de los
involucrados en el crimen. Mayo seguirá siendo un mes sumamente triste
e injusto. Muy injusto”, ha dicho Jorge.

Roque escribió: “No temáis por mí y perdonad que me retire por un
momento. Voy a reírme de vosotros”.

Vosotros son ellos.

miércoles, 20 de julio de 2011

Colombia, tierra de leoninos - 20 de Julio: Una reflexión patriótica

Por: Juan Alberto Sánchez Marín


Cuadro de la reyerta del 20 de julio. Óleo/Tela. Pedro Alcántara Quijano.


El pretérito y circunstancial embajador de Colombia en Argentina, el nicaragüense Rubén Darío, escribió en una elegía, quizás agradecida por la investidura, que Colombia “es una tierra de leones”. No creo que el eximio poeta haya mentido a sabiendas. Apenas fundó la inspiración en una ignorancia atrevida. No podía ser de otra manera, si este país apenas lo pisó de paso y el interlocutor de afán que tuvo hubo de ser un lagarto lírico tan inocuo de poeta como dañino de presidente y político.

Sí, el costeño Rafael Wenceslao Núñez Moledo, eximio regenerador godo que ató por 105 años la tierra de leones a una Constitución que parecía inspirada en la cartilla de modales de la esposa, doña Soledad Román, en “El Cabrero”, su finca en la Costa Atlántica, del mismo modo que habría de soñar hacerlo y en buena parte hubo de lograrlo muchos años después otro presidente igual de pernicioso, Álvaro Uribe Vélez, paisa que casi adosó toda esa misma patria al “Ubérrimo”, su finca en Córdoba, un departamento también de la Costa Atlántica.

Decía que Darío, tan modernista como poeta y lúcido como modernista, fue más bien lucido en su verso de cita citable, trillado a más no poder en ese arribismo literario de tantos leoninos que cada día citan lo mismo como si fuera la primera vez. Darío, caro príncipe de las letras castellanas, tan depreciado en la diplomática representación de un conservador de ultraderecha y matrero como Caro (1).

Ni entonces ni ahora ha habido melenudos en esta tierra siempre llena de militares peluqueados al rape, paramiltares que poco encubren el trasquilado castrense, mercenarios motilados y mutiladores, ejércitos de mandaderos y soplones esquilados con saña por las cónyuges celosas de las víctimas violadas.


Hasta en cualquier pueblo pelado, alcaldes y primeras damas hacen campañas caritativas que ofrecen sopa a pordioseros y vagabundos bajo la condición irrestricta de que se dejen cortar el pelo. En las guerrillas, de melenudos por antonomasia, si acaso sobreviven solitarios los cadejos luengos de Cano.

Aquí nunca tuvimos leones. Si acaso tigres mariposos, gatos perrunos, tigrillos gallineros, félidos de mucho valor cultural, pero sin la estatura del rey de la selva. Por suerte, fuimos colonia española y no inglesa. De lo contrario, Kipling, que también habría cultivado aquí a sus anchas sus inclinaciones imperialistas, hubiera escrito babosadas de sapos y de quién sabe qué otros animales rastreros, como los tantos tenidos desde la Gran Colombia al degolladero de hoy. Shere Kan, un gato cojo. O Bagheera, un gato manchado. Gatos por liebre. Tal vez por eso de llamarse Joseph, el mismísimo Yahvé le proveyó la India al británico.

Ah, cierto, tuvimos algún Pumarejo de presidente, que no concluyó el segundo mandato y en venganza nos legó un delfín al que le decían “El Pollo”, septuagenario, octogenario, nonagenario por los siglos de los siglos. Un pollo de edad tardía que puso por años “a pensar al país”, un país que tiene huevo.

Y, otra vez cierto, están los tres o cuatro rastas de melena simbólica, seguidores de Selassie, el León de Judá. Y los cuatro mil “Hijos del Jaguar” que sobreviven, los indígenas koguis, acorralados y humillados en su mundo perdido de la Sierra Nevada de Santa Marta. Negros, indios, desposeídos a los que el resto del país mira como el león de Esopo miraba al ratón, hasta que los Estados Unidos terminen de atarnos a todos por igual.

“Un país de cafres (con perdón de los cafres)”, afirmó Darío Echandía en su otoño, atisbando para atrás la historia nacional. Lo dijo el político liberal, que tan cerca estuvo de tantos y peligrosos cafres (que él mismo fue uno en sus devaneos), ciertamente, con mucho más de hienas que de leones.


“Esta es Colombia…”


Un país que, en todo caso, se traga embutidos enteros. Porque le gusta que le mientan. Porque necesita falsear de cuenta propia. Porque lo que es cierto se enreda, se le da tres vueltas, hasta volverlo un fiasco, una ficción. Pura creatividad, para la que inventamos los leguleyos oficiales, peripatéticos, subrepticios. Avispados más de la cuenta, en un exceso tal que ha llevado mortalmente a que los extremos se toquen (y truequen) en tremenda tontería.

País de las cosas oscuras y el chocolate claro, donde quienes opinan o dicen alguna verdad son tildados de traidores a la patria, como Piedad Córdoba, y quienes se abstienen de pronunciar la más mínima son los machos alfa, como... Bueno, no hay espacio.

“No hay hechos, sólo interpretaciones”, dijo Nietzsche (2), poniéndole fin a la mentira de las verdades absolutas, dogmáticas, del “De Ente et Essentia” del Doctor Común(3). Nosotros malinterpretamos a conciencia, por convicciones infundadas o enterezas interesadas. Pueblos se lapidaron defendiendo sus verdades de pacotilla, nosotros nos matamos preservando mentiras absolutas a sabiendas en el fuero interno de que lo son. Venerables pueblos católicos asesinaron, masacraron, quemaron, lincharon, arrasaron a otros pueblos por el imperdonable delito de no ser virtuosos. ¿Por qué diablos no hemos de hacerlo nosotros, un pueblo católico, apostólico y romano, cuando, además, ya ha sido inventada la motosierra bendita?

Se sigue tragando entero a diario el cuento santanderino de que las armas nos dieron la independencia y las leyes la libertad. Cuando la independencia se consiguió bien poco. Su destello fue tan vago que no se la vio por parte alguna en el marasmo atronador de las armas que seguían luchando por mantenerla, hasta lograr el objetivo confidencial y final de que cambiara de nombre el sojuzgador.

De España a los Estados Unidos. Del reino monacal y confesional de ultramar a la esencia cuáquera de Whitman y la condición puritana del imperio del norte. Un cambio de manos que no finiquita.

Y en lo poco de soberanía que se tuvo y se tiene, antes que las armas tuvieron que ver los espíritus; el de Bolívar, digamos, en contravía de lo que tantos leones de la manada creían y defendían sectarios con sus espadas. Es que los colombianos también hemos tenido pensadores con ideas progresistas, de avanzada, como los venezolanos Bolívar y Sucre, en medio de la leonera de militares ambiciosos y jurisconsultos como Santander, ese presidente encargado de la patria por siete años, que a veces todavía pareciera gobernarnos, y que abrió el abrevadero de agua sucia del que brotaron los dos partidos más prestigiosos en la defensa de privilegios y la exclusión: el Liberal y el Conservador.

En cuanto a que las leyes dieron la libertad, bueno, quizás fue cierto y sigue siéndolo para los culpables, a los que éstas garantizan la impunidad. Pero pocas veces se la otorgan a los contados inocentes que sobreviven en un país de malhechores. Son leyes groseras que permiten que el último ex presidente ande libre, trinante y prestante, o que los militares tengan fuero, ciertos ministros ministerio, los banqueros bancos, Luis Carlos Sarmiento Angulo magnanimidad.

Al país también le vendieron el cuento chino de que con bala lograría la paz: la “Seguridad Democrática”. Un engendro que no desciende de un principio rugiente, sino de una ley que relincha: la “Ley de los Caballos” (4), de los tiempos de los mismos Caro y Núñez, política rumiada cada tanto por dictadores disimulados, como Julio César Turbay Ayala, o Álvaro Uribe, el centauro que tomaba tinto a caballo, mientras leía la ley. En todo caso, una falacia aprovechada y bien maquinada, que se valió de los eternos anhelos de tranquilidad de todos los colombianos y fue vendida como panacea. Una paz imposible envuelta en un discurso tramposo que repartieron como fruslería rutilante o ungüento prodigioso, y que sólo sería útil para enriquecer los bolsillos de los embusteros y las ínfulas de sus portentos.

Y para hombres de paz a los que embelesa la guerra. Como Celis, infeliz e inadvertido como Rivera. O mi general Naranjo, el mejor policía del ínfimo mundo que es la Policía del globo terráqueo. O el ilustre embajador en Austria y ante la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, el general (r.) Freddy Padilla de León. León de cédula, al que hubo que mostrarle resultados hasta que los logros se volvieron ejecuciones extrajudiciales. El mismo de la operación “Fénix”, un agravio fabuloso que le echo 500 años de cenizas a las relaciones con Ecuador, más que las copiosas del Tungurahua; “Jaque”, que al tercer aniversario resultó mate pastor de principiantes, donde ni dama, ni caballo, ni rey fueron tales, y “Camaleón”, en honor a la camada de leones que sueñan ser los soldaditos de plomo cuya vistosidad el retiro vuelve turbios cuidadores de funcionarios, de mafiosos o de taburetes en las entradas de los edificios de poderosos.

"Esta es Colombia, Pablo con su espuma y su piedra/ curvada dulcemente sobre el hombro de América.” (5), escribió Jorge Rojas en un poema ensalzador llamado “El cuerpo de la patria”, dedicado a Pablo Neruda y citado y recitado muchas veces. Y habría que decir: Con espuma, sí. Con piedra, sí. Curvada, tal vez. ¿Dulcemente? No.

En cambio, sí hay extraviado en el maremágnum poético del citado poema del piedracielista un verso y pico muy inadvertidos, que le van muy bien a la naturaleza patria: “…y ese germen de muerte/ que transita la incierta materia de las cosas” (6).

Pobre Pablo, "casi inteligente, ese poeta que era casi bueno", como lo recordó alguna vez aquí su compatriota Gonzalo Rojas (7), que en contravía a su grandeza ideológica se tragó el cuento de los poetas patrios oficiales, bardos banales cuya insensibilidad los volvió fascistas, sus dizque amigos, como el propio terrateniente Jorge Rojas, o los áulicos Carranza y Camacho Ramírez.

Pobre Neruda. Asfixiado hasta la muerte por Pinochet, con amigos de tal jaez en Bogotá y declamado años después por Uribe, esa pastoril “alma gemela” de todo, que mucho quitó y nada puso en tantos asuntos, más aún en los del entramado poético, incluida su simple recitaduría, que no recitación.


Pobre Banana Republic


¿Banana Republic?, qué ofensa, qué rabia. Pero, ¿y entonces? Si esta patria cuadra de maravilla con las nociones que suponen el denigrante concepto: riquísima, pero llena de pobres; descuajaringada, robada, saqueada; habitada por malos de primera y buenos de segunda, y deshabitada por quienes tienen que soportar la gula de ambos; jaula oliente a sangre; gobernada por sabandijas; con la Justicia en veremos y ajusticiada por los militares; procurada por Alejandro Ordóñez Maldonado e inteligenciada por Felipe Muñoz Gómez; que hace poco caso a Keynes y no procede a la eutanasia de los rentistas, sino a la muerte de la inteligencia y la disensión. Criminalizada la protesta, censurada la red, desfalcadas las regalías venideras y el porvenir, ¡Banana Republic!

Pobre Colombia. Donde los presidentes olvidan pronto lo malo que dictaminan y sus funcionarios lo malo que perpetran. Donde los secuaces se exilian y los organismos “protectores” chuzan, injurian, persiguen, asesinan. Y donde éstos y aquellos, esos sí, son gavillas, jaurías.

Pobre aquella patria en la que los ciudadanos del común, a quienes poco o nada les importa el bonum commune, se creen las poderosas tramas delincuenciales de los victimarios y en cambio desoyen a punta de control remoto los gritos desesperados de las víctimas, que van y vienen a la deriva con hijos y enseres por los cinturones de miseria de las ciudades o mueren invisibles y de “muerte natural” junto a los semáforos. O de las que perdieron a sus familias, o sus tierras, o el futuro, o la vida. Pobrísima.

A muchos colombianos les gusta tener “espíritu de país”. Creen, incluso, que su país de simulaciones sin disimulo es pasión. En verdad obran con un espíritu de cuerpo tan malsano como aquel que a cada rato remata la menguada integridad del glorioso Ejército Nacional. Ortodoxias funestas que vuelven de vidrio tan férreas estructuras mentales e institucionales.

Frágil ha sido también la fe en el país consagrado y vuelto a consagrar al Sagrado Corazón de Jesús. Un reino terrenal donde el celestial santo ni pía y son mandamases de hecho el Santo Domingo corroncho y los Santos cachacos: Montejos éstos caídos al Calderón.

Desde los tiempos del citado Rafael Wenceslao y su Constitución de 1886, Colombia padeció por esos 105 años los frutos de un chantaje eclesiástico al Regenerador, que la iglesia veía más bien como un degenerador degenerado por haber llevado a Palacio a una segunda esposa desposada por lo civil y sin la bendición divina. Doña Sola.

La Constitución del 91 acabó con la bendita consagración, pero, en 2008, casi a hurtadillas en Palacio, otro presidente habría de renovar esos lazos celestiales: Álvaro Uribe, por supuesto (8). Una recontra consagración vergonzante porque la propia Constitución lo prohíbe, pero consagración al fin y al cabo, con lo que de inútil pero de harto y violatorio y desafiante de las normas tiene, justamente, para un gobierno que durante ocho años estuvo a Dios rogando y con el mazo dando.

Quebradiza, así, la fe. Si los que mandan creen en Dios, pero no creen en Poncio. E igual los que obedecen, que de embarradas libran a Barrabás. Dos milenios pasados por la faja en un rincón del mundo que se vanagloria de su devoción, que adora al Divino Niño del 20 de Julio, pero acaba como puede con sus niños ciertos, los de carne y hueso de todos los rincones y todos los días.

Los sicarios rezan las balas que matarán y se santiguan al disparar. En Medellín, en Barranquilla, en Cali, en Cajibío. Una acendrada tradición cultural que apenas varía en el cambio de los Smith & Wesson o los Colt de los “pájaros” de la Violencia de los años cincuenta del siglo XX por pistolas como la Five-seveN, nefasto aporte tecnológico de la OTAN a la barbarie, con munición calibre 5,7 x 28 mm. capaz de atravesar blindados en Bogotá, y caseríos y palenques enteros de Chocó y Urabá, en las arrinconadas costas del Pacífico y del Atlántico. Lindo país bañado por dos océanos. O un océano y un mar Caribe.

¡Qué se le va a hacer! “Sufrimiento de un pueblo/ se ahoga y se hunde en el mar”, lo supieron Galtieri, Videla, los generales del Cóndor, y lo dijo otro León al morir, Manuel Santillán, quién sabe de dónde y cómo redimido por los Fabulosos Cadillacs (9); León del viejo San Telmo, ay, por donde paseó entre pintados duelos de cuchilleros nuestro honorífico embajador Darío, junto a Lugones, cuando éste aún se bebía el güisqui sin cianuro.

Y queda Colombia, como en toque de queda. Qué país tan bello, menos mal que se acabó, dirán no sin razón los sucumbidos en Sucumbíos, los prójimos de las fosas comunes y tres tercios, cuatro cuartos de país. Tiempos yentes y vinientes con los espantos de una época insepulta a la que no devoró el “Felis leo” de Linneo, sino, cada mañana, cada tarde, cada noche, el miedo, ese mero temor de maullar.


Leónidas, leoncios y leoninos


Ni copiamos a Leónidas, más bien siempre prestos a poner los pies en polvorosa, como María del Pilar Hurtado, la ex directora del Departamento Administrativo de Seguridad, el sombrío DAS, que tampoco es excepción de talante. Y aunque en asuntos políticos y sociales Colombia sea un desfiladero estrecho y se parezca tanto a Termópilas, ni por nada le gruñiríamos a Jerjes, como no le pelamos los ojos a Bush o a Obama. Mejor sapearíamos a los soldados aliados que nos acompañan, por hijueputas y desleales con el invasor.

Aquí, resumiendo, se le dan ventajas al enemigo y muy pocas al amigo. Así las cosas, los gringos las tienen todas: Bases militares, recursos, lo que pidan. Gobernantes, políticos, militares, empresarios, curas, toda clase de reptiles y viperinos rinden cuentas por igual, piden excusas y ruegan por visa ante el virrey imperial de la embajada de los Estados Unidos: Agallinados leoncitos de este Reino Animal que va de la quebrada San Antonio, en Amazonas, a Punta Gallinas, en La Guajira; poco temerarios y mucho lo temerosos. Ahí está WikiLeaks. Servilismo ante el poder y rugidos de león, ahí sí, para los débiles. El axioma es indiscutible: dominar nos hace libres, la sumisión al gringo muy felices.

Ah, que sí, de veras, leones dormidos sobre los laureles, mientras el país es destripado y socavado y esquilmado. Pasan las filas de furgones y remolques, chasquean los buques, zumban los aviones, todos cargados de oro, diamantes, esmeraldas, coltan, ferroníquel, petróleo, y poquísimas preguntas surgen por el rumbo que llevan, los beneficios que representan, los daños irreversibles que dejan. Apenas pasan atrás, lentas y chuecas, las carretas llenas de nosotros muertos.

Cosas importantes ocupan la agenda: qué encuesta se hace para reencauchar a quién o para absolver a cuál, a cuánto asciende la descarada coima o por qué quedamos otra vez afuera, o con qué arcaico demonio se alía el pintado de inteligente y buenazo. ¡Pobre Bogotá, también!

Ni leoncios. Ni siquiera hemos leído “La ciudad y los perros”, la última novela de Vargas Llosa (cuando todavía no deshacía los pasos, y tapaba su ideología de derecha y daba a entender que era anti militarista) por allá a comienzos de los años sesenta del siglo anterior, como para saber qué diablos es el Leoncio Prado, un colegio militar con un estilacho que se parece demasiado al nuestro de nación, en el que ni el Perú de ahora se mira tan bien.

Ni somos nacidos bajo el signo de Leo, con excepción, unos más, unos menos, de la doceava parte de la población, la que bien podemos desechar para el asunto, si a menudo como país prescindimos del 60% que es pobre, del 8% que es indigente, del otro 38% que no sabe ni qué es.

Nuestro contrato social no tiene nada que ver con el de don Jean–Jacques. El nuestro, si lo hay, es de compraventa callejera, leonino, y está fundamentado en la inequidad, la injusticia y la restricción de libertades. Acatamos del francés su defensa de la dictadura (que asumimos a condición de disimularla) como mecanismo para prevenir y solucionar las crisis (como siempre estamos en crisis…) Y la necesidad de la censura (siempre y cuando sea asimismo encubierta y ejercida por alguien que nos odie, como los grandes grupos económicos o las transnacionales).

Acá no quedan ni los esqueléticos leones des–garrados, que castigan por años cuidadores y domadores de zoológicos y circos, para divertimento de bestias conterráneas. Y los de don Pablo, el primo bueno de José Obdulio, el asesor del Uribe presidente, que el capo usaba para evadir con sus orines fuertes el olfato de los sabuesos cocainómanos, fueron tasajeados por la Dirección Nacional de Estupefacientes y vendidos por kilos o al libreo en las famas de Puerto Boyacá y medio Magdalena Medio.

Leonina, también, a lo sumo, le dejaron la cara Pantaleón y los Morales a otro José, el chapetón González Llorente, cuando le armaron el montaje uribista del grito del ducentésimo primer día del año de hace 201 años, o sea, del 20 de julio de 1810.

El asunto no llegó a “falso positivo” porque, como lo cantó el Ministerio de Educación Nacional, digamos, con “A que te cojo, ratón”, Colombia no aprende. ¿O diría que sí? ¡Nunca! De hacerlo, la tal campaña la habrían adelantado, a lo largo de estos dos siglos y un año, la Secretaría de Gracia y de Justicia de los tiempos de la Junta Revolucionaria de Santafé de Bogotá, el Ministerio de Justicia de toda la vida, o embustes como la Procuraduría Delegada para las Fuerzas Militares o la Justicia Penal Militar (10). ¡Digitígrados que salvaguardan los ratones que bullen de puertas para adentro! ¡A que no te cojo, ratón!

Si es mejor ser vaca en Europa que campesino en países en desarrollo (como Colombia), según Stiglitz (Joseph, claro está), ¿cómo no va a ser menos arriesgado irse de mula por el mundo que quedarse de famélico león penando en el terruño? Menos vale figurarse colombiano que hacerse el sueco.

No somos, pues, una tierra de leones. La más felina inclinación es nuestra proclividad para usar sin remilgos la Uncaria Tomentosa, conocida popularmente como “Uña de gato”, que traen al país los traficantes de todo enredada en las pistolas desde la selva peruana y de macetas de los alrededores del Leoncio Prado de Lima, para reforzar nuestro espléndido sistema inmune de mamíferos carnívoros, comelones de siervos sin tierra, tragones de carroña, cabezones y con cola en forma de brocha.


Notas del autor:

(1) Miguel Antonio Caro Tovar, presidente de Colombia entre 1892 y 1898. Sucesor de Rafael Núñez. Rubén Darío estaba en Panamá, “donde recibió la noticia de que su amigo, el presidente colombiano Miguel Antonio Caro le había concedido el cargo de cónsul honorífico en Buenos Aires”. En: http://es.wikipedia.org/wiki/Rubén_Dar%C3%ADo
(2) NIETZSCHE, Friedrich. La voluntad de poder. Ed. EDAF. Madrid, 2000. Pág. 476.
(3) DE AQUINO, Santo Tomás. El ente y la esencia (De ente et essentia opusculum). Ed. Aguilar Argentina S. A. Buenos Aires, 1970. 84 páginas. Tomás de Aquino también era conocido como Doctor Angélico o Doctor Común.
(4) Ley 61 de 1888, llamada “Ley de los Caballos”, que facultó al Presidente de la República "para prevenir y reprimir administrativamente los delitos y culpas contra el Estado que afecten el orden público, pudiendo imponer, según el caso, las penas de confinamiento, expulsión del territorio, prisión o pérdida de derechos políticos por el tiempo que sea necesario..." El pretexto para la expedición de la ley la proliferación de bandoleros en el país, que entre sus excesos de crueldad llegaron a desjarretar los caballos que no podían robarse. De allí su nombre.
(5) ROJAS, Jorge. Obra Poética. Ed. Procultura S.A. Bogotá, 1986. Págs. 153 – 158.
(6) Idem.
(7) Cooperativa de Chile. “Gonzalo Rojas se burló de Pablo Neruda en Colombia”. 24-04-2007. http://bit.ly/fvGfJW
(8) Un Pasquín. “El presidente, el vidente y el rosario”. 19-09-2008. http://blog.unpasquin.com/2008/09/el-presidente-el-vidente-y-el-rosario.html
(9) “Manuel Santillán, el León”, tema del álbum “León” (1992), de Los Fabulosos Cadillacs.
(10) http://www.ejercito.mil.co/index.php?idcategoria=99137 Vínculo que del portal del Ejército lleva a la página de la “Justicia penal Militar”. No funciona y es diciente. Pero ahí está.


ARTÍCULO EN:

Rebelión (España)
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Diario Universal (España)
Kaos en la Red (España)
Question Digital (Venezuela)
Sur y Sur (Venezuela)
Aporrea (Venezuela)
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miércoles, 6 de julio de 2011

¡Qué demonios! El exorcismo se populariza en Colombia

Ver reportaje de Juan Alberto Sánchez Marín en RT



En Colombia la popularidad de los exorcismos provoca mucha polémica entre la población. Cada vez más personas creen que con su ayuda podrán curar hasta las enfermedades más graves. Sin embargo, otros opinan que muchas veces juegan con la desesperación o la ignorancia de la gente.

En un apartado lugar del occidente colombiano, en la zona andina, se encuentra el municipio de La Cumbre. Y más allá, entre las altas montañas, vive Hermes Cifuentes, un campesino de 52 años que ha dedicado la mitad de su vida a realizar exorcismos. El 'hermano Hermes', como es conocido en la región, sostiene que se enfrenta diariamente a las fuerzas de la oscuridad.

“Esto es muy difícil. Porque un demonio de esos o un espíritu se le puede salir a uno. Entonces, ¿cuál es la preparación? Oraciones y más oraciones, y haber nacido para esto, y tener la protección de los espíritus de luz, no los espíritus negros y bajos”, afirma el exorcista.

Hermes afirma que heredó el don de su padre y que con más de 15.000 exorcismos realizados su trabajo espiritual ha beneficiado a muchas personas.


“Ese campo que yo utilizo, derramando mi propia energía sobre ellos, la energía que Dios me dio. Me siento feliz y contento en ese campo, ¿por qué? Porque estoy ayudando al ser humano, a la persona, a mi prójimo, a ese ser que está sufriendo y padeciendo, y que se cansa de ir a un médico, tomar pastillas, radiografías, tacs y sigue con los mismos dolores, el mismo sufrimiento”, explica el hermano Hermes.

Para algunos conocedores del tema, estos exorcismos son sincretismo religioso, producto del mestizaje cultural.

“Hacen aquí una mezcla entre catolicismo, protestantismo, el gurú de la India, qué se yo, y a eso agreguémosle las corrientes de los indígenas nuestros del Amazonas, y los Incas y los Aztecas, y resultan unos chamanes especialísimos, con mezcla de todo”, comenta el sacerdote católico Luis Guillermo Parra.

También afirman los analistas que se trata de un tema controvertido, que involucra a creyentes y agnósticos. Y que son prácticas populares, que muchas veces juegan con la desesperación o la ignorancia de la gente.

“La Iglesia, como madre y maestra, sabemos que respeta esas situaciones mas no las comparte. Hoy, el grave problemas es que tú quieres atraer a alguien. Presentas un discurso, bien extraño, y presentas unos signos, pon de todo, con agua bendita, con inciensos, con aceite, con semillas de plantas, como están haciendo hoy, haz bendiciones y pases mágicos, y la gente queda fascinada”, narra el padare Luis Guillermo.

La propia Iglesia sostiene que es necesario distinguir a los poseídos de los enfermos mentales, pues muchas supuestas 'posesiones' han sido explicadas desde la medicina psiquiátrica.

Exorcismos como los del hermano Hermes han aumentado durante los últimos años en Colombia y muchos de sus seguidores vienen incluso desde países vecinos. Según los críticos, son prácticas de fácil venta porque ofrecen soluciones milagrosas a sociedades con muchas dificultades y conflictos.

Articulo completo en: http://actualidad.rt.com/actualidad/america_latina/issue_26396.html

jueves, 16 de junio de 2011

Los indígenas de Colombia, entre la amenaza y la esperanza






Por: Juan Alberto Sánchez Marín. 

Carlos Palchucán, etnia Pastos

Los Pastos son uno de los pueblos indígenas de Colombia que a menudo viven desarraigados, en medio del choque cultural o discriminados en las grandes ciudades; condiciones estas bajo las que cada vez les resulta más difícil mantener sus territorios.
Para Carlos Palchucán, representante de esta etnia, los conflictos armados son uno de los factores que les impiden permanecer en sus territorios. "Atacan mucho a algunas comunidades, que tienen  abandonar su territorio, de lo que radica luego la pobreza y otros problemas como el desamparo de la misma comunidad.”
Según el censo de 2005, la mayor parte de la población indígena de Colombia, que frisa el millón cuatrocientas mil personas, se asienta en las 710 reservas existentes.
Sus tierras ancestrales se localizan en buena parte del territorio nacional, con presencia en 27 departamentos. Pero muchos de ellos se interponen en el camino de empresas multinacionales y de grandes proyectos de explotación minera y de hidrocarburos.



“En este país hay 33 distritos mineros y 17 de ellos están ubicados en zonas indígenas. Necesariamente esto afecta al territorio de los indígenas y ,necesariamente,  a ello sigue su desplazamiento”, explica Alirio Uribe, director del Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo.
Los nativos colombianos se distribuyen en 87 pueblos identificados, una red que conforma una de las herencias indígenas más diversas del planeta. Sin embargo, fenómenos como el narcotráfico o los conflictos armados también amenazan su supervivencia.
“Si vas al Putumayo verás que se están haciendo fumigaciones en zonas indígenas, donde no se diferencia entre cultivos lícitos y cultivos ilícitos”, continúa Uribe. “La militarización, la presencia de la guerrilla, la presencia de grupos paramilitares… Obviamente, todo ello sume en un riesgo inminente a los pueblos indígenas”.
En sendos informes de la ONU fechados en 2004 y 2010 se advierten de la perpetración de verdaderos genocidios contra comunidades indígenas que se encuentran amenazadas con el exterminio cultural o físico. La Organización Nacional Indígena constata la existencia de 10 etnias con menos de 100 integrantes.
Sin embargo, pese a todo lo dicho, actualmente los nativos albergan ciertas esperanzas después de que el presidente actual del país, Juan Manuel Santos haya sido investido ante las autoridades indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta, antes de serlo en el Congreso de la República.
Se trata de un acto simbólico que dio paso a un proceso de concertación y de consultas legales que ilusionan a muchas poblaciones indígenas que luchan por su supervivencia.

Articulo completo en:http://actualidad.rt.com/actualidad/america_latina/issue_25517.html

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